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Probamos la nueva versión de los auriculares más queridos de Sony: con más sonido y batería reemplazable

Hay productos tecnológicos que envejecen mal y otros que, por alguna razón, se resisten a pasar de moda. Los auriculares suelen pertenecer al primer grupo. Cada año aparecen nuevos procesadores, más micrófonos, mejores sistemas de cancelación de ruido y promesas de una calidad sonora todavía … superior. Sin embargo, Sony acaba de demostrar que no siempre hace falta empezar desde cero para volver a tener algo interesante entre manos.
Hace diez años, la relación que manteníamos con nuestro entorno sonoro cambió para siempre. La irrupción de la serie 1000X de Sony en el mercado de consumo no solo democratizó la cancelación activa de ruido, sino que estableció un estándar de oro que la competencia tardaría años en alcanzar. Dentro de esa dinastía, un modelo logró lo impensable: trascender a su propia generación y negarse a desaparecer. Hablamos de los célebres WH-1000XM4, unos auriculares que, cinco años después de su lanzamiento, seguían siendo la elección predilecta de viajeros, audiófilos y trabajadores remotos, superando en popularidad incluso a sus sucesores directos. Y ahora, coincidiendo con el décimo aniversario de la familia, la compañía nipona ha decidido relanzar este icono bajo el nombre de WH-1000XM4C.

En ABC hemos podido probarlos durante unos días y las impresiones han sido francamente buenas. No estamos ante unos auriculares completamente nuevos ni ante una revolución tecnológica, no se trata de eso. Pero sí ante una actualización inteligente de un producto que ya funcionaba extraordinariamente bien. Y, sobre todo, ante una demostración de que la longevidad de un dispositivo debería importar tanto como las prestaciones que ofrece el día que lo compramos.

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Un diseño que no necesita reinventarse

A simple vista, el nuevo dispositivo parece un calco de su predecesor, un guiño a la nostalgia de quienes aman su formato. Conservamos, por tanto, la estructura circumaural, las almohadillas acolchadas, la diadema ajustable y el característico diseño plegable que permite guardarlos ocupando muy poco espacio. Y tampoco han engordado. Con aproximadamente 253 gramos, siguen siendo unos auriculares relativamente ligeros para su categoría, algo que se agradece en las sesiones prolongadas de escucha.
Sin embargo, bajo esa carcasa idéntica se esconde una profunda revolución de ingeniería dictada, sorprendentemente, por la legislación del Viejo Continente. En nuestras pruebas, hemos podido comprobar de primera mano que no estamos ante un simple ejercicio de marketing, sino ante una reconstrucción interna completa que redefine lo que podemos esperar de la alta fidelidad portátil.

El mandato europeo y una cirugía a corazón abierto

Sin embargo, el verdadero motor de esta renovación no nació en los laboratorios de audio de Tokio, sino en los despachos de la Comisión Europea en Bruselas. La nueva y estricta normativa comunitaria, de hecho, exige que a partir del 18 de febrero de 2027 los dispositivos electrónicos de consumo cuenten con baterías reemplazables para combatir la obsolescencia programada y reducir la basura electrónica.

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Sony se ha adelantado a esa fecha. Y no ha podido hacerlo simplemente cambiando un pequeño componente. Según explica la compañía, mantener el diseño exterior original y adaptar la arquitectura interna exigía reconstruir el dispositivo por completo, una auténtica cirugía a corazón abierto, rediseñando desde cero la arquitectura interna del auricular para alojar este nuevo sistema de energía sin alterar la silueta exterior.
Naturalmente, hay que pagar un pequeño precio por ello. La batería nueva ofrece una autonomía máxima de 27 horas con la cancelación activa de ruido conectada, frente a las 30 horas que alcanzaban los XM4 originales. Con la cancelación desactivada, la cifra pasa de 38 a 34 horas.
Durante nuestras pruebas pudimos comprobar que 27 horas siendo una cifra sobresaliente (incluso para superar los vuelos transoceánicos más largos), pero es un peaje técnico que los usuarios más exigentes notarán.

