Publicado: septiembre 28, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/peru-vuelve-fricciones-politicas-tres-meses-despues-20260928184420-nt.html
Cuando se cumplen cien días de la llegada de Keiko Fujimori a la presidencia de Perú, la vida política peruana vuelve a las dinámicas habituales: descenso de la aprobación presidencial, moción de censura promovida por la oposición en la Cámara de Diputados y triquiñuelas … de alcaldes para ser reelegidos en las elecciones municipales del próximo domingo, a pesar de que la ley prohíbe la reelección.
El ajustado resultado electoral de las elecciones presidenciales, en las que Keiko Fujimori se impuso en la segunda vuelta de junio con el 50,14% de los votos (una diferencia de apenas 50.000 papeletas sobre su rival), no hacía presagiar ningún punto y aparte en el panorama político nacional. Y así ha ocurrido: los peruanos exigen respuestas inmediatas a sus problemas, y si bien acogieron a Fujimori con la expectativa de la novedad, enseguida han pasado a mostrar inquietud por asuntos como la elevada inseguridad ciudadana o los efectos que en la agricultura está teniendo el fenómeno de El Niño, que este año se esperan especialmente acusados.
Después de ponerse la banda presidencial el 28 de julio, Fujimori tuvo en agosto una aprobación del 60% y una desaprobación del 24%, cifras muy positivas en un país notablemente polarizado. Sin embargo, en septiembre la situación ha cambiado: la aprobación registrada por la encuestadora Datum Internacional ha bajado al 42% y la desaprobación ha subido al 44%. No es que en un mes haya habido errores de gobierno que justifiquen ese giro, sino que la vida política peruana retoma su habitual impaciencia.
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Paola Ugaz
La formación opositora Juntos por el Perú –segunda fuerza en el Senado y en la Cámara de Diputados tras el partido de Fujimori, Fuerza Popular– no ha esperado a que se cumplieran los cien días de gracia del nuevo gobierno y ha presentado una moción de censura contra el ministro del Interior, César Astudillo, al que acusa de ineficacia ante el aumento de la inseguridad.
La situación, no obstante, es de momento más estable que la que había en el último año, especialmente desde el cese de la presidenta Dina Bolouarte, en octubre de 2025, tras la que se sucedieron dos presidentes con pocos meses de mandato. Además, la actitud de colaboración puntual mostrada por Renovación Popular, de Rafael López Aliaga, no integrada en el oficialismo, ayuda a la viabilidad de ciertos proyectos gubernamentales, aunque entre los dos partidos de la derecha habrá notables fricciones.
Previsiones económicas optimistas
Mientras el clima político se mantenga en este estadio y no vuelva a niveles de mayor inestabilidad (entre 2016 y 2026 Perú ha tenido diez presidentes) la economía puede notar una mejora. A la continuidad de la política económica de las últimas dos décadas (desde 2006 el país tiene el mismo gobernador del Banco Central, Julio Velarde, al que Fujimori ha confirmado) se une la llegada de un gobierno comprometido con la atracción de inversiones. Estas han aumentado desde que en la primera vuelta de las presidenciales del mes de abril Fujimori se perfiló como ganadora. Las previsiones de crecimiento económico para este año giran en torno al 3%, por encima de la media latinoamericana.
Un importante riesgo para esas previsiones son el incremento del precio de los combustibles (Perú es un importante exportador de minerales, especialmente cobre, pero apenas produce petróleo) y los efectos de El Niño, que podrían tener unos costes por encima del 0,6% del PIB. La creciente extracción ilegal de oro, por otra parte, que ya supera en ganancias de exportación a la realizada de modo legal, supone un agujero para las cuentas públicas.
La aprobación de los primeros presupuestos de Fujimori queda para después de las elecciones regionales y municipales que tendrán lugar este domingo, en las que no se esperan grandes variaciones respecto a la localización del voto registrada en las legislativas y presidenciales de la primera mitad del año. Lo singular de esta cita es que diversos cargos buscan la reelección, a pesar de la prohibición legal, presentándose en las listas en segundo o tercer lugar, para luego repetir en el puesto con la dimisión de quienes les antecedían. Esta ‘reelección encubierta’ la está intentando López Aliaga en Lima.
