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Los musulmanes demócratas celebran el triunfo de El Sayed: «Hay que sacar a EE.UU. de las garras de Israel»

«Estoy muy feliz. Yo siempre confié en la capacidad de Abdul de transmitir el mensaje. La cuestión era si los votantes estadounidenses estaban listos para ello». Osama Siblani se refiere a Abdul el Sayed, el nuevo senador por Míchigan y primer musulmán de … la historia de Estados Unidos en esa posición. «Y su mensaje ha sido aceptado y aprobado de forma mayoritaria pese a los ataques, la desinformación y el odio contra él o contra mí mismo».
Siblani habla con este periódico desde Dearborn, la gran ciudad árabe y musulmana de EE.UU., un suburbio de Detroit donde esta comunidad creció a la sombra de uno de los grandes símbolos de la primera potencia mundial: la factoría original de Ford. Siblani es un personaje de gran influencia en este electorado. Hace 42 años fundó ‘The Arab American News’, el principal periódico árabe-estadounidense del país. Es un muñidor de la política local y hasta una de las principales avenidas de Dearborn lleva su nombre.

«Hemos abierto una puerta que siempre ha estado cerrada para nosotros», dice Siblani sobre el hito histórico de El Sayed. Pero se ha abierto algo más que la representación de una minoría hasta ahora sin apenas peso político. La elección de este senador abre también un cambio fundamental en la política de EE.UU.: es un símbolo de que el apoyo a Israel y la influencia del ‘lobby’ judío están en peligro.

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Javier Ansorena

El Sayed ha ganado su escaño tras una campaña brutal, en la que los ataques de los republicanos se han centrado en su nombre, en su religión y en las acusaciones de vínculos con el terrorismo islámico. Donald Trump se mofó de su nombre en los mítines y le calificó de «yihadista peligroso». Su rival, Mike Rogers, le asoció con Hamás, Al Qaida y los Hermanos Musulmanes. El Sayed también ha alimentado las acusaciones de antisemitismo. Por ejemplo, por su relación con el opinador extremista Hasan Piker, o por comentarios inaceptables, como su reacción al ataque a una sinagoga a comienzos de año: «Haces daño y te hacen daño».
El mensaje caló en parte de las bases republicanas. «Ten cuidado, ahí no se puede ni entrar, eso está lleno de musulmanes», advertía a ABC un seguidor de Trump en un mitin del presidente en Ohio, pocos días antes de la elección, al saber que el próximo destino de este corresponsal era Dearborn.
Pero no tuvo el mismo efecto en Míchigan. Por un lado, porque la presencia de una comunidad musulmana significativa –con un 3% de la población, es la mayor del país– es algo que está normalizado. Pero, sobre todo, porque pesó más la impopularidad de Trump por la guerra de Irán y su impacto en los precios y el mensaje de populismo económico de El Sayed.

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Este mensaje tenía tres pilares: sacar el dinero de la política, sanidad pública para todos y acabar con la financiación militar de países en el extranjero. En este último punto, el objetivo evidente era Israel.

El mensaje de El Sayed tenía tres pilares: sacar el dinero de la política, sanidad pública para todos y acabar con la financiación militar de otros países, en alusión a Israel

El Sayed, un candidato izquierdista con el apoyo de la facción más extremista de los demócratas, ha mantenido una posición dura frente a Israel y frente a la influencia que tiene en la política de EE.UU. «Y mi posición no va a cambiar», ha advertido El Sayed rumbo a Washington.
Este médico de origen egipcio, de 42 años, va a ser «el senador más anti-israelí desde la creación del estado judío hace 78 años», ha asegurado ‘The New York Times’.
Su elección es una muestra del músculo político creciente del voto árabe y musulmán en EE.UU. Se ha notado en Míchigan más que en ningún otro sitio. «Lo que decide mi voto es Palestina», dice Noreen Abder, una seguidora de El Sayed de Dearborn. Ella, como tantos otros árabes y musulmanes aquí, a los que se unieron sectores del izquierdismo, dieron la espalda a Joe Biden y Kamala Harris en las presidenciales de 2024. En su ciudad, solo el 36% votaron a la candidata demócrata, un castigo a los demócratas por no oponerse con más determinación a las operaciones militares de Benjamin Netanyahu en Gaza. Ahora, más del 80% de los vecinos han votado a El Sayed.
«El divorcio era con los candidatos presidenciales, con los líderes, no con los partidos. Era un voto con mensaje», explica Siblani sobre aquella elección, en la que los demócratas perdieron Míchigan, siempre decisivo.

