Publicado: octubre 19, 2026, 8:45 am
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«Queremos vivir, no sobrevivir». Este eslogan que corean los manifestantes en Francia ha aparecido también en pintadas en la Universidad Libre de Berlín. Alemania observa las protestas en Francia e Italia como quien ve las barbas del vecino en remojo. La … Yuna (Juventud Democrática de Alemania) ha convocado en Instagram a tomar las calles el «20 de noviembre, en toda Europa».
«En Berlín acaba de ganar las elecciones el partido La Izquierda, estamos a la espera de que se forme gobierno y se tomen medidas. De lo contrario, sí, seguramente estaríamos también en la calle», afirma Dieter, estudiante de Física de Fluidos, que muestra en su móvil las llamadas a protestas por parte de Linksjugend Solid, la juventud del DKP, SDAJ y Falken, reivindicando el fin del rearme, la abolición del reclutamiento obligatorio y la ruptura de relaciones con «estados genocidas como Israel».
«Son una doble advertencia para nosotros», ha alertado el presidente de la Asamblea Parlamentaria Franco-Alemana, Yannick Bury, que por un lado señala que «es lo que ocurre cuando el extremismo de izquierdas se subestima y trivializa» y por otro indica que «es evidente que la gente pierde la confianza en el centro político cuando se bloquean las reformas necesarias».
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Rosalía Sánchez
Alemania tiene una larga tradición de manifestaciones callejeras, aunque históricamente sus formas de protesta han sido distintas de las de Francia, más canalizadas a través de organizaciones sindicales, asociaciones civiles, partidos y movimientos estructurados, dentro de un marco institucional relativamente estable. Sin embargo, esto ha cambiado en los últimos tres años.
La violencia en las manifestaciones a favor de Gaza se ha convertido en un asunto importante de seguridad pública desde el ataque de Hamás contra Israel, del 7 de octubre de 2023, y la Oficina de Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interior alemán, constata incidentes violentos como los del pasado 15 de mayo en Berlín-Kreuzerg, que terminaron con un agente de policía gravemente herido y 56 detenidos. A fecha de junio de 2025, estas manifestaciones violentas habían ocasionado 714 delitos violentos, 627 contra agentes de policía, además de miles de delitos de daños a la propiedad.
«Y no es casual que esto esté sucediendo, tiene que ver con las fronteras abiertas en Europa, con decenas de miles de personas que están entrando y que están dispuestas a utilizar la fuerza y la violencia para conseguir sus fines», considera la líder de la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. En esta línea, relaciona las protestas con un «cambio estructural de la población» y se refiere a una «emigración masiva» y a las consecuencias de la «política migratoria que no castiga la entrada ilegal de inmigrantes».
«Estas protestas responden a una política migratoria que no castiga la entrada ilegal de inmigrantes»
Alice Weidel
Líder de AfD
El experto en extremismo Ahmad Mansour también advierte de un posible desbordamiento del malestar en Alemania, pues cree que grupos extremistas de izquierdas y de inmigrantes podrían intensificar sus protestas en el país. «Cualquiera que aún hable de protestas escolares no tiene conexión con la realidad en lo que respecta a Francia en los últimos días: las protestas estudiantiles fueron instrumentalizadas y tomadas por grupos radicales e inmigrantes de izquierdas», ha explicado en declaraciones a Bild Zeitung.
El autor de ‘Zonas de tensión. Viviendo en Alemania’, ‘Lenguaje claro sobre integración» y «Generación Alá», ve posible que los excesos de violencia puedan extenderse a Alemania. «Especialmente porque grupos radicales de izquierda llevan días intentando traer exactamente eso. Ahora tenemos enfrentamientos pacíficos en las escuelas de Alemania. Pero eso podría evolucionar muy, muy rápido», advierte.
«Los salafistas tienen suficiente poder de convocatoria»
También la experta en el Islam Susanne Schröter, miembro del consejo del Instituto Alemán del Oriente, considera que «en el país, tales excesos de violencia también serían posibles si nada cambia en la política migratoria« y señala que «barrios enteros de ciudades grandes están bajo el control de salafistas, que son promovidos por alcaldes comunistas y con capacidad de convocatoria y movilización para lanzar este tipo de violencia a las calles».
«Una cosa es que muchas personas se manifiesten pacíficamente contra los graves problemas del sistema educativo y el aumento del coste de la vida. Estas personas deben ser escuchadas. Pero otra cosa es esa violencia brutal y destructiva ante la que estoy profundamente impactada», ha explicado la líder del grupo parlamentario verde, Britta Haßelmann, en declaraciones a ‘Rheinische Post’.
Incluso la vicepresidenta del grupo parlamentario La Izquierda en el Bundestag, Clara Anne Bünger, ha declarado que «la violencia nunca podrá formar parte de la solución», aunque ha reconocido que «las protestas son una expresión de gran desesperación, pues cada vez más personas han perdido la confianza en que sus condiciones de vida mejorarán, y no se puede hacer oídos sordos a sus reivindicaciones».