El fin de los graves ‘borrosos’

Donde la evolución de los WH-1000XM4C resulta verdaderamente incuestionable es en su rendimiento sonoro. Cuando te los colocas y activas la reproducción, lo primero que percibes no es solo el silencio, sino un espacio tridimensional asombroso. Y es que Sony ha aplicado una nueva afinación, heredada de los desarrollos más recientes de la familia 1000X. El objetivo es ofrecer una reproducción más moderna y equilibrada, con un escenario sonoro más amplio, voces más claras, mejor separación entre frecuencias y graves más definidos.
Y nuestras impresiones durante la prueba han sido positivas. La música se presenta con buena amplitud, sin que los distintos elementos de una grabación se amontonen. Las voces adquieren protagonismo y los instrumentos se distinguen con mayor facilidad. También se aprecia un grave contundente, pero con más control y definición, sin esa tendencia a invadir todo lo que ocurre en las frecuencias medias.
Es una mejora que puede resultar especialmente interesante en grabaciones complejas, donde conviven instrumentos, voces y diferentes capas sonoras. No se trata de convertir estos auriculares en equipos de estudio ni de ofrecer una escucha completamente neutra, sino de conseguir una reproducción más agradable y versátil para distintos géneros musicales.
La base técnica sigue siendo interesante. Sony conserva los transductores de 40 milímetros, compatibles con su tecnología de mejora de archivos comprimidos DSEE Extreme, y mantiene la posibilidad de utilizar el códec LDAC para transmitir audio de mayor calidad desde dispositivos compatibles.
Pero hay otra novedad que merece atención: el ecualizador de diez bandas. A través de la aplicación Sony Sound Connect podemos modificar con bastante precisión la respuesta sonora, reforzar las frecuencias graves, dar más presencia a las voces o suavizar determinadas frecuencias agudas. Frente al ecualizador más limitado de los XM4 originales, ahora tenemos muchas más posibilidades para adaptar el sonido a nuestros gustos.
Además, Sony incorpora un Gaming EQ específico para videojuegos. Es una función interesante para quienes utilizan los auriculares tanto para escuchar música como para jugar. Permite disponer de un ajuste pensado para este tipo de contenidos, aunque no debemos confundirlo con una tecnología que vaya a convertirlos en unos auriculares profesionales de competición.
Lo importante es que Sony deja de imponer una única personalidad sonora y ofrece más margen para que cada usuario encuentre la suya.

Cancelación de ruido, como siempre, lo mejor

Como hemos dicho, La cancelación activa de ruido fue una de las razones que explicaron el éxito de los XM4. Y sigue siendo uno de los argumentos principales de esta nueva edición. Aunque, la verdad sea dicha, no son el escaparate de lo último que puede hacer la compañía japonesa en esta materia. Quien busque la máxima cancelación disponible dentro del catálogo de Sony tendrá que mirar hacia los WH-1000XM6.
Los WH-1000XM4C, en efecto, mantienen la tecnología de cancelación de la familia 1000X, con el procesador HD Noise Cancelling Processor QN1 y el sistema de captación de ruido mediante micrófonos. También conservan el optimizador personal de cancelación, el modo de sonido ambiente y la función Atención rápida, que permite escuchar lo que sucede alrededor sin necesidad de quitarse los auriculares.
En la práctica, y como hemos podido comprobar, el sistema sigue siendo especialmente útil en transportes públicos, oficinas y otros ambientes donde el ruido continuo puede terminar resultando agotador. La idea no es conseguir un silencio absoluto, algo prácticamente imposible, sino reducir de forma muy notable la presencia del entorno y permitir que la música se escuche a un volumen más razonable.

