Publicado: septiembre 17, 2026, 6:00 am
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha salido en defensa del proyecto de real decreto que impone nuevas exigencias a los desarrolladores de centros de datos tras el aluvión de críticas que han suscitado en el sector las nuevas condiciones. En una tribuna publicada en Bloomberg, el jefe del Ejecutivo ha reivindicado la necesidad de regular la expansión de los centros de datos ante el creciente consumo de energía y agua asociado a estas instalaciones, que considera un activo estratégico para el desarrollo de la inteligencia artificial y la economía digital.
Sánchez sostiene que el debate sobre el impacto «medioambiental, económico y social» de los centros de datos es necesario porque la economía digital depende de una infraestructura física que «ocupa suelo, consume energía, usa agua y requiere inversiones cada vez mayores». El presidente advierte de que la expansión del sector ya está generando tensiones en otros países. En Irlanda, los centros de datos representaron el 21% del consumo eléctrico en 2023 y podrían alcanzar el 32% este año, mientras que en Estados Unidos su participación en la demanda podría pasar del 4% en 2023 al 12% en 2028. «No es de extrañar, entonces, que esto sea una fuente de creciente preocupación política y pública», señala Sánchez, que cita una encuesta de Gallup según la cual el 71% de los estadounidenses se opone a la construcción de centros de datos en su comunidad.
Sánchez también apunta a otros efectos locales asociados a estas instalaciones. Investigadores de la Universidad de Cambridge han identificado lo que denominan un «efecto isla de calor de los centros de datos», mientras que un estudio de investigadores de Yale y la Universidad de Chicago relaciona la construcción de nuevos centros de datos con un aumento de los precios de la vivienda en las zonas próximas. Ante este escenario, Sánchez plantea que la cuestión no es «si los centros de datos son necesarios -lo son-, sino cómo se desarrollan». El presidente también plantea dos preguntas: «¿Qué tipo de centros de datos necesitamos? ¿Y quién gobernará su expansión?»
Sánchez defiende una regulación anticipada frente a una intervención posterior. «La experiencia económica enseña una lección sencilla: que la regulación proactiva es más eficaz que la intervención reactiva», afirma. Según el presidente, disponer de normas claras desde el principio permite separar «los proyectos responsables de los insostenibles», alinear los incentivos privados con los intereses públicos y proteger los recursos y las comunidades.
España, según el presidente, todavía está lejos de afrontar una presión similar sobre su sistema eléctrico. Sin embargo, señala que la fortaleza de la economía española y su capacidad de generación renovable han generado «un enorme interés inversor» por la construcción de centros de datos, por lo que sus necesidades energéticas «están destinadas a superar las expectativas». Las estimaciones actuales sitúan en hasta 4 gigavatios la demanda de electricidad asociada a la capacidad informática para 2030, mientras que las solicitudes y permisos concedidos para este tipo de instalaciones «superan varias veces ese objetivo». Sánchez reconoce que muchos de esos proyectos probablemente no llegarán a materializarse, pero considera que «la rápida tendencia al alza es evidente». «Nos estamos acercando a un punto de inflexión y debemos actuar para adelantarnos», afirma.
El presidente cita de nuevo la experiencia internacional. Irlanda endureció sus normas después de que los centros de datos se convirtieran en una fuente importante de presión sobre la red eléctrica, mientras que Nueva York ha aprobado una moratoria temporal y algunos proyectos han sufrido retrasos o cancelaciones ante el aumento de la oposición local. «La lección no podría ser más clara: no planificar y regular desde el principio acaba siendo más costoso y menos eficaz», sostiene Sánchez. El Gobierno español lanzó en agosto una consulta pública sobre un nuevo marco regulatorio para los centros de datos. La propuesta contempla estándares de eficiencia energética y de uso del agua y obligará a los centros de datos a comunicar indicadores clave de rendimiento para poder «evaluar y comparar su uso de los recursos y desalentar el despilfarro».
El acceso a la red eléctrica es, según Sánchez, «un activo estratégico escaso» y no debería quedar bloqueado por proyectos que carezcan de «credibilidad, viabilidad o una contribución significativa a la economía y la sociedad». El marco también establece que cualquier aumento de la demanda eléctrica deberá ir acompañado de capacidad renovable adicional. Sánchez sostiene que una parte significativa del consumo de los centros de datos deberá estar respaldada por «proyectos de energía limpia de nueva construcción». La lógica, afirma, es tanto económica como medioambiental. «Los grandes nuevos consumidores de electricidad no deberían competir con la demanda existente ni impulsar una mayor dependencia de los combustibles fósiles; deberían ayudar a catalizar la inversión en la transición energética.»
Sánchez también presenta los centros de datos como un activo estratégico para Europa. El marco propuesto combina garantías sobre «cómo se controlan los datos -y cómo se gestiona la infraestructura-» con incentivos destinados a ampliar el sector tecnológico europeo y reforzar la soberanía del continente. «Nuestro objetivo debe ser comerciar con bytes, no con vatios», afirma Sánchez. El presidente sostiene que España quiere «capturar plenamente las oportunidades» creadas por los centros de datos y la inteligencia artificial, pero añade que el reto consiste en garantizar que la infraestructura crezca de acuerdo con la capacidad del sistema eléctrico y que los recursos energéticos se destinen a proyectos útiles. «El objetivo no es ralentizar el crecimiento ni limitar la innovación», afirma Sánchez. «Todo lo contrario: se trata de garantizar que sigan siendo económicamente sostenibles y medioambiental y socialmente justos.» Según el presidente, los países que comprendan esta necesidad estarán mejor posicionados para liderar la próxima fase de la economía digital.
