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El final del tiempo de reformas

Es muy posible que dentro de unos meses termine un tiempo precioso en el que todavía era posible poner en marcha reformas esenciales para el futuro de los europeos, en ámbitos como la defensa común, el mercado interior y el fortalecimiento de las democracias. Alemania … y Francia experimentan el crecimiento de los extremos ideológicos y tantoEmmanuel Macron como Friedrich Merz, dos dirigentes incapaces de sumar agendas y liderar en Bruselas, se aproximan a su ocaso político.
En 2027 podemos asistir a la llegada a la presidencia de Francia de Marine Le Pen en su tercer intento. La incombustible política ha hecho todo lo posible por «des-demonizarse» ante el electorado. Una vez instalada en el Elíseo puede que imite a Giorgia Meloni, se mueva hacia latitudes políticas más templadas, modere sus instintos antieuropeos y se olvide de sus veleidades pro-rusas. Lo que no cabe esperar es que impulse desde la capital comunitaria la libertad económica y la industria de defensa o el desarrollo de un pilar europeo en la OTAN.

El panorama en Alemania puede ser peor. Las elecciones este domingo en Sajonia-Anhalt con toda probabilidad darán una gran victoria a la AfD, un partido de extrema derecha caracterizado por su nacionalismo étnico y una retórica xenófoba, jaleado por el movimiento MAGA. Su triunfo en esta región deprimida de la antigua Alemania del Este daría más argumentos al sector más duro de la CDU, favorable a pactar en el futuro mirando a la derecha, en vez de mantener la gran coalición con los socialdemócratas.

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José M. de Areilza

Alemania difícilmente pondría en marcha las reformas económicas pendientes, en energía, tecnología e industria, decisivas para el conjunto de Europa. La potencia hegemónica y el principal país exportador de la Unión no estaría en condiciones, ni tendría tampoco la disposición, de servir como locomotora de Europa. El futuro no está escrito, pero si se cumplen estas previsiones, no servirá de nada ir en busca del tiempo perdido.

El abogado de Lindsey Clancy revela que un solo miembro del jurado evitó que fuera declarada no culpable de matar a sus 3 hijos

Un juez federal estadounidense declaró este viernes nulo el juicio contra Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos pequeños en Massachusetts en 2023, por la falta de un veredicto unánime del jurado, y tras no prosperar una apelación de emergencia de la defensa.El abogado de la acusada, Kevin Reddington, se mostró muy crítico con el único miembro del jurado de 12 personas, al parecer un hombre, que se mantuvo firme en su voto y evitó que Clancy fuera declarada no culpable por unanimidad.»No tengo ni idea de lo que estaba pensando ese tipo, no tengo ni idea de que hizo lo que hizo», dijo Reddington en las puertas del juzgado. A su parecer, los otros once miembros del jurado «saben que fueron víctimas de un robo por parte de un solo hombre, cualquiera que fuera su propósito, que les robó siete semanas de la vida de estos otros miembros del jurado que fueron tan atentos, tan hermosos, tan maravillosos».»Se notaba lo derrotados que estaban sentados allí. Tengo la extraña sensación de que habrían seguido una semana más si hubiera sido necesario», agregó el abogado de la acusada.»Me gustaría reunirme con él y preguntarle por qué. Espero que ese hombre pueda dormir tranquilo por las noches», explicó Reddington a los medios de comunicación que han seguido el juicio.La fiscalía sostiene que Clancy actuó intencionalmente, que envió a su esposo Patrick a hacer un recado antes de estrangular a los niños (una niña de cinco años, un niño de tres y un bebé de ocho meses) con bandas elásticas en el sótano y que en ese momento comprendía la diferencia entre el bien y el mal.La mujer, que trabajaba como matrona, se autolesionó con un cuchillo en las muñecas y el cuello, antes de saltar por la ventana de un dormitorio, quedando paralizada de cintura para abajo.Clancy había alegado demencia como defensa, argumentando que sufría de psicosis posparto no diagnosticada cuando estranguló a sus hijos el 24 de enero de 2023. «Represento a una mujer que es una persona fantástica», añadió Reddington. «Me duele mucho lo que le ha pasado a Lindsay. Debería haber obtenido la absolución que merecía», agregó el letrado.

