Publicado: octubre 28, 2026, 12:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/dos-hombres-acusados-reino-unido-ayudar-iran-20261027105206-nt.html
Las autoridades británicas han acusado este martes a Mohmed Ahmad Abdulkarim y Nouman Essghir, ambos de 24 años, de delitos contra la seguridad nacional relacionados con el presunto intento de atentado contra la base aérea de Fairford, utilizada por Estados Unidos. La Policía … Antiterrorista sospecha que los servicios de inteligencia de Irán están implicados en el caso. «En este caso,creemos que ese país es Irán», ha afirmado el comisario adjunto Laurence Taylor, responsable nacional de la Policía Antiterrorista británica, al referirse al servicio de inteligencia extranjero presuntamente involucrado.
Los dos acusados son ciudadanos británicos residentes en el distrito londinense de Westminster y deberán comparecer ante el Tribunal de Magistrados de Westminster. Mohmed Ahmad Abdulkarim está acusado de prestar asistencia a un servicio de inteligencia extranjero, un delito recogido en el artículo 3 de la Ley de Seguridad Nacional de 2023. Nouman Essghir, por su parte, afronta cargos por acceder a un lugar prohibido con una finalidad perjudicial para el Reino Unido, conforme al artículo 4 de la misma legislación.
La investigación comenzó el 27 de septiembre, cuando la presencia de tres furgonetas sospechosas cerca de la base de Fairford, en el condado de Gloucestershire, provocó una importante operación policial. Los agentes no encontraron explosivos en los vehículos, pero sí incautaron una cantidad de gasolina. Las autoridades establecieron entonces un amplio perímetro de seguridad alrededor de las instalaciones, que permaneció activo durante varios días.
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Ivannia Salazar
Cinco ciudadanos británicos residentes en Londres fueron detenidos aquel día, inicialmente bajo sospecha de infringir la legislación sobre explosivos y, posteriormente, por su posible vinculación con la preparación de actos terroristas. Entre ellos se encontraba Nouman Essghir, que quedó en libertad mientras continuaban las investigaciones.
Sin embargo, los hechos por los que ahora está acusado Nouman Essghir se remontan al 22 de agosto, más de un mes antes del incidente. El joven fue detenido nuevamente el 20 de octubre y, una semana después, la Fiscalía presentó cargos contra él. Las nuevas diligencias llevaron también a los investigadores a interrogar a Mohmed Ahmad Abdulkarim, acusado finalmente de colaborar con un servicio de inteligencia extranjero.
La investigación se amplió con otras detenciones en octubre. Entre los sospechosos figura un hombre de 25 años con doble nacionalidad británica e iraní, arrestado el 1 de octubre por la presunta preparación de actos terroristas y detenido nuevamente el día 20 por sospechas de colaborar con un servicio de inteligencia extranjero. Aunque quedó en libertad sin cargos por esta última acusación, permanece en libertad provisional bajo control policial por la primera.
El comisario Laurence Taylor ha advertido de que las autoridades han detectado durante los últimos meses «una serie de incidentes que creemos que han sido dirigidos por el Estado iraní». Según ha explicado, las fuerzas de seguridad trabajan junto al servicio de inteligencia MI5 para «intervenir, identificar y responder a esa amenaza».
Importancia estratégica
Por su parte, el fiscal jefe de la División de Delitos Especiales y Antiterrorismo, Frank Ferguson, ha confirmado que «la Fiscalía de la Corona ha decidido procesar a dos personas por delitos contemplados en la Ley de Seguridad Nacional tras una investigación de la Policía Antiterrorista sobre un incidente de gran repercusión relacionado con RAF Fairford». Asimismo, ha asegurado que continuará colaborando con los organismos de seguridad mientras avanza esta «compleja investigación».
La base de Fairford tiene una especial importancia estratégica para Estados Unidos. Situada en el suroeste de Inglaterra, ha sido utilizada durante décadas por las Fuerzas Aéreas estadounidenses como punto de despliegue avanzado y recientemente ha acogido bombarderos B-1 y B-52 destinados a operaciones en Oriente Próximo.
El Gobierno británico había autorizado a Washington a utilizar las instalaciones para realizar lo que denominan ataques defensivos contra Irán, en medio de las tensiones entre ambos países. Tras el incidente de septiembre, Estados Unidos decidió retirar los bombarderos desplegados en Fairford y devolverlos a territorio estadounidense. El presidente Donald Trump atribuyó entonces la decisión a «algunas amenazas» contra la base, aunque no ofreció detalles sobre su naturaleza. Irán ha negado cualquier implicación en los hechos investigados.
