Publicado: octubre 9, 2026, 10:45 pm
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Donald Trump ha rehabilitado a Cristóbal Colón, y con creces. No le ha bastado con recuperar la festividad en su honor ni con reivindicar públicamente su papel en la historia de Estados Unidos. Este viernes, en una celebración anticipada del Día de Colón, el … presidente norteamericano ha llevado hasta la Casa Blanca una segunda estatua del navegante que descubrió América al servicio de la Corona española. La primera, una reproducción de la que fue derribada en Baltimore durante las protestas raciales de 2020, ya está instalada junto al edificio de oficinas presidenciales. La segunda, una escultura de mármol de 1860, tendrá su lugar en la Rosaleda, junto a las figuras de George Washington, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln.
La nueva incorporación es una obra del escultor italiano Giovanni Battista Costoli, realizada en Florencia en el siglo XIX. Representa al navegante rodeado de figuras alegóricas de los continentes, una composición que refleja la visión del descubrimiento propia de aquella época. La pieza ha sido restaurada por Rugo Stone, la empresa que también ha trabajado en las recientes reformas de las instalaciones de la Casa Blanca, incluido el helipuerto presidencial.
«Cristóbal Colón cambió el futuro de la humanidad para siempre. Es un héroe. Es un héroe, lo digo con orgullo», afirmó Trump durante una ceremonia celebrada en la Sala Este de la residencia presidencial. Entre los invitados había una nutrida representación de políticos, empresarios y diplomáticos de origen italiano e italoamericano, además de la embajadora de España en Washington, Ángeles Moreno.
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Mónica Arrizabalaga
El presidente convirtió la celebración en una reivindicación de la memoria histórica norteamericana y, especialmente, de aquellos personajes que durante los últimos años han sido objeto de campañas para retirar sus monumentos.
«Resucitamos a Cristóbal Colón. Ni siquiera se podía decir su nombre. Si decías su nombre, empezaban a escribir historias sobre ti, como si fueras una especie de malvado», afirmó Trump, que presentó la recuperación de su figura como una rectificación de lo ocurrido durante los años anteriores a su regreso al poder.
Protestas raciales
La historia de las dos estatuas permite comprender el alcance de ese cambio. Entre el final del primer mandato de Trump y su regreso a la Casa Blanca, la oleada de protestas raciales desencadenada por la muerte de George Floyd, en mayo de 2020, se extendió también a los monumentos históricos. Las manifestaciones contra el racismo y los abusos policiales derivaron en una revisión de figuras vinculadas a la colonización europea de América, entre ellas Cristóbal Colón. Sus críticos denunciaban el sometimiento de las poblaciones indígenas y los abusos cometidos durante la conquista. Sus defensores reivindicaban el papel del navegante en el encuentro entre Europa y América y su importancia para la historia de Estados Unidos.
Varias estatuas fueron pintadas, vandalizadas o directamente derribadas. Una de las más conocidas fue la de Baltimore, inaugurada en octubre de 1984 por el presidente Ronald Reagan como homenaje a la comunidad italoamericana. El 4 de julio de 2020, coincidiendo con el Día de la Independencia de Estados Unidos, un grupo de manifestantes la derribó y arrojó sus restos a las aguas del puerto.
Aquella escultura, que durante más de tres décadas había presidido un espacio público de la ciudad, acabó convertida en uno de los símbolos de la polémica sobre la memoria histórica. Un grupo de ciudadanos y representantes de la comunidad italoamericana de Baltimore emprendió después una campaña para recuperar sus fragmentos y reconstruir el monumento.
La fondo se puede ver otra de las esculturas de Colón recuperadas., mientras Trump habla durante el acto.
(Reuters)
El resultado de aquel esfuerzo llegó este año a Washington. Trump ordenó instalar la reproducción de la estatua en los terrenos de la Casa Blanca, frente al edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, junto a la residencia presidencial. Desde marzo, Colón vuelve a tener un monumento en uno de los lugares más representativos del poder estadounidense, esta vez bajo la protección de la propia Presidencia.
La segunda estatua, presentada este viernes, es una obra histórica del siglo XIX que el presidente ha decidido incorporar a la Rosaleda, el jardín contiguo al Despacho Oval que ha transformado totalmente durante su segundo mandato. Allí ha instalado esculturas de algunos de los protagonistas de la independencia y la fundación de Estados Unidos. Colón ocupará ahora un lugar entre ellos, como antecedente histórico de la llegada europea al continente y del posterior nacimiento de la nación americana.
«Ha sido rehabilitado al cien por cien. Y ha resucitado en el verdadero sentido. Y ha vuelto al lugar que le corresponde», aseguró Trump.
«Ha sido rehabilitado al cien por cien. Y ha resucitado en el verdadero sentido. Y ha vuelto al lugar que le corresponde»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
Proteger el Día de Colón
El presidente aprovechó su intervención para cargar contra quienes han cuestionado el legado del descubridor. «Como saben, la izquierda radical comunista odia a Colón. Y quieren abolir el Día de Colón, pero va a estar tan protegido como nadie lo ha estado nunca», afirmó. A su juicio, las campañas contra determinados monumentos históricos pretenden «derribar la historia y la herencia que nos hacen quienes somos».
La controversia sobre Colón había llegado también al calendario oficial. Durante su presidencia, Joe Biden comenzó a proclamar el Día de los Pueblos Indígenas coincidiendo con el Día de Colón, una reivindicación que llevaba décadas impulsada por organizaciones de izquierda, nativistas y grupos críticos con la colonización europea. Biden mantuvo el reconocimiento federal del Día de Colón, pero añadió una conmemoración paralela.
Trump ha querido revertir esa decisión desde su regreso a la Casa Blanca. En 2025 recuperó una celebración presidencial centrada expresamente en Colón y este año ha ido más lejos, con una ceremonia oficial, dos monumentos en el recinto presidencial y una proclamación que presenta al navegante como uno de los grandes protagonistas de la historia de Occidente.
En el documento firmado el miércoles, el presidente recuerda que Colón partió de España en agosto de 1492 con tres embarcaciones, la Niña, la Pinta y la Santa María, y que su expedición abrió un proceso histórico que acabaría conduciendo, casi tres siglos después, a la independencia de Estados Unidos. La proclamación menciona expresamente a los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, bajo cuyo patrocinio se realizó el viaje, y reivindica la contribución de aquella expedición al desarrollo de la civilización occidental en América.
