¿Por qué la ONU no puede defender un orden internacional que ya no existe? - Colombia
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¿Por qué la ONU no puede defender un orden internacional que ya no existe?

En su obra clave, ‘El mundo de ayer’, Stefan Zweig explica que antaño las noticias eran lo que se leía en los periódicos y que ahora, las noticias son lo que sufrimos a diario. En el libro remitido a su editor un día antes de … su suicidio en 1942, el gran intelectual hizo inventario de todo lo destrozado en Europa por la barbarie totalitaria. Con la nostalgia propia de tiempos enloquecidos, enumera, entre otras cuestiones, la estabilidad, el progreso científico al servicio de la humanidad, la fe en el derecho internacional, el respeto a las fronteras y un pasado comprensible para las nuevas generaciones.
Precisamente de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, cuando las puertas del infierno se abrieron de par en par, surgió la Organización de las Naciones Unidas. La nueva institución reflejaba un nuevo orden internacional que, aunque rápidamente quedó dominado por la confrontación de la Guerra Fría, estaba basado en reglas, el multilateralismo, la cooperación, los derechos humanos, el principio de igualdad entre Estados y la renuncia a la guerra.

Cuando en 1945 se firmó la Carta de San Francisco, 750 millones de personas –un tercio de la humanidad– vivían bajo dominio colonial. Desde su misma fundación, un objetivo esencial de la ONU fue asegurar que todos esos pueblos sometidos pudieran ejercer su derecho a la autodeterminación, imponiendo a las potencias coloniales el «compromiso sagrado» de garantizar su bienestar e independencia. En la actualidad quedan solamente dos millones sin autogobierno. En la lista, limitada a 17 territorios pendientes de descolonización, solo figuran dos que implican directamente a España: el Sahara Occidental y Gibraltar.

Noticia relacionada

David Alandete

En el mundo de hoy, empeñado en reabrir las puertas del infierno, los agresores se creen verdaderamente excepcionales. Las democracias que se devoran a sí mismas y los imperios resucitados están de moda, desde Trump en Venezuela hasta Putin en Ucrania, pasando por el Gran Marruecos. Por eso, el gran problema de la ONU no es otro que la imposibilidad de defender un orden internacional que ya no existe.

Publicado: septiembre 21, 2026, 10:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/onu-puede-defender-orden-internacional-existe-20260921012216-nt.html

En su obra clave, ‘El mundo de ayer’, Stefan Zweig explica que antaño las noticias eran lo que se leía en los periódicos y que ahora, las noticias son lo que sufrimos a diario. En el libro remitido a su editor un día antes de su suicidio en 1942, el gran intelectual hizo inventario de todo lo destrozado en Europa por la barbarie totalitaria. Con la nostalgia propia de tiempos enloquecidos, enumera, entre otras cuestiones, la estabilidad, el progreso científico al servicio de la humanidad, la fe en el derecho internacional, el respeto a las fronteras y un pasado comprensible para las nuevas generaciones.

Precisamente de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, cuando las puertas del infierno se abrieron de par en par, surgió la Organización de las Naciones Unidas. La nueva institución reflejaba un nuevo orden internacional que, aunque rápidamente quedó dominado por la confrontación de la Guerra Fría, estaba basado en reglas, el multilateralismo, la cooperación, los derechos humanos, el principio de igualdad entre Estados y la renuncia a la guerra.

Cuando en 1945 se firmó la Carta de San Francisco, 750 millones de personas –un tercio de la humanidad– vivían bajo dominio colonial. Desde su misma fundación, un objetivo esencial de la ONU fue asegurar que todos esos pueblos sometidos pudieran ejercer su derecho a la autodeterminación, imponiendo a las potencias coloniales el «compromiso sagrado» de garantizar su bienestar e independencia. En la actualidad quedan solamente dos millones sin autogobierno. En la lista, limitada a 17 territorios pendientes de descolonización, solo figuran dos que implican directamente a España: el Sahara Occidental y Gibraltar.

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  • David Alandete

En el mundo de hoy, empeñado en reabrir las puertas del infierno, los agresores se creen verdaderamente excepcionales. Las democracias que se devoran a sí mismas y los imperios resucitados están de moda, desde Trump en Venezuela hasta Putin en Ucrania, pasando por el Gran Marruecos. Por eso, el gran problema de la ONU no es otro que la imposibilidad de defender un orden internacional que ya no existe.

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