Osama Siblani, fundador hace 42 años del periódico ‘The Arab American News’, es una de las voces más influyentes de la comunidad musulmana en EE.UU. (primera foto). En la segunda imagen, Noreen Abder, quien ha votado a El Sayed por Palestina. En la última foto, Fara Khan celebra la llegada del primer musulmán al Senado..

(Javier Ansorena)

«El mensaje de la victoria de El Sayed es que la defensa de Palestina no impide ganar elecciones, que se puede ganar en estados clave desde esa posición», defiende Abder. «Y hemos visto un cambio en las primarias demócratas en esta elección sobre Israel; cada vez más candidatos combaten que tenga carta blanca con EE.UU. y se distancian del ‘lobby’ judío. Y cada vez más republicanos se están sumando».
Las encuestas han mostrado que el apoyo a Israel entre los demócratas se erosionó con la guerra de Gaza, pero no tanto entre los republicanos. Pero eso ha cambiado con la guerra de Irán. Para parte de las bases de Trump, del mundo MAGA (‘Make America Great Again’, ‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’, su lema político) la guerra ha sido una traición a la promesa del presidente de no llevar a EE.UU. a contiendas en el extranjero. Una opinión consolidada en algunos –como Tucker Carlson, entre otros– es que Israel empujó a Trump a la guerra.
La guerra de Irán y sus efectos económicos han hundido la popularidad del multimillonario neoyorquino y son el principal factor de la derrota abultada de los republicanos en las urnas. «El mensaje económico de Abdul y el mensaje sobre Israel están conectados», defiende Siblani, en una idea que El Sayed ha repetido hasta la saciedad en campaña: que el dinero no se gaste en el extranjero cuando los estadounidenses no llegan a fin de mes. Una idea simple que también cala en los republicanos y que ha llegado a la Casa Blanca.
El mismo día de la elección, cuando la jornada pintaba oscura para Trump y los republicanos, el presidente sorprendió con el anuncio de que a partir del año que viene eliminaría la ayuda militar a Israel, unos 4.000 millones de dólares (3.600 millones de euros) al año. Está por ver si lo cumplirá. Pero, en esencia, se alineaba con la posición de El Sayed.

Abdul el Sayed busca influir dentro y fuera de EE.UU.

Abdul el Sayed no apunta a tener un desembarco cauto en Washington. El nuevo senador por Míchigan y primer musulmán en la Cámara ha prometido batalla. Ya ha dejado claro que buscará tener asiento en el Comité de Relaciones Exteriores, donde buscará imponer que EE.UU. se distancia de Israel. Y ha dicho que no apoyará al actual jefe de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, como líder de la mayoría que su bancada tendrá a partir de enero. Schumer es judío y miembro del ‘establishment’ del partido, que ha mantenido un apoyo tradicional a Israel. Al mismo tiempo, El Sayed ha creado una plataforma de financiación electoral para apoyar candidatos demócratas de su cuerda. La ha bautizado como ‘Habibi’, un apelativo cariñoso en árabe.

La debacle electoral apunta a alimentar ese cambio de la relación histórica de EE.UU. con Israel. El vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, uno de los favoritos para suceder a Trump en 2028, apuntó de forma directa a la guerra como responsable del resultado en las urnas. Y en su análisis sobre qué hacer para recuperar la confianza de los votantes, nombró cuatro cosas: «1) Acabar con la guerra. 2) Centrarse en el coste de la vida y la inflación. 3) Poner a EE.UU. primero. 4) Cambiar nuestra relación con Israel».
«Hay que sacar a EE.UU. de las garras de Israel», dice a este periódico Farah Khan, armada con un cartel de apoyo a El Sayed, exultante con su victoria. «Nos hemos convertido en los Estados Unidos de Israel. Hasta ahora, había esta percepción de que tenías que estar con AIPAC (el principal ‘lobby’ judío), con el ‘lobby’ israelí, o te destruían en política. Creo que la ola está cambiando», añade Khan, que trufa sus palabras con ‘inshallah’, ‘si lo quiere Alá’. «Verás cómo pronto quienes acabarán destruidos son los que apoyen a Israel».

