Publicado: octubre 9, 2026, 10:45 am
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Marco Rubio quiere elecciones en Venezuela. Pero no unas elecciones que permitan cambiar de Gobierno para regresar después a los mismos problemas que han marcado al país durante más de dos décadas. El secretario de Estado norteamericano recibió este viernes en Washington a Dinorah … Figuera, la dirigente opositora que negocia con el Gobierno de Delcy Rodríguez una hoja de ruta para la transición, y dejó claro que Estados Unidos no tiene intención de precipitar una convocatoria electoral sin garantías de estabilidad.
Su mensaje llega precisamente cuando María Corina Machado reclama en una entrevista que se vote en julio de 2027 y después de siete intentos frustrados de regresar a Venezuela.
«Nuestro deseo para Venezuela es que no solo haya elecciones», afirmó Rubio. El objetivo, explicó, es que el país pueda construir «una democracia que pueda gobernar», con instituciones capaces de sostenerla durante generaciones. Una elección, por sí sola, afirma que no resolvería los problemas acumulados durante veinticinco años de chavismo.
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Carlos Granés
El jefe de la diplomacia estadounidense pidió, en una breve intervención sin preguntas, paciencia para lo que describió como una necesidad de reconstrucción institucional y de participación de todos los sectores políticos. También de elecciones libres y democráticas «lo más pronto posible» pero no ofreció fechas. Washington sigue sin comprometerse con un calendario electoral nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, y mientras mantiene su respaldo al Gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Rubio fue especialmente explícito al referirse a Figuera. «Ella tiene nuestro apoyo al cien por cien», aseguró. Y añadió que las negociaciones que encabeza cuentan con el respaldo «de los más altos niveles del Gobierno norteamericano». No fue una declaración genérica sobre la oposición venezolana, sino un apoyo directo a una interlocutora concreta y al proceso político que desarrolla con las autoridades de Caracas.
«Este es un país que ha sufrido más de veinte o veinticinco años de trauma. Un trauma muy profundo que ha impactado a todos los niveles», explicó Rubio. Para el secretario de Estado, Venezuela atraviesa «la mejor oportunidad que ha tenido en más de una generación» de reconstruir su democracia. Pero esa oportunidad, insistió, exige algo más que convocar a los ciudadanos a las urnas.
Rubio pidió que todos los sectores de la oposición participen en las negociaciones y anunció nuevas conversaciones para el próximo 14 de octubre. Estados Unidos quiere que la transición produzca un sistema político que pueda funcionar después de las elecciones, no simplemente un nuevo reparto del poder, explicó en la sede diplomática.
La trayectoria de Dinorah Figuera
La dirigente que recibió este viernes tiene una trayectoria muy distinta de la de Machado. Figuera, médico y miembro de Primero Justicia, preside la Asamblea Nacional elegida en 2015, el último Parlamento venezolano reconocido como legítimo por Washington frente a las instituciones controladas por el chavismo. Diputada desde 2010, abandonó Venezuela en 2018 tras denunciar amenazas y persecución política y se instaló en España. En enero de 2023 asumió la presidencia de aquella Asamblea, que había mantenido su actividad más allá de la expiración de su mandato constitucional.
Su incorporación a las negociaciones actuales comenzó a tomar forma en abril, cuando estableció contactos con el Departamento de Estado. El 18 de junio regresó a Caracas, después de ocho años de exilio, en el marco de las gestiones respaldadas por Washington. Allí se reunió con Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento chavista y hermano de Delcy Rodríguez. Desde entonces se ha convertido en una de las principales interlocutoras opositoras de Estados Unidos para negociar con el Gobierno interino.
El 18 de junio Dinorah Figuera volvió a Venezuela para negociar con Jorge Rodríguez una posible transición democrática
Las conversaciones formales comenzaron el 6 de agosto. Sobre la mesa están la reforma de la Justicia, la renovación del Consejo Nacional Electoral, las garantías políticas y civiles y la reconciliación nacional. No se trata de una negociación dirigida por María Corina Machado ni por Edmundo González Urrutia, reconocido en realidad por Estados Unidos como vencedor de las presidenciales de julio de 2024.
Este mismo viernes, Machado reclamó en una entrevista con el ‘Financial Times’ que las elecciones presidenciales se celebren antes de julio de 2027. Propuso concretamente el 24 de julio, aniversario del nacimiento de Simón Bolívar, y aseguró que existe tiempo suficiente para preparar unos comicios con garantías. La dirigente opositora reconoció que mantiene diferencias con Washington sobre el ritmo del proceso, aunque no sobre el objetivo de recuperar la democracia.
Obstáculos para regresar a Venezuela
La dirigente, premio Nobel de la Paz de 2025, continúa fuera de Venezuela desde su salida clandestina en diciembre del año pasado. Desde junio ha intentado regresar siete veces. Ha probado vuelos privados, rutas comerciales, alternativas terrestres y desplazamientos marítimos. Ninguna ha funcionado.
Los últimos intentos se produjeron en septiembre, desde Panamá, cuando trató de alcanzar Venezuela a través de las islas neerlandesas del Caribe. Primero fracasó una travesía en yate por problemas mecánicos. Después llegaron las negativas de aterrizaje en Aruba y Curazao, que impidieron continuar el viaje. Las autoridades neerlandesas reconocieron haber recibido solicitudes relacionadas con esos desplazamientos, pero cuestionaron las garantías y la viabilidad de las operaciones.
«Nunca hemos pedido a nadie que impida la entrada de ninguna persona en ningún lugar del mundo»
Marco Rubio
Secretario de Estado de EE.UU.
Durante una comparecencia en Atenas, Rubio negó que Estados Unidos fuera responsable de los obstáculos que impiden a Machado regresar a Venezuela. «Nunca hemos pedido a nadie que impida la entrada de ninguna persona en ningún lugar del mundo», afirmó, al rechazar las informaciones que atribuían a Washington gestiones para bloquear su retorno a través del Caribe.
Machado sostiene que Estados Unidos reconoce su derecho a regresar y atribuye las dificultades a las autoridades venezolanas. También ha explicado que Rubio le ha transmitido ese reconocimiento tanto pública como privadamente