La música, más cerca

Otra función que Sony quiere poner en valor es Quick Access. La idea es sencilla: acceder directamente a los servicios musicales compatibles desde los propios auriculares, sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo. Ahora, los auriculares nos permiten lanzar directamente y sin tocar el terminal nuestros contenidos favoritos en plataformas como Apple Music, Spotify, Amazon Music, YouTube Music e incluso Endel.
Es una comodidad que se agradece cuando estamos caminando, viajando o trabajando. La integración permite acceder a los contenidos favoritos de forma más inmediata, aunque conviene tener presente que los servicios disponibles dependen del modelo, la región y el sistema operativo.
Por lo demás, mantienen características importantes para el uso cotidiano, como la conexión multipunto, que permite vincularlos simultáneamente a dos dispositivos, y Bluetooth 6.0. También conservan la conexión analógica de 3,5 milímetros, una posibilidad muy útil para quienes prefieren utilizarlos con cable o conectarlos a determinados equipos.

Frente a la competencia

A la hora de hacer balance y situarlos en el contexto actual del mercado, la relación calidad-precio de los WH-1000XM4C resulta abrumadora. Estando en los escaparates con una etiqueta que ronda los 250 euros, no solo canibalizan a sus propios hermanos mayores (que superan holgadamente los 350 euros), sino que lanzan un torpedo directo a la línea de flotación de sus rivales más ilustres.
Si los comparamos con los Bose QuietComfort o los Sennheiser Momentum 4, los nuevos Sony ofrecen un equilibrio más que aceptable. Bose puede seguir ostentando una levísima ventaja en el silencio absoluto de las frecuencias más agudas, y Sennheiser siempre ha sido un titán en la calidez puramente audiófila, pero ninguno de los dos logra igualar el paquete completo que ofrece Sony: un diseño plegable impecable, un sonido refinado y altamente personalizable, conectividad multipunto inteligente con Bluetooth 6 y, sobre todo, una batería reemplazable que asegura nuestra inversión durante años. Los WH-1000XM4C no son un simple homenaje al pasado, sino toda una lección de cómo la regulación, el diseño inteligente y la innovación acústica pueden confluir para crear el auricular perfecto para la próxima década.

Publicado: noviembre 4, 2026, 6:00 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/tecnologia/probamos-nueva-version-auriculares-queridos-sony-sonido-20261104111054-nt.html

Hay productos tecnológicos que envejecen mal y otros que, por alguna razón, se resisten a pasar de moda. Los auriculares suelen pertenecer al primer grupo. Cada año aparecen nuevos procesadores, más micrófonos, mejores sistemas de cancelación de ruido y promesas de una calidad sonora todavía … superior. Sin embargo, Sony acaba de demostrar que no siempre hace falta empezar desde cero para volver a tener algo interesante entre manos.

Hace diez años, la relación que manteníamos con nuestro entorno sonoro cambió para siempre. La irrupción de la serie 1000X de Sony en el mercado de consumo no solo democratizó la cancelación activa de ruido, sino que estableció un estándar de oro que la competencia tardaría años en alcanzar. Dentro de esa dinastía, un modelo logró lo impensable: trascender a su propia generación y negarse a desaparecer. Hablamos de los célebres WH-1000XM4, unos auriculares que, cinco años después de su lanzamiento, seguían siendo la elección predilecta de viajeros, audiófilos y trabajadores remotos, superando en popularidad incluso a sus sucesores directos. Y ahora, coincidiendo con el décimo aniversario de la familia, la compañía nipona ha decidido relanzar este icono bajo el nombre de WH-1000XM4C.

En ABC hemos podido probarlos durante unos días y las impresiones han sido francamente buenas. No estamos ante unos auriculares completamente nuevos ni ante una revolución tecnológica, no se trata de eso. Pero sí ante una actualización inteligente de un producto que ya funcionaba extraordinariamente bien. Y, sobre todo, ante una demostración de que la longevidad de un dispositivo debería importar tanto como las prestaciones que ofrece el día que lo compramos.

