Publicado: noviembre 8, 2026, 9:45 am
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El Papa se ha despedido de Uruguay desde el epicentro católico de la nación, el santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, donde se venera a la patrona de Uruguay. Durante siglos esta talla se llamaba Nuestra Señora del Pintado, pero cambió … de nombre en 1825 cuando 33 patriotas fueron a rezar a sus pies para jurar la libertad del país y pedirle su intercesión para las campañas de la independencia.
La historia del lugar ha permitido al Papa recordar en la misa que, a pesar de que Uruguay considera el laicismo como un valor constitucional, el país tiene profundas raíces católicas y que la rígida separación entre Iglesia y Estado lleva a olvidarlo. León XIV ha reivindicado que «la historia de los pueblos no se comprende del todo cuando se prescinde de Dios».
Su homilía se ha transformado en su legado para este país, pues «desde la oración de esos patriotas han pasado distintas generaciones, han cambiado las circunstancias e incluso la relación de muchos uruguayos con la fe, pero la Virgen ha permanecido aquí». Como la idea no es mirar con hostilidad a las instituciones, ha solicitado a los católicos que recen «por quienes tienen la responsabilidad de gobernar Uruguay, para que busquen con rectitud el bien de todos».
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Javier Martínez-Brocal
León XIV ha elogiado a las madres y abuelas que han mantenido viva esa fe a lo largo de los siglos y han enseñado a los hijos y nietos a rezar desde la infancia. Les ha pedido que sigan haciéndolo «con paciencia, sin dureza y sin desaliento», y también que, con coherencia, «prediquen con su vida».
Para que la fe no sea un elemento cultural, sino un estímulo para hacer el bien, ha reclamado esa coherencia también a los hombres, de forma que, además de rezar, «traten con respeto a sus esposas, pidan perdón y vivan con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios».
«Traten con respeto a sus esposas, pidan perdón y vivan con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios»
Papa León XIV
También ha intentado movilizar a la Iglesia de este país de casi 3,5 millones de habitantes, donde sólo un tercio de la población es católico. «No esperen siempre a que quienes se han alejado de la Iglesia regresen por sí solos. Uruguay, ¡hay que ponerse en camino! Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarlos a Cristo. Cada uno sabe hacia quién debe dar ese paso: quizá un hijo, un amigo, un vecino, alguien que dejó de creer hace mucho tiempo o que nunca ha tenido cerca a una persona que le hablara de Dios».
León XIV ha recorrido en coche los cien kilómetros que separan la nunciatura en Montevideo de la ciudad de Florida, donde se levanta este santuario nacional. Por el camino, se ha detenido en una capilla situada al borde de la carretera y le han salido al encuentro grupos de jinetes, como es habitual en esta zona.
Peregrinación popular
En la plaza le esperaban 50.000 personas. Había muchas familias, llegadas de varias partes del país, también de la frontera con Brasil. «Hemos recorrido 300 kilómetros para verle, pues el último Papa que vino fue hace 38 años, y no sabemos cuándo volverá a suceder», dice Emilio, quien ha traído a su madre y a sus sobrinos.
«Este viaje va a tener consecuencias en nuestra sociedad. Se ha visto que los católicos, aunque somos pocos, cuando estamos juntos somos muchos», asegura a ABC Gonzalo, economista que ha viajado desde Montevideo hasta Florida para la misa del Papa. Néstor, que ha viajado desde una ciudad a cien kilómetros para la misa con León XIV, está «feliz» por las lecciones de historia nacional en los discursos. «Nos olvidamos de que José Gervasio Artigas, el padre de la patria, era católico. Aunque no se enseña en las escuelas, ahora hay que decirlo», explica. Para su mujer, Ana María, «lo más relevante han sido sus menciones al papel de la mujer y al valor de la vida ante el aborto y la eutanasia».
Desde Florida, el Papa se ha traslado directamente al aeropuerto, desde donde despega su avión rumbo a Buenos Aires para comenzar la etapa argentina de este viaje. Estará allí hasta el miércoles, 11 de noviembre, y, además de reunirse con el presidente Javier Milei, se encontrará con empresarios y obreros, visitará una cárcel, viajará a Córdoba y presidirá un homenaje al Papa Francisco.