Milei se escuda en Trump para reivindicar ahora la soberanía sobre las Malvinas

Javier Milei ha encontrado en Donald Trump y en su alianza con él una oportunidad inesperada para relanzar la vieja reivindicación argentina sobre las islas Malvinas. El presidente argentino aprovechó este jueves el deterioro de la relación entre la Casa Blanca y Reino Unido, … especialmente por la negativa británica a acompañar a EE.UU. en su campaña militar contra Irán, para anunciar nuevas y duras sanciones contra las compañías que exploten petróleo alrededor del archipiélago sin autorización previa de Buenos Aires.
Esta decisión llega después de que Trump haya introducido una ambigüedad poco habitual en la posición estadounidense sobre las islas. Hoy por hoy, EE.UU. reconoce de facto la administración británica, pero formalmente no toma partido sobre la soberanía y ha defendido durante décadas una solución pacífica y negociada entre Londres y Buenos Aires. Preguntado esta semana en la Casa Blanca sobre si estaba revisando esa posición, Trump respondió: «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es una de muchas». No anunció ningún cambio de política, pero tampoco quiso cerrar la puerta a hacerlo.

Puede parecer poco, uno de esos comentarios que Trump hace a menudo sin desarrollar demasiado el asunto. Pero para Argentina, metida además este verano en una polémica futbolística por la misma cuestión de las Malvinas, no lo es. La Asociación del Fútbol Argentino, AFA, fue sancionada por la FIFA con multas por un total de 321.000 dólares por distintas infracciones durante el Mundial, entre ellas utilizar un acontecimiento deportivo para «manifestaciones de índole distinta a la deportiva», al exhibir los jugadores en la semifinal con Inglaterra una pancarta reivindicando que las islas son argentinas.

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Guadalupe Piñeiro Michel

Milei presentó las palabras de Trump como una prueba de que su estrecha alianza con la Casa Blanca empieza a producir resultados. «Estados Unidos está considerando este cambio de posición porque sabe que Argentina tiene un socio fiable, alineado con los valores occidentales, en una posición estratégicamente importante que puede ser un aliado valioso en las próximas décadas», dijo en un discurso grabado y televisado, rodeado de su Gobierno. El presidente argentino habló incluso de «vientos de cambio» favorables a su reivindicación, aunque por ahora esos vientos se limitan a declaraciones de Trump y no a una modificación formal de la política estadounidense.
La oportunidad para Milei se produce además en un momento particularmente delicado entre Trump y el Gobierno británico. En una entrevista emitida esta semana en Reino Unido, el presidente estadounidense volvió a reprochar a Londres que no hubiera enviado barcos para apoyar la ofensiva contra Irán. «Vuestro país no estuvo allí para ayudarme», dijo, al recordar que había solicitado buques británicos para la operación. Trump evitó además garantizar de forma clara que EE.UU. acudiría automáticamente en ayuda de Reino Unido en una hipotética nueva crisis territorial con Argentina por las islas. Es precisamente esa grieta, abierta por una disputa que en realidad tiene poco que ver con las Malvinas, la que Milei intenta aprovechar.
Y lo hace utilizando el petróleo. El centro inmediato de la disputa es Sea Lion, un proyecto de extracción situado unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, impulsado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. Sus promotores prevén comenzar a producir en 2028 y las estimaciones citadas por Reuters sitúan los recursos del proyecto en torno a 1.700 millones de barriles. Argentina considera ilegal la explotación porque se realiza en aguas cuya soberanía reclama Buenos Aires; las compañías, por su parte, sostienen que disponen de licencias válidas concedidas por las autoridades de las islas.

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«Argentina no se quedará de brazos cruzados», advirtió Milei. El presidente anunció que acelerará las sanciones ya previstas contra las compañías que participen en proyectos de explotación de recursos sin autorización argentina y que ampliará el alcance de esas penalizaciones a proveedores, accionistas y directivos vinculados a esas operaciones. Las empresas implicadas podrían además encontrarse con restricciones para operar o contratar dentro de Argentina. El objetivo es elevar el coste financiero y empresarial de cualquier explotación petrolera en las aguas que Buenos Aires considera propias.
Argentina cuenta desde hace décadas con un amplio respaldo latinoamericano a la apertura de negociaciones sobre la soberanía de esas islas, pero eso no equivale a que la comunidad internacional reconozca de forma generalizada que las islas sean argentinas. Naciones Unidas reconoce desde hace décadas la existencia de una disputa entre Argentina y Reino Unido y ha instado a las dos partes a negociar, pero no atribuye la soberanía a Buenos Aires. Esa diferencia es importante porque el discurso político argentino suele presentar la reivindicación como un derecho ya resuelto, cuando internacionalmente la cuestión continúa siendo una controversia entre dos Estados.
Las Malvinas llevan bajo administración británica desde 1833, salvo los 74 días de ocupación argentina durante la guerra de 1982. Buenos Aires sostiene que heredó de España los derechos sobre el archipiélago tras su independencia y que Reino Unido expulsó posteriormente a las autoridades argentinas. Londres sostiene que sus derechos históricos son anteriores y, sobre todo, basa hoy su posición en el supuesto derecho de autodeterminación de los habitantes de las islas.

