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Rusia ha convertido sus escuelas en máquinas de adoctrinamiento

«¿Cómo te sentiste cuando cometiste tu primer asesinato?» le pregunta un alumno en el aula a un hombre con uniforme militar. El profesor interviene: «No se trata de asesinatos. Esto es la guerra». El oficial no se inmuta: «Es la destrucción de la fuerza … humana enemiga; disparas y no sabes si está muerto o herido. Solo con un lanzagranadas puedes estar seguro».
El diálogo tuvo lugar en octubre de 2024 en un aula 3.º de ESO en Vladímir, una ciudad a 200 km al este de Moscú. Formaba parte de una «Lección de coraje», un evento habitual en las escuelas de todo el país desde que Rusia invadió Ucrania. Las lecciones forman parte de un enorme programa de adoctrinamiento: Putin considera la batalla por las mentes de los niños un «nuevo frente». La «educación patriótica» se ha incorporado a los planes de estudio de escuelas y universidades. El 1 de septiembre se introdujo en las guarderías.

«Un sistema educativo soberano… es una cuestión absolutamente fundamental», declaró Putin en 2023. Hacer que la educación sea «soberana» ha supuesto recortar la autonomía de la que disfrutaban las escuelas rusas tras el colapso de la Unión Soviética. En 2022, Putin firmó una ley que imponía un «programa federal de formación», para que los ciudadanos «conozcan y respeten las hazañas militares y logros laborales de Rusia». Cada semana, alumnos de todas las edades se reúnen para participar en ‘Conversaciones sobre cosas importantes’. Los guiones los asigna el Ministerio de Educación. La mayoría trata sobre científicos, músicos, la naturaleza y el deporte rusos. Pero alrededor del 10% son de temática militar, entre ellos ‘Rusia: una nación de vencedores’ y ‘La reunificación de Crimea con Rusia’.

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Se espera que los profesores de secundaria relacionen la guerra contra Ucrania con la Gran Guerra Patriótica, como los rusos denominan a la Segunda Guerra Mundial: «Una vez más, nuestro país debe defender no solo su integridad territorial y su soberanía, sino también los principios de un mundo multipolar». En el instituto deben culpar a «Occidente en su conjunto» de prolongar los combates al suministrar armas a Ucrania. Los soldados que visitan los centros comparten sus experiencias de combate y enseñan a pilotar drones. Este año, el Gobierno ha restablecido la asignatura de la era soviética denominada «Preparación Militar Inicial». «Pocos se la toman más en serio que la Educación Física», afirma un profesor.

Putin considera la batalla por las mentes de los niños un «nuevo frente»

Adoctrinamiento sin ideología

Los informes de medios de comunicación rusos independientes revelan que la mayoría de los alumnos se aburren con las clases. Los esfuerzos por reintroducir el adoctrinamiento al estilo soviético también están resucitando los hábitos soviéticos de evasión y sabotaje silencioso. Muchos padres permiten que sus hijos se salten las «Conversaciones sobre cosas importantes». Un abogado de los Urales que consiguió que su hijo quedara exento afirma que ningún alumno ha sido sancionado por faltar a ellas. Alumnos y profesores lo ven como una carga, dice María, profesora de química. Ella deja que sus alumnos utilicen el tiempo de clase para hacer los deberes.
Cuando los profesores claramente no creen en lo que dicen, el resultado no es fanatismo, sino una contradicción. «Los alumnos ven que mentir y fingir es una norma socialmente aceptada», afirma un padre de familia de los Urales. Los programas de adoctrinamiento se ven lastrados por la falta de una ideología coherente por parte del régimen, señala un psicólogo educativo de Krasnoyarsk. El «mundo ruso», una expresión que se utiliza a menudo en la propaganda del Kremlin, «no es una ideología, porque no tiene ningún objetivo».

Impulsar la masculinidad

Tomemos como ejemplo el Movimiento de los Primeros, un grupo juvenil patrocinado por el Estado creado en junio de 2022, destinado a imitar la organización de exploradores de la era soviética conocida como los Pioneros. Los Pioneros servían como etapa inicial del adoctrinamiento comunista. El Movimiento, por el contrario, es un simulacro. Sus responsables afirman que a menudo se sienten frustrados cuando los niños les preguntan cuál es el sentido del grupo. A diferencia del antiguo Komsomol (Liga Juvenil Comunista), no ofrece oportunidades de ascenso social, acceso a la universidad ni viajes al extranjero.
El Estado está tratando de compensar su falta de ideología fomentando la masculinidad. Yunarmiya, un grupo juvenil militar que enseña a los niños a marchar en formación a partir de los ocho años afirma tener dos millones de miembros. Dado que la inscripción requiere el consentimiento de los padres, sus reclutadores «tienen un éxito especial en los orfanatos», dice la psicóloga educativa.

