Publicado: octubre 23, 2026, 6:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/encuestas-sugieren-derecha-radical-afd-tocado-techo-20261023012503-nt.html
Desde la fundación del partido de derecha radical Alternativa para Alemania (AfD), en 2013 y al rebufo del descontento por los rescates europeos en la ‘crisis de la deuda’, sus resultados electorales y en las encuestas han avanzado sin excepción hacia arriba. Votación tras votación … , sondeo tras sondeo, el partido había seguido un ascenso ininterrumpido hasta este viernes, cuando dos sondeos coinciden en su primer retroceso.
Si hoy se celebrasen elecciones generales en Alemania, AfD seguiría siendo el partido más votado, pero con un resultado ubicado entre el 26% y el 27%, perdiendo uno o dos puntos porcentuales dependiendo de la encuesta de referencia. Después de haber rozado el 30% durante meses, la demoscopia parece adelantar ahora un punto de inflexión.
A esto se suma que la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), que venía de una larga senda descendente, comienza a recuperar terreno, de forma que la brecha entre los dos partidos más votados comienza a estrecharse. Con un 23% y un amento del 2% respecto a encuestas anteriores, todo indica que hay un voto conservador que está regresando a casa y los analistas consideran que la causa son las primeras actuaciones de AfD tras las victorias en las elecciones regionales del este.
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Rosalía Sánchez
Tras una espectacular victoria en las regionales de Sajonia-Anhalt en septiembre, donde AfD ganó con un 43% de los votos, lo primero que han hecho sus responsables ha sido pactar con la izquierda radical una moción para exigir una política exterior alemana más orientada hacia Rusia y el final de la ayuda militar y financiera a Ucrania. El destacado miembro de AfD Oliver Kirchner asegura además que esta colaboración parlamentaria durará toda la legislatura y quedará firmada por escrito.
«Los votantes conservadores se sienten sorprendidos y decepcionados, no es eso lo que creen que votaron», ha declarado el presidente regional saliente de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, en los pasillos del Bundesrat. Schulze sugiere que el voto de protesta que ha ido a AfD considera este tipo de colaboración con la izquierda radical «indeseable» y ha «descubierto tarde» la verdadera disposición política del partido.
El también saliente alcalde de Berlín, Kai Wegner, que ha perdido la capital alemana a causa de la victoria de Die Linke (La Izquierda), considera que son también las primeras decisiones de los partidos extremistas las que están devolviendo voto conservador a la CDU. «Apenas dan sus primeros pasos, ponen en evidencia un nivel de radicalidad que el votante alemán no quiere en sus ciudades y en sus regiones, por muy enfadado que se sienta», dice.
En Berlín, Die Linke se prepara para la expropiación de 160.000 viviendas. El nuevo clima de inseguridad jurídica coincide con el anuncio de grandes empresas de reducir sus inversiones, como la estadounidense Eli Lilly o la farmacéutica suiza Roche, por no hablar del sector inmobiliario de Berlín. «Estamos firmemente convencidos de que el plan de socialización de viviendas no soportará una revisión judicial, es evidente, pero de momento esto se ha convertido en un ‘no go area’ para los inversores», dice un portavoz del grupo inmobiliario sueco Heimstaden, «y eso la gente lo percibe».
Pérdida de estabilidad
Los votantes conservadores parecen estar percibiendo estas decisiones como amenazantes y como pérdida de estabilidad, y vuelven a apostar por la CDU. «El apoyo a AfD parte de la inseguridad económica, del temor a perder el estatus social y de las preocupaciones migratorias. También pesa que la reputación histórica de la CDU como partido competente en economía no pasaba por su mejor momento», explica el jefe del instituto demoscópico Forsa, Peter Matuschek, que calcula que, si la CDU recupera credibilidad económica y consigue resultados tangibles, podría cambiar de forma sostenible la distribución del voto.
El canciller Friedrich Merz, con el nivel de popularidad más bajo alcanzado nunca por un jefe de Gobierno desde la fundación de la República Federal, parece estar dando los primeros pasos en ese sentido. La previsión oficial de crecimiento económico para 2026, un 1,3% del PIB, se ha elevado desde el 0,5% calculado en abril, a pesar de la dificultad energética añadida por la guerra en Irán. La Cancillería habla de 800.000 millones de euros en compromisos de inversión en iniciativa ‘Made for Germany’ (‘Hecho para Alemania’), apoyada por empresas y sitúa el volumen de los mayores proyectos de inversión para 2026 en algo menos de 230.000 millones de euros, de los que casi 100.000 millones de euros son inyectados por empresas extranjeras como Amazon, Alphabet, Sanofi y Tesla.
El 52% de los alemanes, por otra parte, declara en las encuestas que la inmigración y la presión que ejerce sobre los servicios públicos es su principal preocupación, además de la inflación, que ocupa también un lugar prominente en sus preocupaciones. En este sentido, los mensajes de tolerancia cero con la inmigración irregular y el programa de deportaciones parecen estar devolviendo la credibilidad a una CDU que ya no deja tanto espacio libre a AfD en estos asuntos.