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Un diseño que no necesita reinventarse

A simple vista, el nuevo dispositivo parece un calco de su predecesor, un guiño a la nostalgia de quienes aman su formato. Conservamos, por tanto, la estructura circumaural, las almohadillas acolchadas, la diadema ajustable y el característico diseño plegable que permite guardarlos ocupando muy poco espacio. Y tampoco han engordado. Con aproximadamente 253 gramos, siguen siendo unos auriculares relativamente ligeros para su categoría, algo que se agradece en las sesiones prolongadas de escucha.

Sin embargo, bajo esa carcasa idéntica se esconde una profunda revolución de ingeniería dictada, sorprendentemente, por la legislación del Viejo Continente. En nuestras pruebas, hemos podido comprobar de primera mano que no estamos ante un simple ejercicio de marketing, sino ante una reconstrucción interna completa que redefine lo que podemos esperar de la alta fidelidad portátil.

El mandato europeo y una cirugía a corazón abierto

Sin embargo, el verdadero motor de esta renovación no nació en los laboratorios de audio de Tokio, sino en los despachos de la Comisión Europea en Bruselas. La nueva y estricta normativa comunitaria, de hecho, exige que a partir del 18 de febrero de 2027 los dispositivos electrónicos de consumo cuenten con baterías reemplazables para combatir la obsolescencia programada y reducir la basura electrónica.

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Sony se ha adelantado a esa fecha. Y no ha podido hacerlo simplemente cambiando un pequeño componente. Según explica la compañía, mantener el diseño exterior original y adaptar la arquitectura interna exigía reconstruir el dispositivo por completo, una auténtica cirugía a corazón abierto, rediseñando desde cero la arquitectura interna del auricular para alojar este nuevo sistema de energía sin alterar la silueta exterior.

Naturalmente, hay que pagar un pequeño precio por ello. La batería nueva ofrece una autonomía máxima de 27 horas con la cancelación activa de ruido conectada, frente a las 30 horas que alcanzaban los XM4 originales. Con la cancelación desactivada, la cifra pasa de 38 a 34 horas.

Durante nuestras pruebas pudimos comprobar que 27 horas siendo una cifra sobresaliente (incluso para superar los vuelos transoceánicos más largos), pero es un peaje técnico que los usuarios más exigentes notarán.

El fin de los graves ‘borrosos’

Donde la evolución de los WH-1000XM4C resulta verdaderamente incuestionable es en su rendimiento sonoro. Cuando te los colocas y activas la reproducción, lo primero que percibes no es solo el silencio, sino un espacio tridimensional asombroso. Y es que Sony ha aplicado una nueva afinación, heredada de los desarrollos más recientes de la familia 1000X. El objetivo es ofrecer una reproducción más moderna y equilibrada, con un escenario sonoro más amplio, voces más claras, mejor separación entre frecuencias y graves más definidos.

Y nuestras impresiones durante la prueba han sido positivas. La música se presenta con buena amplitud, sin que los distintos elementos de una grabación se amontonen. Las voces adquieren protagonismo y los instrumentos se distinguen con mayor facilidad. También se aprecia un grave contundente, pero con más control y definición, sin esa tendencia a invadir todo lo que ocurre en las frecuencias medias.

Es una mejora que puede resultar especialmente interesante en grabaciones complejas, donde conviven instrumentos, voces y diferentes capas sonoras. No se trata de convertir estos auriculares en equipos de estudio ni de ofrecer una escucha completamente neutra, sino de conseguir una reproducción más agradable y versátil para distintos géneros musicales.

La base técnica sigue siendo interesante. Sony conserva los transductores de 40 milímetros, compatibles con su tecnología de mejora de archivos comprimidos DSEE Extreme, y mantiene la posibilidad de utilizar el códec LDAC para transmitir audio de mayor calidad desde dispositivos compatibles.

Pero hay otra novedad que merece atención: el ecualizador de diez bandas. A través de la aplicación Sony Sound Connect podemos modificar con bastante precisión la respuesta sonora, reforzar las frecuencias graves, dar más presencia a las voces o suavizar determinadas frecuencias agudas. Frente al ecualizador más limitado de los XM4 originales, ahora tenemos muchas más posibilidades para adaptar el sonido a nuestros gustos.

