Publicado: octubre 23, 2026, 10:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/giuseppe-tringali-acabemos-polarizacion-comprime-inteligencia-20261023161627-nt.html
El mundo en estos años ha acumulado problemas de una gran gravedad como crisis financieras, pandemia, guerras, dificultades económicas, sociales y también psicológicas derivadas de una incertidumbre constante. Esta incertidumbre ha afectado a todos, y aun más a las nuevas generaciones.
En este complicado … e incierto contexto recibimos, además, una enorme cantidad de mensajes e informaciones que nos crean confusión, nos empujan a simplificar y, al buscar un lugar seguro, nos hacen tomar un bando, polarizando nuestras visiones y sentimientos.
Si de una parte estar en un bando es como si nos diera más seguridad, de la otra estar polarizados no nos ayuda a ser lúcidos y a ver las mejores soluciones a los tantos problemas y desafíos de estos momentos.
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PALABRAS CONTADAS
Jesús García Calero
Superar entonces la polarización política y social es uno de los desafíos más complejos, pero también más urgentes de nuestro tiempo. No se trata de renunciar a nuestras ideas, sino de ser capaces de tener pensamiento crítico, autocrítica y una crítica constructiva, en síntesis se trata de liberar nuestra inteligencia.
Acabar con la polarización es un proceso factible a nivel individual, relacional y colectivo. Seguramente a este nivel de confrontación no es fácil, pero si que debemos intentarlo, en definitiva, depende de nosotros.
La polarización prospera donde la complejidad se reduce a un conflicto binario, nosotros contra ellos, y donde la identidad personal se superpone rígidamente con la afiliación ideológica. La era digital y de lo social no hace más que exaltar el fenómeno.
Cómo deconstruir la polarización empezando por el nivel individual
La polarización suele comenzar con la forma en que procesamos la información y gestionamos nuestras reacciones emocionales. Los algoritmos de los medios de comunicación y las redes sociales premian el contenido sensacionalista y difícil de digerir porque genera interacción. Para salir de este circulo vicioso tenemos que hacer un esfuerzo por consultar fuentes con perspectivas diferentes a la nuestras, buscando periodismo de investigación en lugar de publicaciones sensacionalistas en redes sociales.
El sesgo de confirmación nos impide ser objetivos. Solo buscamos evidencias que confirmen nuestras ideas preexistentes. Tendemos a ver nuestro propio bando político como multifacético y razonable, y a los demás como un grupo homogéneo, extremista o deshonesto.
Para superar esto tenemos que separar los hechos de las narrativas identitarias y preguntarnos siempre: «¿Estoy defendiendo un hecho documentado o estoy defendiendo mi pertenencia a un ‘equipo’?»
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Portada
Jorge Fernández Díaz
A nivel relacional es clave saber cómo comunicarse en el desacuerdo. La polarización suele destruir las relaciones personales en la misma familia, en los amigos y en el trabajo. Para evitar que la confrontación se convierta en un choque destructivo tenemos que reemplazar la persuasión con la curiosidad: cuando hablamos con alguien que piensa diferente, no debemos intentar desmantelar su argumento, debemos preguntar: «¿Qué te lleva a pensar así?» o «¿Qué experiencias te han llevado a esta conclusión?».
Tenemos que buscar valores comunes incluso en temas muy divisivos, los valores subyacentes como la seguridad, la justicia, el futuro de los niños o el bienestar, suelen ser compartidos; lo que cambia es la fórmula política para alcanzarlos. En pocas palabras, tenemos que separar la idea de la persona. Atacar al interlocutor en lugar del argumento cierra cualquier posibilidad de diálogo y obliga al otro a atrincherarse en sus propias posiciones.
En relación al nivel colectivo e institucional tenemos que reformar el espacio público. Debemos fomentar la cooperación en lugar del conflicto o del odio social y esto es una gran responsabilidad de los politicos, pero también de todos los medios de comunicación, incluidas las plataformas sociales y de sus protagonistas. Los ciudadanos tienen que asistir a debates públicos más educados que le ayuden a converger en soluciones moderadas, pragmáticas y no ideológicas. Todos tenemos que educarnos en pensamiento crítico y alfabetización mediática. Tenemos que promover y apoyar un periodismo que no se nutra del sensacionalismo ni de la indignación moral, sino que dé cabida a los matices y el contexto.
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Julio L. Martínez, SJ
Tenemos que enseñar, desde las escuelas, cómo evaluar fuentes, reconocer la propaganda y gestionar la complejidad de los problemas globales.
En resumen, tenemos que aprender que nada es totalmente blanco o negro y asumir la complejidad.
El mejor antídoto contra la polarización es exactamente aceptar la complejidad: pocas preguntas reales tienen respuestas simples, de «sí» o «no».
El primer paso para reconstruir la confianza social es cultivar la humildad intelectual, haciéndonos conscientes de que nuestro conocimiento es limitado y que necesitamos el diálogo para enriquecernos y encontrar las mejores soluciones posibles.
