Publicado: octubre 6, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/bolsonaro-lula-comienzan-carrera-lograr-alianzas-cara-20261006182703-nt.html
La carrera hacia la segunda vuelta presidencial del próximo 25 de octubre en Brasil puede reconfigurar fuerzas para decidir al futuro líder en menos de 20 días, que serán frenéticos para ambos candidatos. Mientras Flávio Bolsonaro negocia contra reloj una coalición con líderes de la … derecha, Luiz Inácio Lula da Silva concentra todos sus esfuerzos en seducir a quienes no acudieron a las urnas. La primera ronda registró un récord histórico de abstención del 21,08%, que equivale a más de 33 millones de ciudadanos, sumado a un elevado volumen de votos blancos y nulos. Para revertir la apatía, el presidente busca la inmediata aprobación en el Senado de una ley que reduce de 44 a 40 horas la jornada laboral, una medida respaldada por siete de cada diez brasileños que puede ser el eje decisivo de su campaña.
El resultado del domingo cayó como un balde de agua fría en el Palacio del Planalto después que el primogénito de Jair Bolsonaro se impusiera con el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% del mandatario. La diferencia es de 2,2 millones de papeletas. Al día siguiente, Lula convocó reuniones de emergencia con sus ministros y coordinadores para cambiar el rumbo en zonas vitales como São Paulo, Minas Gerais y el nordeste. En el cuartel general petista se ha impuesto una severa autocrítica a la comunicación gubernamental, acusada de perder un tiempo precioso en debates abstractos sobre soberanía y tierras raras mientras su rival conectaba con la angustia popular por el coste de la vida.
«Hay algo en lo que tenemos que trabajar. Son más de 30 millones los que no fueron a votar. Posiblemente hay una causa: el desinterés. La responsabilidad de devolverles el interés para que participen en el proceso electoral es nuestra», afirmó Lula da Silva, que a los 81 años es candidato a la reelección y a un cuarto mandato. En sus reuniones internas, el actual presidente admitió que el oficialismo debe redoblar su presencia en radios de provincias, intensificar los actos callejeros y abandonar un tono muy institucional que enfrió sus propias bases.
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Verónica Goyzueta
«Son veinte días en los que vamos a tener que sacar a relucir lo que deberíamos haber sacado durante todo el año, para desnudar lo que está detrás de la elección de un posible heredero del fascismo de este país», advirtió. El gobernante busca reactivar un «voto del miedo», alertando a los sectores más vulnerables de que una victoria de la dinastía Bolsonaro pondría en grave riesgo la continuidad de programas de subsidios vitales como el Bolsa Familia.
Para frenar la sangría de votos moderados, Lula busca además distanciarse de los escándalos que sacuden al Supremo Tribunal Federal (STF), tras el terremoto provocado por los sobornos del banquero preso Daniel Vorcaro, que tiene cercanía a Bolsonaro y no a él. «Estamos cargando en las espaldas algo muy grave, que es la promiscuidad que quedó establecida en la Suprema Corte brasileña», reconoció Lula, marcando distancia públicamente de los jueces cuestionados y prometiendo debatir mandatos limitados para esa Corte.
Apoyos formales
En el lado opuesto, Flávio Bolsonaro opera con la inercia ganadora del recuento para articular un gran frente conservador. La candidatura del Partido Liberal tiene muy avanzados los apoyos formales de los aspirantes derrotados Romeu Zema y Ronaldo Caiado, así como de las fuerzas del ‘Centrão’, conocidas de esta forma no por ser de centro, sino porque se mueven de un lado a otro en función de intereses y poder. A este bloque se suma el peso de los gobernadores reelectos en primera vuelta, encabezados por Tarcísio de Freitas en São Paulo y el exjuez Sergio Moro en Paraná, aliados de Bolsonaro.
La batalla por el fin de la jornada laboral, llamada 6×1 en referencia a los 6 días de trabajo en la semana, simboliza el choque de proyectos que definirá la elección. Respaldada por el 71% de la población, la propuesta busca reducir la carga semanal en cuatro horas, sin recortes de salario, para acabar con el trabajo los sábados. Tras meses paralizada en el Senado por rivalidades políticas, la votación parlamentaria previa a la segunda vuelta pondrá a la bancada conservadora contra las cuerdas, obligándola a elegir entre su tradicional rechazo a las cargas empresariales o el castigo en las urnas. Flavio Bolsonaro ya se manifestó contra esa propuesta.
Consciente de que no puede cometer más errores tras el boicot cruzado que provocó la cancelación del debate de TV Globo antes de la primera vuelta, Lula ha garantizado que esta vez acudirá al cuerpo a cuerpo televisivo con Flávio. En un país exhausto, con el Congreso en manos de la derecha y los mercados apostando por el fin de su Gobierno, el todavía presidente necesita movilizar a millones de desencantados si quiere evitar la vuelta de los Bolsonaro al poder.