El giro de Milei en las islas

En 1982, la dictadura militar argentina intentó arreglar las cosas por la fuerza. Ocupó las islas el 2 de abril y Margaret Thatcher decidió recuperarlas militarmente. Londres envió una gran fuerza naval a miles de kilómetros de Reino Unido y, después de algo más de dos meses de guerra, las tropas argentinas se rindieron. Murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños. La derrota dejó una herida muy profunda en Argentina y convirtió a Thatcher en una figura especialmente detestada allí, aunque Milei, de forma poco habitual para un dirigente argentino, ha expresado abiertamente su admiración por ella.
Esa admiración hace más llamativo el giro actual. En mayo de 2024, Milei hablaba de las Malvinas con bastante más realismo. Admitió en una entrevista con la BBC que las islas estaban «en manos del Reino Unido», descartó cualquier solución inmediata y reconoció que una eventual recuperación de la soberanía podía tardar décadas. «No vamos a renunciar a nuestra soberanía, ni vamos a buscar un conflicto con Reino Unido», dijo entonces. Incluso aceptó que Londres ejerciera mientras tanto el control efectivo del territorio y habló de una negociación «a largo plazo».

En mayo de 2024, Milei admitió que las islas estaban «en manos del Reino Unido» y reconoció que una eventual recuperación podía tardar décadas

Dos años después, la posición de Milei se ha endurecido notablemente. No porque haya cambiado la situación jurídica o militar de las islas, sino porque ha cambiado la situación política en Washington. Trump mantiene una relación muy estrecha con Milei y, al mismo tiempo, ha deteriorado sus relaciones con Londres por el gasto en defensa, la OTAN y, ahora, la negativa británica a participar en la campaña contra Irán. Milei intenta convertir esa circunstancia coyuntural en una ventaja diplomática.

Soberanía y defensa en el sur

El presidente argentino anunció además más recursos para avanzar en la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego, frente al Atlántico Sur. El proyecto no nació con su Gobierno y comenzó a desarrollarse antes de su llegada al poder, pero Milei quiere acelerarlo y presentarlo como parte de una estrategia más amplia para aumentar la presencia argentina cerca de las Malvinas y de la Antártida. «Un país pobre y sin Fuerzas Armadas difícilmente puede avanzar de manera efectiva en sus reivindicaciones de soberanía», afirmó.
El principal obstáculo para Buenos Aires sigue estando, sin embargo, en las propias islas. En el referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los votantes respaldó mantener el estatus de territorio británico de ultramar. Londres considera ese resultado una expresión inequívoca del derecho de autodeterminación de los isleños y sostiene que no negociará su soberanía contra la voluntad de quienes viven allí. Argentina rechaza ese argumento y sostiene que una población implantada después de la ocupación británica no puede resolver por sí sola una disputa territorial anterior.
Así, pese al tono de Milei y a las nuevas dudas introducidas por Trump, la posibilidad de que las Malvinas cambien de soberanía a corto plazo sigue siendo muy remota. Reino Unido mantiene el control político y militar de las islas, sus habitantes quieren continuar bajo soberanía británica y Londres ha respondido ya a las palabras de Milei insistiendo en que su posición es «inquebrantable».

