Publicado: septiembre 28, 2026, 4:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/drogas-snapchat-negligencia-policial-reabre-violacion-grupal-20260928181040-nt.html
La fiscalía del estado de Nueva York ha anunciado la reapertura de las investigaciones de un caso de una violación grupal que se produjo en 2024 en el seno de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell y que, en teoría, … ya era cosa del pasado porque se había desestimado la denuncia penal.
El detonante de este giro no ha sido un hallazgo policial espontáneo, sino la demanda civil presentada a principios de este mes por la víctima —identificada como Jane Doe, el habitual pseudónimo en el mundo anglosajón para mujeres víctimas de un caso que no quieren o no pueden ser identificadas— contra siete miembros y exmiembros de la hermandad, a quienes acusa de haberla drogado, agredido y violado.
El fiscal del distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, ha confirmado su intención de llevar el caso ante un gran jurado para evaluar la imposición de cargos penales que, en principio, habían sido descartados.
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Carlos Hidalgo
«Queremos reexaminar si existen pruebas adicionales de las que no éramos conscientes en noviembre de 2024, que existan ahora y que cambien nuestra evaluación del caso», explicó Van Houten en declaraciones a ABC News. Y es que es precisamente esa demanda civil —que no implica penas de cárcel y solo económicas— lo que ha incitado a la justicia del condado a actuar de oficio.
La fiscalía justifica su inacción inicial asegurando que las alegaciones actuales son «dramáticamente diferentes» a las prestadas por la joven hace dos años: «Nunca dijo que la hubieran drogado sin su conocimiento y admitió haber consumido drogas y alcohol de forma voluntaria. Tampoco alegó haber sido forzada a participar en ningún acto ni que estuviera físicamente indefensa o inconsciente en ningún momento», señala el fiscal, en relación a la primera declaración de la mujer.
La respuesta del equipo legal de la víctima, que comanda Thomas P. Giuffra, ha denunciado la falta de preparación de los agentes que tomaron la declaración inicial. «En mi experiencia, hablar con una superviviente de abusos requiere delicadeza, comprensión y formación especializada. Un agente medio de la policía universitaria no tiene estas habilidades», criticó Giuffra, que remarca que nadie con dicha capacitación contactó jamás con su clienta.
Las capturas de Snapchat: ¿hubo inacción policial?
El punto más crítico del enfrentamiento radica en un chat grupal de Snapchat en el que, según la demanda, se coordinó el ataque.
Giuffra insiste en que las capturas de pantalla se entregaron a las autoridades en su momento: «Mi clienta acudió a la policía porque se había cometido un delito. Se les entregó el chat de grupo en el que se invitaba a los miembros de la fraternidad a violar a mi clienta. Era una prueba clave y, a pesar de ello, no hubo ningún seguimiento ni por parte de la policía ni de la fiscalía».
El fiscal Van Houten, por su parte, sostiene que esas imágenes nunca llegaron a su oficina y admitió que no investigaron el caso de forma independiente, sino que se limitaron a confiar en el atestado de la policía del campus.
«Acudió a la policía porque se había cometido un delito. Se les entregó el chat de grupo en el que se invitaba a los miembros de la fraternidad a violar a mi clienta. Era una prueba clave y, a pesar de ello, no hubo ningún seguimiento ni por parte de la policía ni de la fiscalía»
Thomas P. Giuffra
Abogado de la víctima
La Universidad de Cornell también se ha defendido tras las acusaciones de los abogados de la joven, quienes aseguraban que la institución permitió a los implicados eludir responsabilidades realizando informes y redacciones simples. En un comunicado oficial, la universidad ha sido contundente: «Cualquier sugerencia de que la universidad no impuso sanciones de peso para los involucrados es falsa. Mantener esta falsa narrativa es irresponsable, hará que las supervivientes se sientan menos seguras y apoyadas, y perpetuará la falta de denuncias de agresiones sexuales». Cornell ha aclarado que su proceso interno conllevó expulsiones y suspensiones definitivas, además del cierre de la hermandad.
Por su parte, las defensas de los acusados han reaccionado negando los hechos. Jeremy Saland, letrado del demandado Scott Kretzschmar, fue tajante: «Scott nunca agredió sexualmente ni tocó a la demandante de ninguna manera. Punto». Asimismo,
Scott Norris, otro de los señalados, admitió su presencia pero rechazó cualquier agresión: «No participé en ninguna actividad sexual ni consumo de drogas. Participé irreflexivamente en Snapchat y me detuve brevemente en la habitación donde ocurrió el incidente, pero no cuando estaba sucediendo». Con el horizonte de un gran jurado por delante, la justicia tendrá que determinar si las deficiencias de la investigación inicial dejaron impune un delito grave o si la víctima será resarcida.