Los reclutadores tienen «un éxito especial en los orfanatos»

Otros grupos patrióticos son privados. El centro infantil Sarma de Irkutsk, en el extremo oriental de Rusia, fue fundado por Sergei Terekhov, un veterano de las dos guerras de Chechenia. Enseña disciplina y habilidades militares a niños con problemas de conducta, a los que suelen traer sus padres. «Se lo metemos en la cabeza: aquí no eres Petya, Vasya ni Masha, eres una unidad militar», afirma el señor Terekhov.

Reducen las lenguas extranejeras

El esfuerzo por hacer que la educación sea «soberana» se produce a costa de una bajada del nivel. Los intercambios con el extranjero entre Rusia y Europa se han interrumpido prácticamente por completo (en parte debido a las sanciones europeas). El Bachillerato Internacional, una organización benéfica con sede en Ginebra que gestiona un plan de estudios internacional ampliamente reconocido, ha sido prohibida por considerarse una «organización indeseable». El estudio de lenguas extranjeras se ha reducido.
En su lugar, a partir del 1 de enero se añadirá una nueva asignatura: «Cultura espiritual y moral de Rusia». Su objetivo es transmitir los «valores tradicionales rusos» mediante el estudio de las vidas de rusos famosos, «incluidos los héroes de la operación militar especial» (es decir, la guerra contra Ucrania). El plan de estudios obligatorio de Historia se basará en un libro de texto plagado de errores escrito por Vladimir Medinsky, un colaborador del Sr. Putin, que califica a Ucrania de Estado artificial. Un próximo libro de texto de Ciencias Sociales será editado por Dmitry Medvedev, expresidente y ferviente partidario de la guerra, y se centrará más en la geopolítica y menos en las instituciones políticas. La guerra del Sr. Putin por las mentes de los niños está logrando, sobre todo, dañarlas.

Publicado: septiembre 22, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rusia-convertido-escuelas-maquinas-adoctrinamiento-20260923012242-nt.html

«¿Cómo te sentiste cuando cometiste tu primer asesinato?» le pregunta un alumno en el aula a un hombre con uniforme militar. El profesor interviene: «No se trata de asesinatos. Esto es la guerra». El oficial no se inmuta: «Es la destrucción de la fuerza humana enemiga; disparas y no sabes si está muerto o herido. Solo con un lanzagranadas puedes estar seguro».

El diálogo tuvo lugar en octubre de 2024 en un aula 3.º de ESO en Vladímir, una ciudad a 200 km al este de Moscú. Formaba parte de una «Lección de coraje», un evento habitual en las escuelas de todo el país desde que Rusia invadió Ucrania. Las lecciones forman parte de un enorme programa de adoctrinamiento: Putin considera la batalla por las mentes de los niños un «nuevo frente». La «educación patriótica» se ha incorporado a los planes de estudio de escuelas y universidades. El 1 de septiembre se introdujo en las guarderías.

«Un sistema educativo soberano… es una cuestión absolutamente fundamental», declaró Putin en 2023. Hacer que la educación sea «soberana» ha supuesto recortar la autonomía de la que disfrutaban las escuelas rusas tras el colapso de la Unión Soviética. En 2022, Putin firmó una ley que imponía un «programa federal de formación», para que los ciudadanos «conozcan y respeten las hazañas militares y logros laborales de Rusia». Cada semana, alumnos de todas las edades se reúnen para participar en ‘Conversaciones sobre cosas importantes’. Los guiones los asigna el Ministerio de Educación. La mayoría trata sobre científicos, músicos, la naturaleza y el deporte rusos. Pero alrededor del 10% son de temática militar, entre ellos ‘Rusia: una nación de vencedores’ y ‘La reunificación de Crimea con Rusia’.

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Se espera que los profesores de secundaria relacionen la guerra contra Ucrania con la Gran Guerra Patriótica, como los rusos denominan a la Segunda Guerra Mundial: «Una vez más, nuestro país debe defender no solo su integridad territorial y su soberanía, sino también los principios de un mundo multipolar». En el instituto deben culpar a «Occidente en su conjunto» de prolongar los combates al suministrar armas a Ucrania. Los soldados que visitan los centros comparten sus experiencias de combate y enseñan a pilotar drones. Este año, el Gobierno ha restablecido la asignatura de la era soviética denominada «Preparación Militar Inicial». «Pocos se la toman más en serio que la Educación Física», afirma un profesor.

