Publicado: septiembre 27, 2026, 8:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/iran-siete-meses-bajo-lider-invisible-20260927140650-nt.html
¿Quién manda en Irán? Hasta que Donald Trump y Benjamin Netanyahu decidieron lanzar su guerra sorpresa contra Teherán el 28 de febrero, la respuesta era clara: el líder supremo, Alí Jamenei. Ese mismo día, Estados Unidos e Israel asesinaron a Jamenei, máxima autoridad … desde que tomó el relevo de Ruhola Jomeini en 1989.
Las autoridades islámicas tardaron un mes en llenar ese vacío de poder y designaron a Mojtaba, su hijo, como nuevo guía del país. Ha pasado un intenso medio año desde su nombramiento oficial y su paradero es toda una incógnita. Ni vídeos, ni fotografías, ni mensajes de voz.
La única comunicación del líder de la república islámica con el exterior ha sido a través de una serie de textos que le han atribuido y compartido los medios oficiales. Nada más. Teherán está llena de carteles con sus fotografías, muchas veces junto a su padre, pero solo un círculo muy limitado asegura haberlo visto en persona.
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Javier Ansorena
Tras los primeros 40 días de bombardeos, el país vive una situación de «guerra no guerra», tal y como la definió el presidente Masoud Pezeshkian, marcada por el pulso por el estrecho de Ormuz y los choques intermitentes con Estados Unidos.
A esto hay que añadir la política de presión económica total ordenada por Trump para asfixiar a su rival y no permitir que pueda exportar una gota de petróleo. Además de golpear a los países del Golfo con bases estadounidenses y atacar a barcos que intentar cruzar sin su permiso, Teherán ha activado a sus aliados hutíes en Yemen, que se han hecho con la costa del mar Rojo y tienen el poder de cerrar Bab el Mandeb si lo desean, una forma más de presionar a los mercados mundiales porque es la puerta al canal de Suez.
La ausencia total de Mojtaba en la esfera pública contrasta con el liderazgo de sus antecesores, quienes siempre aparecían en este tipo de situaciones para arengar a sus seguidores. El momento clave fue el funeral de su padre, que reunió a comienzos de julio a millones de iraníes, en el que tampoco tomó parte. Este medio estuvo presente en los funerales y consultó a diferentes responsables del régimen sobre la ausencia del líder. La respuesta siempre fue que su paradero es secreto «por motivos de seguridad» y que «mantiene reuniones frecuentes» con los altos cargos para dirigir la estrategia del país. «Seguridad» es la palabra clave, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de asesinatos selectivos de destacadas figuras del sistema ejecutados por Israel.
«Para mí, lo más significativo es que Estados Unidos e Israel sabían que se estaban celebrando reuniones el 28 de febrero. Eso apunta a una grave brecha de seguridad, una brecha que, al parecer, ya existía entonces y que perfectamente podría seguir existiendo hoy», afirmó el ministro de Exteriores, Abás Araghchi, en una entrevista concedida el mes pasado al documentalista iraní Javad Mogouyi a la hora de explicar la ausencia en público del nuevo líder.
Según una serie de funcionarios del régimen consultados por Reuters, «solo un pequeño círculo tiene acceso a él en persona». Estas mismas fuentes aseguraron que «su estado de salud mejora de manera significativa». Mojtaba se encontraba en la residencia de su padre el día del bombardeo y medios estadounidenses e israelíes difundieron en un primer momento que resultó herido de gravedad. Desde Estados Unidos, responsables de Inteligencia declararon a la cadena ABC News que el líder desaparecido había dejado de utilizar dispositivos tecnológicos para evitar ser localizado y que, en su lugar, «transmite mensajes escritos a través de mensajeros». Pero estas precauciones tienen un coste. «Toda la información que recibe llega con retraso y existe una demora considerable en su capacidad de respuesta», explicó otra fuente estadounidense a CBS.
Guardia Revolucionaria al poder
Ante la ausencia pública del guía, la Guardia Revolucionaria es quien da la cara en un momento en el que el régimen no cede a las presiones de Trump y juega a responder a sus sanciones con la carta de la presión energética global. Irán, que lleva décadas sufriendo sanciones, lo pasa mal sin poder vender petróleo y su economía está hundida, pero el resto del mundo paga el precio con la subida del precio de los carburantes y esto resta popularidad a Trump día a día. El Consejo de Seguridad está en manos de Mohsen Rezaei, antiguo responsable de la Guardia Revolucionaria y uno de los estandartes de la línea dura del régimen, la que ha salido fortalecida en tiempos de guerra.
El sistema no da sensación de estar en peligro y los sectores más duros mantienen un tono desafiante. Las autoridades iraníes consideran que el objetivo de la nueva guerra económica es crear un caos interno en el país que provoque una explosión social como la de enero, cuando se produjeron protestas multitudinarias a causa de crisis del rial.
El deseo por ver al líder es grande, sobre todo en un régimen opaco donde las apariciones públicas suelen ser medidas y cargadas de peso simbólico, pero los seguidores del sistema islámico saben que la amenaza de asesinato es aún mayor y creen que no pueden correr ese riesgo. En este sector del país apelan al espíritu del Mahdi, el duodécimo imán del chiismo que nació en el siglo IX, pero desapareció y la creencia asegura que permanece oculto a la humanidad hasta que reaparezca para traer justicia al final de los tiempos. Los chiíes, secta del islam mayoritaria en Irán, el Líbano o Irak, piensan que el imán no ha muerto y hablan de un estado de «ocultación» que dura hasta hoy y tiene un peso enorme en la cultura. Una «ocultación» que en el caso de Mojtaba dura ya siete meses.