Pese al tono de Milei y a las nuevas dudas introducidas por Trump, la posibilidad de que las Malvinas cambien de soberanía a corto plazo sigue siendo muy remota

Pero la reivindicación tiene otra utilidad para Milei. Las Malvinas son una de las pocas cuestiones capaces de atravesar las muy profundas divisiones políticas argentinas. El presidente se enfrenta a elecciones el próximo año y en su discurso del jueves abandonó deliberadamente buena parte de su beligerancia habitual contra la izquierda. No hubo prácticamente insultos a sus adversarios y tampoco terminó con su conocido «Viva la libertad, carajo». Buscó un tono institucional y una apelación a la unidad nacional. «Podemos discutir sobre mi estilo. Podemos discrepar sobre política fiscal o cambiaria», dijo. «Pero hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Las Malvinas son una de ellas».
La apuesta política es bastante clara. Milei quiere convertir su cercanía con Trump, criticada durante años por sus adversarios como excesivamente subordinada a Washington, en una demostración de que esa relación puede ofrecer resultados concretos y positivos para Argentina.

Zampolli, el delfín de Trump en Italia: «Quien no conocía a Epstein era un perdedor»

Hace algunos días, el diario conservador ‘Libero’ sacaba en portada una foto con Giuseppe Conte (ex ‘premier’ italiano) y Paolo Zampolli, el delfín de Trump en Italia. Al parecer, la reunión era un asunto de negocios inmobiliarios entre el líder del M5S y … el enviado especial para la ‘partnership globali’ de la Administración americana, hoy en manos del magnate.
«No estoy autorizado para hablar del presidente. Nada que tenga que ver con la Casa Blanca», responde al teléfono, de forma virulenta, en una conversación abrupta con ABC. «Te equivocas conmigo. Me ocupo de ‘business’, deportes, cooperación estratégica entre diferentes estados. Ya sabes», espeta el hijo del distribuidor de Hasbro (multinacional de juguetes), otrora agente de modelos y gestor de inmuebles. Viejo amigo de Epstein, Zampolli -además- fue quien presentó Melania a The Donald. Actualmente, este italoamericano nacido es Milán (1970) es su ‘alter ego’ en un país estratégico situado en el corazón de Europa. Perfecto para exportar no solo la ideología MAGA, sino también un precioso modelo de negocios basado, entre otras cosas, en la recalificación y reestructuración de viejos inmuebles. Una nueva América; una nueva Italia. El idilio continúa, pues.

«No sé qué hago aquí sin tener permiso del Departamento de Estado. No me dejan hablar con los periodistas. Te dije que me ocupo de deportes. Ahí te puedo hablar de Gianni Infantino, un amigo, también de Trump. No hay que crucificarlo ahora. ¿Vender el fútbol? Sí, el calcio es del pueblo, pero hay que seguir monetizándolo para invertir en las canteras. En Italia, por encima de todo. Lo hablé con Abodi, ministro italiano», subraya mientras recuerda su amor por España, donde pasaba sus veranos de pequeño.

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Entrevista | Vice primer ministro de Italia

Julio Ocampo

«He estado al corriente de lo sucedido, sí. Sesenta mil personas en Ceuta son demasiadas. Habrá que preguntar al presidente Sánchez, ¿Qué quiere hacer y construir con EE.UU.? Verás, Giorgia Meloni, el presidente Dan (Rumanía), antes Orbán… Han tenido -algunos también hoy- una relación cordial con el presidente. ¿Sánchez? Pregúntale a él. No sé qué pretende. Es importante ser amigo de USA», remarca desde un púlpito privilegiado, que a su vez le permite gozar de una cierta tutela en todas las arenas movedizas en las que se mueve. Siempre con una retórica, un relato aparentemente simple y exprés, aunque complejo. No es populista, es algo mucho más grande e importante que eso. Algo que trasciende la distopía para, como Trump, crear realidades paralelas donde lo que menos interesa es la verdad.
Lo resume así la periodista, filósofa y politóloga italiana Nadia Urbinati, desde hace muchos años al otro lado del Atlántico. «Trump ha desinflado el contenido del lenguaje con el uso-abuso de reiteraciones. Todo es vacío, sin análisis ni conexión. La palabra llega al lado emotivo directamente. Conecta con la tensión, las vísceras. Cambia de opinión constantemente. Usa cosas magnéticas que se pegan. Inmigración, tasas, tarifas… Términos simples que utiliza en varios contextos a la vez, haciendo así que tengan significados a la carta. Todo es impreciso y desordenado, pero es su orden. La reiteración de términos tiene eco, y éste los dota de vida autónoma. Y eso vale para cualquier contexto, lugar, persona… Sí, Trump unifica gente y territorios, porque ha comprendido que la victoria es la repetición del lenguaje. Está catalizando algo nuevo que aún desconocemos cómo se llama», aclama. Es, en definitiva, hipnocracia, la reiteración de lo absurdo para eclipsar el silencio y el sueño.