Publicado: noviembre 7, 2026, 9:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/musulmanes-democratas-celebran-triunfo-sayed-sacar-eeuu-20261107011649-nt.html

«Estoy muy feliz. Yo siempre confié en la capacidad de Abdul de transmitir el mensaje. La cuestión era si los votantes estadounidenses estaban listos para ello». Osama Siblani se refiere a Abdul el Sayed, el nuevo senador por Míchigan y primer musulmán de … la historia de Estados Unidos en esa posición. «Y su mensaje ha sido aceptado y aprobado de forma mayoritaria pese a los ataques, la desinformación y el odio contra él o contra mí mismo».

Siblani habla con este periódico desde Dearborn, la gran ciudad árabe y musulmana de EE.UU., un suburbio de Detroit donde esta comunidad creció a la sombra de uno de los grandes símbolos de la primera potencia mundial: la factoría original de Ford. Siblani es un personaje de gran influencia en este electorado. Hace 42 años fundó ‘The Arab American News’, el principal periódico árabe-estadounidense del país. Es un muñidor de la política local y hasta una de las principales avenidas de Dearborn lleva su nombre.

«Hemos abierto una puerta que siempre ha estado cerrada para nosotros», dice Siblani sobre el hito histórico de El Sayed. Pero se ha abierto algo más que la representación de una minoría hasta ahora sin apenas peso político. La elección de este senador abre también un cambio fundamental en la política de EE.UU.: es un símbolo de que el apoyo a Israel y la influencia del ‘lobby’ judío están en peligro.

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  • Javier Ansorena

El Sayed ha ganado su escaño tras una campaña brutal, en la que los ataques de los republicanos se han centrado en su nombre, en su religión y en las acusaciones de vínculos con el terrorismo islámico. Donald Trump se mofó de su nombre en los mítines y le calificó de «yihadista peligroso». Su rival, Mike Rogers, le asoció con Hamás, Al Qaida y los Hermanos Musulmanes. El Sayed también ha alimentado las acusaciones de antisemitismo. Por ejemplo, por su relación con el opinador extremista Hasan Piker, o por comentarios inaceptables, como su reacción al ataque a una sinagoga a comienzos de año: «Haces daño y te hacen daño».

El mensaje caló en parte de las bases republicanas. «Ten cuidado, ahí no se puede ni entrar, eso está lleno de musulmanes», advertía a ABC un seguidor de Trump en un mitin del presidente en Ohio, pocos días antes de la elección, al saber que el próximo destino de este corresponsal era Dearborn.

Pero no tuvo el mismo efecto en Míchigan. Por un lado, porque la presencia de una comunidad musulmana significativa –con un 3% de la población, es la mayor del país– es algo que está normalizado. Pero, sobre todo, porque pesó más la impopularidad de Trump por la guerra de Irán y su impacto en los precios y el mensaje de populismo económico de El Sayed.

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Este mensaje tenía tres pilares: sacar el dinero de la política, sanidad pública para todos y acabar con la financiación militar de países en el extranjero. En este último punto, el objetivo evidente era Israel.

El mensaje de El Sayed tenía tres pilares: sacar el dinero de la política, sanidad pública para todos y acabar con la financiación militar de otros países, en alusión a Israel

El Sayed, un candidato izquierdista con el apoyo de la facción más extremista de los demócratas, ha mantenido una posición dura frente a Israel y frente a la influencia que tiene en la política de EE.UU. «Y mi posición no va a cambiar», ha advertido El Sayed rumbo a Washington.

Este médico de origen egipcio, de 42 años, va a ser «el senador más anti-israelí desde la creación del estado judío hace 78 años», ha asegurado ‘The New York Times’.

Su elección es una muestra del músculo político creciente del voto árabe y musulmán en EE.UU. Se ha notado en Míchigan más que en ningún otro sitio. «Lo que decide mi voto es Palestina», dice Noreen Abder, una seguidora de El Sayed de Dearborn. Ella, como tantos otros árabes y musulmanes aquí, a los que se unieron sectores del izquierdismo, dieron la espalda a Joe Biden y Kamala Harris en las presidenciales de 2024. En su ciudad, solo el 36% votaron a la candidata demócrata, un castigo a los demócratas por no oponerse con más determinación a las operaciones militares de Benjamin Netanyahu en Gaza. Ahora, más del 80% de los vecinos han votado a El Sayed.

