Publicado: octubre 20, 2026, 6:00 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/los-economistas-bce-preven-un-fuerte-impacto-alza-energia-los-cereales-pan-pasta_7050942_0.html
La inflación escaló el mes pasado hasta el 3,8% en la Eurozona a causa de la subida de los precios energéticos, que se dispararon cerca del 19% con respecto al año anterior por efecto de los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania. Sin embargo, el efecto del alza del petróleo o el gas apenas se percibe aún en los precios de los alimentos, que venían de registrar un incremento notable en la crisis anterior. Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) advierten, sin embargo, de que es demasiado pronto para dar por sentado que la inflación de los alimentos ha perdido fuerza.
En un artículo publicado este martes en el blog de la entidad explican que el impacto del aumento de los precios de la energía no se propagará de un modo uniforme en todos los productos alimenticios, que están expuestos por una doble vía: la de los costes energéticos en sí y la de los insumos que requieren mucha energía. «Se espera un fuerte impacto en los productos vinculados a la agricultura intensiva en energía. Esto incluye cereales como el trigo, el maíz y la cebada, y productos derivados como el pan, la pasta y otros productos de panadería«, detallan en el artículo, donde puntualizan además que la transmisión se extenderá a los piensos para animales y que el aumento de los precios de los cereales acabará afectando a los productos lácteos y a la carne.
La reciente crisis energética está teniendo un impacto significativo en los precios energéticos que soportan los productores, pero todavía no terminan de apreciarse en las etapas posteriores, en los lineales de los supermercados. El gas se ha encarecido menos que después de la pandemia de coronavirus, si bien lo ha hecho con más fuerza desde este verano. Los expertos del BCE explican que esto repercute en los precios de los alimentos, ya que el gas es un insumo fundamental en la producción alimentaria, especialmente para la fabricación de fertilizantes.
«Unos precios más altos del gas pueden incrementar los costes de producción de cultivos como cereales, oleaginosas, hortalizas frescas y patatas, además de aumentar los costes de calefacción para los productos cultivados en invernaderos», puntualizan. Mientras, el el aumento del precio del petróleo afecta a los precios de los alimentos a través del transporte y otros costes indirectos, aunque no se manifiestan de inmediato y pueden tardar años en repercutir plenamente en los precios de los alimentos.
El efecto del clima extremo en los precios de los alimentos
Otro factor relevante en el coste de los productos de la cesta de la compra es el clima. El calor y la sequía han afectado a los cultivos en una etapa crítica de la temporada de 2026. Las condiciones extremadamente secas y persistentemente calurosas en gran parte de Europa han empeorado «gravemente» las perspectivas de suministro agrícola en la región, por lo que los economistas del emisor ven probable que esto eleve la inflación de los alimentos el próximo año.
En el BCE calculan un efecto de entre 0,3 y 0,8 puntos porcentuales en la inflación de los alimentos en la zona del euro en 2027, si bien el impacto variará según los países y los productos. «Es probable que los efectos climáticos se manifiesten más rápidamente que los efectos energéticos, ya que el clima influye directamente en el suministro de alimentos no procesados», apuntan Elena Bobeica, Gerrit Koester, Friderike Kuik y Christiane Nickel, autores del artículo. Así, estiman que el IPC de estos productos básicos alcance el 3,4% en el tercer trimestre de 2027, para luego descender.
Los alimentos se encarecerán más en 2027
Con todo, la actual crisis energética difiere de la de 2022. Es de menor magnitud y, hasta el momento, está más influenciada por el petróleo y sus derivados que por el gas, lo que respalda la idea de que la inflación alimentaria será más moderada que tras la invasión rusa de Ucrania. «En general, se espera que el pico de la inflación alimentaria sea aproximadamente una quinta parte del registrado tras el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania», añaden los economistas del BCE.
Eso sí, dejan claro que la trayectoria exacta de los precios de los alimentos dependerá de la evolución de las crisis energéticas y las condiciones climáticas. El hecho de que la Unión Europea produzca parte de los fertilizantes que consume puede servir de atenuante y están las ayudas a los agricultores para que puedan sortear su escalada.
El hecho de que los precios de los alimentos hayan subido más que los de otros productos desde 2022 -la brecha que se abrió entre ese año y 2025 fue «excepcional y persistente»- ha hecho que a estas alturas sigan muy por encima del nivel previo a esa crisis, lo que se refleja en el poder adquisitivo de los hogares. En el conjunto de la zona euro son alrededor de un 30% más elevados que a finales de 2021, si bien la subida varía mucho entre territorios y va desde cerca del 24% en Finlandia hasta cerca del 48% en Estonia.