En el punto de mira

La pregunta es obvia en este contexto obtuso. ¿Quién es Paolo Zampolli? ¿Por qué lo ha elegido Trump para mover los hilos en Italia? Así lo resumía Report, histórico programa RAI dirigido por el hoy en entredicho Sigfrido Ranucci (el atentado sufrido por el reportero, al parecer, fue presuntamente un montaje para ganar popularidad). Emitido en primavera, esta transmisión -hoy sin credibilidad en Italia- hablaba de varios episodios oscuros. Entre otros: Zampolli aparece en los archivos Jeffrey Epstein, aunque sin pruebas inculpatorias. Además, fue embajador en la ONU para la isla Dominica, pequeño estado insular en el Caribe. Un cargo que lo podría haber comprado por dinero. La guinda final soltaba el cohete de la WATO, asociación para salvar los océanos, y de la que Report hablaba de una hipotética estafa millonaria -ubicada en paraísos fiscales- a la ONU.

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«No has entendido nada, querido. La WATO era un vehículo para los océanos, donde he creado el Goal 14 (Agenda 2030, titulado Vida bajo el agua). La formé para mi hijo. Jamás tuvo dinero en el banco, porque no operaba así… En fin. Han copiado el nombre. Han creado una cosa paralela. Mi WATO está ahí aún. No he cogido nada de pasta. La que tú mencionas es otra. Es como si copiamos el nombre, usándolo a tu antojo, de El Corte Inglés. No has entendido nada, insisto. Mucha gente irá a la cárcel», recalca con vehemencia.

«En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión»

Paolo Zampolli
Aliado de Trump en Italia

Veranos en Ibiza

No quiere despedirse Paolo Zampolli sin recordar los veranos en Ibiza con su abuela italiana hace lustros, tampoco su agenda America First, la misma del presidente. «Establezco y mejoro relaciones diplomáticas. Sabes que mi éxito es haber vendido veinte billones en veinte minutos a Uzbekistán. Lo resaltó el ‘Financial Times’. Ahora estoy en Italia. De momento, no me ha dicho nada de España. Por último, tengo que matizarte algo… Fui embajador -para la isla de Dominica- en las Naciones Unidas durante 18 años. No viví en Dominica. Lo de comprar ese cargo para blanquear, conoces a Ranucci y su farsa. Les he denunciado. Su método es un fracaso. Irá a la cárcel. En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión ¿Epstein? Lo conocí en New York, sí, pero si lees lo que publicó el ‘New York Times’… Sí, que fui un problema para él. Quien no lo conocía era un perdedor, pero jamás estuve en su isla. Muchos famosos sí estuvieron, pero yo no. Jamás tuvimos buena relación, y eso está escrito en los famosos ‘files’».

Argentina no se vende, pero el 5% de sus tierras son ya de propiedad extranjera

«La patria no se vende». Este ha sido el contundente reclamo que se ha hecho oír en las calles de Buenos Aires en las últimas semanas y ha logrado frenar en el Congreso la última batalla del presidente argentino, Javier Milei: la de la … extranjerización de las tierras. Ocurre que, en la actualidad, un porcentaje del territorio de país suramericano ya se encuentra en manos extranjeras. Pero todavía hay zonas muy codiciadas por intereses privados y empresas foráneas.
Según explica a ABC Florencia Gómez, abogada especialista en política ambiental y exdirectora del Registro Nacional de Tierras Rurales, «a partir de lo ocurrido en el Mundial con la bandera de las Malvinas, se instaló en Argentina el tema de la soberanía y la defensa de tierras». Esto, señala, ayudó a que se bloqueara la iniciativa del Gobierno en el Parlamento.

De acuerdo con la última información que revela la cantidad de tierra argentina adquirida por extranjeros, el porcentaje de territorio del país andino en manos foráneas es inferior al 15% que permite la actual ley. «Un 5% del país se encuentra extranjerizado», enfatiza la letrada.