«El divorcio era con los candidatos presidenciales, con los líderes, no con los partidos. Era un voto con mensaje», explica Siblani sobre aquella elección, en la que los demócratas perdieron Míchigan, siempre decisivo.


Osama Siblani, fundador hace 42 años del periódico ‘The Arab American News’, es una de las voces más influyentes de la comunidad musulmana en EE.UU. (primera foto). En la segunda imagen, Noreen Abder, quien ha votado a El Sayed por Palestina. En la última foto, Fara Khan celebra la llegada del primer musulmán al Senado..


(Javier Ansorena)

«El mensaje de la victoria de El Sayed es que la defensa de Palestina no impide ganar elecciones, que se puede ganar en estados clave desde esa posición», defiende Abder. «Y hemos visto un cambio en las primarias demócratas en esta elección sobre Israel; cada vez más candidatos combaten que tenga carta blanca con EE.UU. y se distancian del ‘lobby’ judío. Y cada vez más republicanos se están sumando».

Las encuestas han mostrado que el apoyo a Israel entre los demócratas se erosionó con la guerra de Gaza, pero no tanto entre los republicanos. Pero eso ha cambiado con la guerra de Irán. Para parte de las bases de Trump, del mundo MAGA (‘Make America Great Again’, ‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’, su lema político) la guerra ha sido una traición a la promesa del presidente de no llevar a EE.UU. a contiendas en el extranjero. Una opinión consolidada en algunos –como Tucker Carlson, entre otros– es que Israel empujó a Trump a la guerra.

La guerra de Irán y sus efectos económicos han hundido la popularidad del multimillonario neoyorquino y son el principal factor de la derrota abultada de los republicanos en las urnas. «El mensaje económico de Abdul y el mensaje sobre Israel están conectados», defiende Siblani, en una idea que El Sayed ha repetido hasta la saciedad en campaña: que el dinero no se gaste en el extranjero cuando los estadounidenses no llegan a fin de mes. Una idea simple que también cala en los republicanos y que ha llegado a la Casa Blanca.

El mismo día de la elección, cuando la jornada pintaba oscura para Trump y los republicanos, el presidente sorprendió con el anuncio de que a partir del año que viene eliminaría la ayuda militar a Israel, unos 4.000 millones de dólares (3.600 millones de euros) al año. Está por ver si lo cumplirá. Pero, en esencia, se alineaba con la posición de El Sayed.

Abdul el Sayed busca influir dentro y fuera de EE.UU.

Abdul el Sayed no apunta a tener un desembarco cauto en Washington. El nuevo senador por Míchigan y primer musulmán en la Cámara ha prometido batalla. Ya ha dejado claro que buscará tener asiento en el Comité de Relaciones Exteriores, donde buscará imponer que EE.UU. se distancia de Israel. Y ha dicho que no apoyará al actual jefe de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, como líder de la mayoría que su bancada tendrá a partir de enero. Schumer es judío y miembro del ‘establishment’ del partido, que ha mantenido un apoyo tradicional a Israel. Al mismo tiempo, El Sayed ha creado una plataforma de financiación electoral para apoyar candidatos demócratas de su cuerda. La ha bautizado como ‘Habibi’, un apelativo cariñoso en árabe.

La debacle electoral apunta a alimentar ese cambio de la relación histórica de EE.UU. con Israel. El vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, uno de los favoritos para suceder a Trump en 2028, apuntó de forma directa a la guerra como responsable del resultado en las urnas. Y en su análisis sobre qué hacer para recuperar la confianza de los votantes, nombró cuatro cosas: «1) Acabar con la guerra. 2) Centrarse en el coste de la vida y la inflación. 3) Poner a EE.UU. primero. 4) Cambiar nuestra relación con Israel».

«Hay que sacar a EE.UU. de las garras de Israel», dice a este periódico Farah Khan, armada con un cartel de apoyo a El Sayed, exultante con su victoria. «Nos hemos convertido en los Estados Unidos de Israel. Hasta ahora, había esta percepción de que tenías que estar con AIPAC (el principal ‘lobby’ judío), con el ‘lobby’ israelí, o te destruían en política. Creo que la ola está cambiando», añade Khan, que trufa sus palabras con ‘inshallah’, ‘si lo quiere Alá’. «Verás cómo pronto quienes acabarán destruidos son los que apoyen a Israel».

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