Publicado: noviembre 5, 2026, 11:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/izquierdista-sheinbaum-celebra-victoria-democratas-eeuu-20261105175104-nt.html
El triunfo de los demócratas en Estados Unidos envalentonó a la izquierda latinoamericana. Desde el martes en la noche, en las redes sociales de políticos argentinos, chilenos, brasileros y colombianos se festejó el traspié electoral de la Administración de Donald Trump. La gran excepción fue … la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.
Este miércoles por la mañana, la mandataria felicitó los triunfos de dos gobernadores demócratas de origen mexicano (el de California y la de Texas) y nada más. «Nuestra relación no es con el Congreso de Estados Unidos, es con su Gobierno y nuestra relación con el presidente Trump es buena», señaló Sheinbaum.
El motivo de la mesura tiene múltiples explicaciones. La principal es que, según informan a ABC desde Palacio Nacional, la presidenta entiende que la política exterior y el uso de la fuerza militar serán los campos donde Trump se mueva con mayor libertad, frente al acoso demócrata en el frente doméstico.
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CLAVES DE LATINOAMÉRICA
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México, en ese sentido, es un objetivo de la Casa Blanca por la lucha contra el narcotráfico. En los últimos meses Trump ha insistido en que su vecino del sur está manejado por los cárteles de la droga y ha manifestado su intención de realizar operaciones militares en territorio mexicano de modo unilateral.
Sheinbaum se ha enfrentado a esta propuesta con la narrativa de que acepta un esquema de colaboración con agencias de seguridad estadounidenses, pero que el despliegue en territorio debe ser con elementos mexicanos. «Cooperación sin subordinación», es el mantra que reitera la mandataria.
Tras los narcopolíticos
Trump no solo va por los grandes capos. Le ha reclamado a la presidenta, en llamadas telefónicas, según ha informado la prensa mexicana, que también sean detenidos los políticos ligados al crimen.
La fijación de la Casa Blanca es problemática para Sheinbaum porque diversas agencias de seguridad estadounidense traen en la mira, según ha revelado la prensa en Washington, a figuras de su partido político que estaría en presunta colusión con el crimen organizado: gobernadores, alcaldes, senadores y hasta, según ha informado ‘The New York Times’, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el mentor de Sheinbaum.
En la campañas por las elecciones de medio termino, el vicepresidente estadounidense J. D. Vance esgrimió un discurso muy hostil hacia México, concretamente, en la convención de los republicanos en Dallas donde defendió los planes de intervención contra los cárteles.
Ante este escenario es que la presidenta guarda una extrema cautela y evita subirse al festejo de la izquierda latinoamericana. Sheinbaum entiende que Trump, por las atribuciones de su cargo, y por conducir el ejercito más poderosos del mundo, tendrá mayores márgenes de acción en sus escenarios internacionales como México, Cuba, Venezuela, Europa y Oriente Próximo.
Mala relación con Biden
También pesa el antecedente de que la relación de la izquierda mexicana con los demócratas encierra altibajos. López Obrador no terminó bien con Joe Biden porque a mediados de 2024 fue secuestrado en Sinaloa, y llevado hasta Texas, el capo Ismael ‘Mayo’ Zambada. El presidente mexicano acusó a Estados Unidos de que sus agencias participaron en ese operativo y no avisaron a su gobierno. En sus últimos meses, López Obrador cortó cualquier tipo de comunicación con el entonces embajador estadounidense, Ken Salazar.
A esos episodios se agregan otros planes en los cuáles los demócratas no exhiben fisuras con los republicanos: los aranceles a México para promover el empleo en EE.UU, la política de mando dura en la frontera contra la migración y la necesidad de que México, en términos geopolíticos, se aleje de China.