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Pedro González Jalvo

En este sentido, Gómez indica que en los registros oficiales consta que en total hay más de trece millones de hectáreas dentro del país que fueron adquiridas por extranjeros. En la misma línea, Vasco Baigorri, miembro del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA), cuenta a este medio que las tierras en manos extranjeras suelen encontrarse en sitios estratégicos: «Todas están en lugares preferenciales como fronteras, cuencas hídricas o minerales».
Si bien esos terrenos pertenecen a una infinidad de personas o empresas de origen no argentino, existen determinados privados que concentran una mayor cantidad de hectáreas. Expertos en el análisis del territorio dan cuenta de los cambios en las nacionalidades de los propietarios y alertan por la creciente presencia de capital árabe en los últimos años.

«Todas las tierras en manos extranjeras están en lugares preferenciales como fronteras, cuencas hídricas o minerales»

Vasco Baigorri
Equipo Misiones de Pastoral Aborigen

«En la última década se advierte un fuerte incremento de la compra de tierras por parte de capital árabe», señala en conversación con ABC la periodista Susana Lara, que lleva más de 30 años estudiando la distribución de tierras en la Patagonia. Y añade que «la presencia de Emiratos Árabes es la que más está creciendo». Sin ir más lejos, se estima que intereses privados y empresas de este origen se hicieron con más de 50.000 hectáreas en las provincias patagónicas de Río Negro y Chubut.

Los principales protetarios foráneos

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A la hora de ser consultados por este medio acerca de los extranjeros que poseen tierras en el país suramericano, los especialistas refieren casos de empresas de distintas nacionalidades. En principio, mencionan de manera casi inmediata a la firma Benetton que, según los registros oficiales, supera las 900.000 hectáreas. Lara ubica el territorio adquirido por el grupo italiano en 930.000 hectáreas. La empresa se concentra en la zona patagónica –específicamente, en las provincias de Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Neuquén- y administra sus terrenos la Compañía de Tierras del Sud Argentino. Parte de sus tierras son reclamadas por los mapuches.

Según los registros oficiales, la firma Benetton supera las 900.000 hectáreas. Parte de sus tierras son reclamadas por los mapuches

Otra de las compañías extranjeras que posee grandes cantidades de tierra en Argentina es la suiza Estomonte, que alcanza incluso a superar las 400.000 hectáreas. El territorio adquirido por la firma se ubica en la provincia de San Juan, en la cordillera de Calingasta. Asimismo, la empresa de origen chileno Arauco se encuentra entre las compañías foráneas con mayor cantidad de tierras en Argentina, con un total 260.000 hectáreas de su propiedad. Si bien concentra sus territorios sobre todo en la provincia norteña de Misiones, también cuenta con hectáreas en otras provincias, como Misiones, Buenos Aires, Entre Ríos o Santa Fe.
Por otro lado, la firma Adecoagro, con domicilio legal en Luxembrugo, supera las 190.000 hectáreas y posee incluso una sede en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Le sigue en cantidad de tierras la empresa Nieves de Mendoza, del Grupo Walbrook, con capitales de Malasia y Reino Unido y que cuenta con 145.000 hectáreas en la provincia andina que lleva este nombre.

La pelea por el agua

Si bien la cantidad de hectáreas es un factor a tener en cuenta a la hora de definir cuáles son los principales dueños de tierras argentinas de origen extranjero, la extensión del territorio no es lo único que importa. «A veces no es solo la superficie lo que cuenta, sino también la ubicación y los bienes de la naturaleza que se ven afectados», aclara Susana Lara.
En esta línea, los expertos hacen especial foco en los accesos al agua. Por ejemplo, la periodista especializada en tierras cita el caso de Joe Lewis, un magnate de origen británico que cuenta con 12.000 hectáreas en la zona austral de Lago Escondido. Desde hace varias décadas, el empresario prohíbe el acceso al lago, pero además el pasado mes de julio se creó allí una reserva privada que es señalada por no cumplir con las normativas locales. «El tema de los cuerpos de agua está legislado y no se pueden comprar terrenos que limiten con ríos o lagos», reclama Florencia Gómez.

Patagonia árabe

Pese a que existen datos oficiales, la exdirectora del Registro Nacional de Tierras Rurales asegura que también «hay muchos casos de compra de tierras que no figuran en los registros». Es por ello que los especialistas reclaman que se lleve a cabo una nueva auditoría. En ocasiones, aseguran, para los extranjeros el modo de hacerse de tierras es a través de testaferros.
En este sentido, Lara hace referencia a una investigación que pone el foco en la compra de miles de hectáreas en zonas de cordilleras –en la región de la Patagonia- por parte de Emiratos Árabes a través del uso de intermediarios locales, como un modo de burlar la legislación local que limita la compra de tierras de extranjeros en zonas limítrofes. «En muchos casos, los dueños técnicamente son argentinos, pero los capitales son extranjeros», detalla.

