Publicado: noviembre 3, 2026, 9:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/bukele-exporta-mano-dura-haiti-20261103014733-nt.html
El anuncio del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, de enviar dos mil soldados a Haití convierte a El Salvador en el país latinoamericano con más efectivos en misiones internacionales, superando el papel tradicionalmente jugado por Uruguay. El compromiso uruguayo con los despliegues de la ONU, … a los que ha venido aportando la mitad del contingente latinoamericano, tiene que ver con su sostenido apoyo al derecho internacional y las instituciones globales. La apuesta de Bukele, en cambio, más bien parece el deseo de vender en el exterior la ‘marca Bukele’: la ‘mano dura’ que ha reducido la violencia dentro de El Salvador.
El motivo aducido por Bukele para ese envío es rescatar a cuatro soldados salvadoreños que formaban parte de la fuerza multinacional presente en Haití y fueron secuestrados por una de las bandas del país durante una emboscada. Aunque algunas fuentes sugieren que sus restos podrían concordar con los encontrados calcinados en unos de los barrios de la capital, Puerto Príncipe, Bukele ha enviado un amplio refuerzo para intentar liberar a los detenidos y combatir a las bandas. Se ha declarado dispuesto a «rescatar por las malas» a los cuatro soldados; «no vamos a tocar a la puerta y pedir permiso», afirmó, remarcando así la imagen de mano dura de la que se quiere revestir.
En Haití se está conformando una nueva misión de la ONU, conocida como Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF por sus siglas en inglés). Su mismo nombre muestra un giro de mayor agresividad y confrontación respecto a la anterior iniciativa, que se llamó Misión de Apoyo Multinacional a la Seguridad (MSS) y que seguía a otra –igualmente de escasos resultados– bautizada como Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah). Esta vez la apuesta es de eliminar directamente las bandas criminales, que han sembrado la anarquía en un país cuyo gobierno no logra sostenerse y menos aún gobernar (las elecciones se han pospuesto continuamente; el último calendario hablaba de septiembre, luego de diciembre, y ahora se dejan para 2027).
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Milton Merlo
La Fuerza de Supresión de Pandillas, avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, fue propuesta por la Administración Trump y casa perfectamente con la ‘Doctrina Donroe’ (la actualización que hace Donald Trump de la histórica Doctrina Monroe que reclama una preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental). La Casa Blanca ha articulado una alianza con sus vecinos continentales –el Escudo de las Américas– para coordinar esfuerzos contra el crimen organizado en la región y, a ser posible, llegar a acuerdos para intervenir directamente en algunos países (con pocos soldados y en conjunción con las tropas de esas naciones).
En Haití, Estados Unidos no quiere llevar el protagonismo y El Salvador da un paso al frente, haciendo un favor a Washington. De los 1.400 efectivos internacionales que en octubre había en el país caribeño, 70 eran de El Salvador y 150 de Guatemala; el grueso correspondía a Sri Lanka (un millar), si bien estaba previsto que un papel más destacado correspondiera a Chad, que se comprometió a cubrir 1.500 de las 5.500 plazas en las que se ha cifrado el contingente final, por un mandato de doce meses. Con más de dos mil soldados, El Salvador pasa a ser de momento el país con mayor peso en la misión, relevando el protagonismo que adquirió Kenia en la misión anterior.
Liderazgo moral uruguayo
Con ello, Bukele pasa a exportar su modelo de seguridad, ejecutándolo directamente en el exterior: no es solo que otros gobiernos de la región quieran copiarlo –construyendo, por ejemplo, cárceles de máxima seguridad–, sino que el propio Bukele se encargará de aplicarlo fuera de sus fronteras. Así, Bukele aprovecha su especialización y potencia su marca personal. Pacificar Haití es un objetivo que se antoja imposible; precisamente por esa imposibilidad nadie pedirá cuentas a Bukele.
Se trata de un enfoque diametralmente opuesto al de Uruguay, el país más comprometido hasta ahora en las misiones de paz de Naciones Unidas. De los 2.015 efectivos latinoamericanos (militares y policías) que en 2025 estaban desplegados en misiones de la ONU, dejando al margen Haití, 987 procedían de Uruguay (el 49% del contingente regional). A mucha distancia seguían Argentina, cuya contribución especial correspondía a la misión en Chipre, con 261 personas; Perú, con especial foco en República Centroafricana, donde tenía destinados 231 efectivos, y Guatemala, con su mayor apoyo en República Democrática del Congo, con 187 enviados. El Salvador tenía en total 59 destinados a misiones internacionales.
Uruguay, el país más comprometido en las misiones de paz de la ONU con 987 soldados desplegados en Latinoamérica
Esa contribución de Uruguay, preservada tanto por gobiernos de derecha como de izquierda, busca reafirmar la apuesta uruguaya por el derecho internacional. Vecino de dos grandes países –Brasil y Argentina–, que en algún momento pueden estar tentados a aplicar la ley del más fuerte, Uruguay basa la defensa de su soberanía en el respeto del orden internacional y el arbitraje de leyes generales que deben atar a todas las naciones. Ejemplo de estándares democráticos y de institucionalidad internos, busca trasladar al exterior esa misma actitud.