Además, Sony incorpora un Gaming EQ específico para videojuegos. Es una función interesante para quienes utilizan los auriculares tanto para escuchar música como para jugar. Permite disponer de un ajuste pensado para este tipo de contenidos, aunque no debemos confundirlo con una tecnología que vaya a convertirlos en unos auriculares profesionales de competición.

Lo importante es que Sony deja de imponer una única personalidad sonora y ofrece más margen para que cada usuario encuentre la suya.

Cancelación de ruido, como siempre, lo mejor

Como hemos dicho, La cancelación activa de ruido fue una de las razones que explicaron el éxito de los XM4. Y sigue siendo uno de los argumentos principales de esta nueva edición. Aunque, la verdad sea dicha, no son el escaparate de lo último que puede hacer la compañía japonesa en esta materia. Quien busque la máxima cancelación disponible dentro del catálogo de Sony tendrá que mirar hacia los WH-1000XM6.

Los WH-1000XM4C, en efecto, mantienen la tecnología de cancelación de la familia 1000X, con el procesador HD Noise Cancelling Processor QN1 y el sistema de captación de ruido mediante micrófonos. También conservan el optimizador personal de cancelación, el modo de sonido ambiente y la función Atención rápida, que permite escuchar lo que sucede alrededor sin necesidad de quitarse los auriculares.

En la práctica, y como hemos podido comprobar, el sistema sigue siendo especialmente útil en transportes públicos, oficinas y otros ambientes donde el ruido continuo puede terminar resultando agotador. La idea no es conseguir un silencio absoluto, algo prácticamente imposible, sino reducir de forma muy notable la presencia del entorno y permitir que la música se escuche a un volumen más razonable.

La música, más cerca

Otra función que Sony quiere poner en valor es Quick Access. La idea es sencilla: acceder directamente a los servicios musicales compatibles desde los propios auriculares, sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo. Ahora, los auriculares nos permiten lanzar directamente y sin tocar el terminal nuestros contenidos favoritos en plataformas como Apple Music, Spotify, Amazon Music, YouTube Music e incluso Endel.

Es una comodidad que se agradece cuando estamos caminando, viajando o trabajando. La integración permite acceder a los contenidos favoritos de forma más inmediata, aunque conviene tener presente que los servicios disponibles dependen del modelo, la región y el sistema operativo.

Por lo demás, mantienen características importantes para el uso cotidiano, como la conexión multipunto, que permite vincularlos simultáneamente a dos dispositivos, y Bluetooth 6.0. También conservan la conexión analógica de 3,5 milímetros, una posibilidad muy útil para quienes prefieren utilizarlos con cable o conectarlos a determinados equipos.

Frente a la competencia

A la hora de hacer balance y situarlos en el contexto actual del mercado, la relación calidad-precio de los WH-1000XM4C resulta abrumadora. Estando en los escaparates con una etiqueta que ronda los 250 euros, no solo canibalizan a sus propios hermanos mayores (que superan holgadamente los 350 euros), sino que lanzan un torpedo directo a la línea de flotación de sus rivales más ilustres.

Si los comparamos con los Bose QuietComfort o los Sennheiser Momentum 4, los nuevos Sony ofrecen un equilibrio más que aceptable. Bose puede seguir ostentando una levísima ventaja en el silencio absoluto de las frecuencias más agudas, y Sennheiser siempre ha sido un titán en la calidez puramente audiófila, pero ninguno de los dos logra igualar el paquete completo que ofrece Sony: un diseño plegable impecable, un sonido refinado y altamente personalizable, conectividad multipunto inteligente con Bluetooth 6 y, sobre todo, una batería reemplazable que asegura nuestra inversión durante años. Los WH-1000XM4C no son un simple homenaje al pasado, sino toda una lección de cómo la regulación, el diseño inteligente y la innovación acústica pueden confluir para crear el auricular perfecto para la próxima década.

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