«En muchos casos, los dueños técnicamente son argentinos, pero los capitales son extranjeros»

Susana Lara
Periodista

El interés del mundo árabe por la Patagonia argentina quedó evidenciado en marzo de este año cuando el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, realizó un misterioso viaje a esta región.

Terreno para las Big Data

Habida cuenta de que los registros oficiales señalan que solo un 5% del territorio argentino se encuentra en manos extranjeras, y que la actual legislación permite hasta un 15%, Florencia Gómez cree que la razón que hay detrás del intento del Gobierno de extender aún más este límite es que «se está preparando el terreno para que se instalen aquí las Big Data y atraer inversiones de negocios vinculados a la inteligencia artificial».
Para ello, explica, se necesitan tres condiciones: «Energía, acceso al agua y una normativa laxa». Pero aclara que «no se trata de paraísos fiscales, sino de guaridas ambientales» –en referencia a sitios donde están permitidos abusos medioambientales sin fiscalización-.
No obstante, la abogada no cree que este propósito se concrete. «Ya ha despertado mucho rechazo en la sociedad. Quisieron promocionar la venta de tierras como defensa de la propiedad privada y eso es vender gato por liebre».

Los granjeros pierden poder: los demócratas entierran a Iowa como arranque de las primarias

Este fin de semana concluye la Feria Estatal de Iowa, el gran acontecimiento anual en este estado del Medio Oeste, uno de los lugares donde muchos sitúan ese concepto borroso de la ‘América profunda’. Son diez días donde ya apenas se vende y se compra … ganado o maquinaria agrícola -el origen de las ferias, también de las nuestras en España-, pero que sobrevive como un espacio de encuentro, orgullo y diversión: competiciones ganaderas, folclorismo rural, muchos conciertos -no solo de ‘country’-, comida grasienta, atracciones infantiles… Pero por aquí no solo pasean granjeros, turistas y esbeltos terneros raza Angus en busca de un premio.
Cada año, políticos de todo signo peregrinan hasta esta feria para poner la semilla de sus grandes aspiraciones. Porque, como todo el mundo sabe, Iowa es el lugar improbable donde nacen los sueños políticos. Este verano, sin embargo, apenas han pasado figuras demócratas que suenan para las elecciones presidenciales de 2028.

En parte se debe a que la carrera para esa cita no arrancará de verdad hasta el año que viene. Pero es indiscutible que hay otro factor todavía más decisivo: el Partido Demócrata ha decidido enterrar el poder político que hasta ahora ha tenido Iowa. En una votación celebrada este mes en Austin (Texas) por el Comité Nacional Demócrata (DNC, en sus siglas en inglés), el poder orgánico del partido, sus delegados decidieron que Iowa deje de ser el pistoletazo de salida de las primarias. Con ello, los célebres ‘caucus’ de Iowa serán para los demócratas unas primarias irrelevantes, al contrario de lo que han sido hasta ahora: esas reuniones vecinales, una antigualla democrática, son el primer gran termómetro de las presidenciales.

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Javier Ansorena

Desde la década de 1970, cuando tanto demócratas como republicanos colocaron a Iowa como el punto de partida de sus primarias, este estado rural ha sido un trampolín decisivo para muchas grandes carreras políticas. En especial, para los demócratas. Tanto Jimmy Carter como Barack Obama dieron forma a candidaturas que parecían improbables con un triunfo temprano entre los maizales helados de Iowa en invierno. El primer presidente negro de EE.UU. siempre reconoció la importancia de Iowa para su éxito político, y regresó a Des Moines, la principal ciudad del estado, en el último día de su segunda campaña presidencial, en 2012, como gesto de agradecimiento.