Putin considera la batalla por las mentes de los niños un «nuevo frente»

Adoctrinamiento sin ideología

Los informes de medios de comunicación rusos independientes revelan que la mayoría de los alumnos se aburren con las clases. Los esfuerzos por reintroducir el adoctrinamiento al estilo soviético también están resucitando los hábitos soviéticos de evasión y sabotaje silencioso. Muchos padres permiten que sus hijos se salten las «Conversaciones sobre cosas importantes». Un abogado de los Urales que consiguió que su hijo quedara exento afirma que ningún alumno ha sido sancionado por faltar a ellas. Alumnos y profesores lo ven como una carga, dice María, profesora de química. Ella deja que sus alumnos utilicen el tiempo de clase para hacer los deberes.

Cuando los profesores claramente no creen en lo que dicen, el resultado no es fanatismo, sino una contradicción. «Los alumnos ven que mentir y fingir es una norma socialmente aceptada», afirma un padre de familia de los Urales. Los programas de adoctrinamiento se ven lastrados por la falta de una ideología coherente por parte del régimen, señala un psicólogo educativo de Krasnoyarsk. El «mundo ruso», una expresión que se utiliza a menudo en la propaganda del Kremlin, «no es una ideología, porque no tiene ningún objetivo».

Impulsar la masculinidad

Tomemos como ejemplo el Movimiento de los Primeros, un grupo juvenil patrocinado por el Estado creado en junio de 2022, destinado a imitar la organización de exploradores de la era soviética conocida como los Pioneros. Los Pioneros servían como etapa inicial del adoctrinamiento comunista. El Movimiento, por el contrario, es un simulacro. Sus responsables afirman que a menudo se sienten frustrados cuando los niños les preguntan cuál es el sentido del grupo. A diferencia del antiguo Komsomol (Liga Juvenil Comunista), no ofrece oportunidades de ascenso social, acceso a la universidad ni viajes al extranjero.

El Estado está tratando de compensar su falta de ideología fomentando la masculinidad. Yunarmiya, un grupo juvenil militar que enseña a los niños a marchar en formación a partir de los ocho años afirma tener dos millones de miembros. Dado que la inscripción requiere el consentimiento de los padres, sus reclutadores «tienen un éxito especial en los orfanatos», dice la psicóloga educativa.

Los reclutadores tienen «un éxito especial en los orfanatos»

Otros grupos patrióticos son privados. El centro infantil Sarma de Irkutsk, en el extremo oriental de Rusia, fue fundado por Sergei Terekhov, un veterano de las dos guerras de Chechenia. Enseña disciplina y habilidades militares a niños con problemas de conducta, a los que suelen traer sus padres. «Se lo metemos en la cabeza: aquí no eres Petya, Vasya ni Masha, eres una unidad militar», afirma el señor Terekhov.

Reducen las lenguas extranejeras

El esfuerzo por hacer que la educación sea «soberana» se produce a costa de una bajada del nivel. Los intercambios con el extranjero entre Rusia y Europa se han interrumpido prácticamente por completo (en parte debido a las sanciones europeas). El Bachillerato Internacional, una organización benéfica con sede en Ginebra que gestiona un plan de estudios internacional ampliamente reconocido, ha sido prohibida por considerarse una «organización indeseable». El estudio de lenguas extranjeras se ha reducido.

En su lugar, a partir del 1 de enero se añadirá una nueva asignatura: «Cultura espiritual y moral de Rusia». Su objetivo es transmitir los «valores tradicionales rusos» mediante el estudio de las vidas de rusos famosos, «incluidos los héroes de la operación militar especial» (es decir, la guerra contra Ucrania). El plan de estudios obligatorio de Historia se basará en un libro de texto plagado de errores escrito por Vladimir Medinsky, un colaborador del Sr. Putin, que califica a Ucrania de Estado artificial. Un próximo libro de texto de Ciencias Sociales será editado por Dmitry Medvedev, expresidente y ferviente partidario de la guerra, y se centrará más en la geopolítica y menos en las instituciones políticas. La guerra del Sr. Putin por las mentes de los niños está logrando, sobre todo, dañarlas.

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