Un puñado de dólares

Iowa es el territorio ideal para candidatos con poco apoyo de la maquinaria del partido. Tiene pocos habitantes y con un puñado de dólares y mucho esfuerzo, un aspirante puede convertirse allí en un rostro conocido. Y ganar en sus ‘caucus’ te convierte de inmediato en figura política nacional.
Incluso aunque no acabes llevándote la nominación del partido, un buen resultado en Iowa cambia carreras políticas. El último ejemplo entre los demócratas es el de Pete Buttigieg, que era un jovencísimo alcalde de una ciudad de Indiana y que ganó aquí en las primarias de 2020. Luego no fue el candidato demócrata -Joe Biden, el gran favorito, con todo el apoyo del partido, remontó después-, pero sí labró una carrera que le ha llevado a ser secretario de Transporte y, ahora, un nombre que está en todas las quinielas para 2028.

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«Me convertí no solo en un mejor candidato, sino en un mejor servidor público por las experiencias haciendo campaña en los ‘caucus’ de Iowa», ha dicho Buttigieg recientemente. «El hecho de tener que ir a patios de vecinos, a institutos, a restaurantes de carretera. La gente en este estado se toma su responsabilidad cívica con mucha seriedad».
Para los amantes de la política, Iowa es Disneyland en los días previos a esos ‘caucus’. Uno tiene la oportunidad de ver en persona a candidatos en la distancia corta, en pequeños encuentros con votantes en graneros, en cafeterías, en gimnasios de escuelas.
Los republicanos no tienen pensado cambiar su calendario y tocar el papel preponderante de Iowa en el último medio siglo. Pero los demócratas han decidido que el estado -dominado por los republicanos, de esencia rural, con amplia mayoría de población blanca- no representa a su electorado y tiene demasiado poder.
La génesis del entierro de Iowa viene de los ‘caucus’ de 2020. Un problema en los sistemas informáticos de recuento de los votos que venían de estas reuniones vecinales provocó retrasos de varios días para obtener los resultados. Fue un bochorno para un estado al que las campañas dedican cientos de millones de dólares y avivó un debate que se cocía durante años entre los demócratas: ¿por qué estos ‘caucus’ anticuados -para otros, una maravilla democrática-, que no nos representan, tienen que ser tan influyentes en nuestras primarias?

La génesis del entierro de Iowa viene de los ‘caucus’ de 2020. Un problema en los sistemas informáticos de recuento de los votos provocó retrasos de varios días para obtener los resultados

Primarias de 2024

Ya para las primarias de 2024 se decidió que Iowa no inaugurara el calendario electoral. Pero la revuelta de los demócratas del estado acabó en un acuerdo a medio camino: los ‘caucus’ se celebraron antes que cualquier primaria, pero los resultados no se registraron hasta más adelante. En esa campaña, era menos relevante, porque Biden se presentó a la reelección -decisión que luego se demostraría muy desafortunada- y el partido se entregó al candidato en la Casa Blanca.
Pero en 2028 será algo muy diferente. Una nueva generación de demócratas buscará convertirse en el nominado del partido. Y los demócratas han decidido que no empiecen a jugarse las castañas en Iowa. Las primeras primarias serán las de Carolina del Sur, seguidas de las de Nevada. El primero de estos estados ya ha demostrado su poder político, con el músculo de su abundante electorado negro: fue aquí donde Biden resucitó en las primarias de 2020. Y Nevada es un estado con mucho votante hispano. Esa es la intención de los demócratas: atender a la diversidad de su electorado.

Las primeras primarias serán las de Carolina del Sur, estado que ya ha demostrado su poder político, con el músculo de su abundante electorado negro

La paradoja es que el cambio ocurre justo en un momento en el que los demócratas vislumbraban recuperar poder en Iowa. Ahora mismo, todos los representantes del estado en el Congreso, diputados y senadores, son republicanos, al igual que su gobernador. En la era de Donald Trump, el estado se ha inclinado con más fuerza por los republicanos. Pero eso podría cambiar este otoño: las encuestas dan posibilidades a los demócratas de cambiar de color algunos escaños e incluso su candidato a gobernador es favorito frente al republicano.
Pero la decisión del partido podría frenar ese avance de los demócratas, que sería decisivo para que el partido recupere las mayorías del Congreso este otoño. Algunos de los candidatos de Iowa, como Josh Turek, que va a por el escaño de senador, han llamado a la revuelta, a que Iowa celebre sus ‘caucus’ antes que nadie, con o sin el visto bueno del partido. Los demócratas han advertido que castigarán a los candidatos que hagan campaña en Iowa en ese caso. Queda una guerra por delante para saber si los campos congelados de Iowa volverán a ser territorio electoral decisivo en enero de 2028.