Publicado: septiembre 11, 2026, 6:00 pm
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Las imágenes de los aviones impactando contra las Torres Gemelas y de las enormes columnas de humo sobre Nueva York dieron la vuelta al mundo el 11 de septiembre de 2001. Pero hubo una persona que contempló las consecuencias de los atentados desde una perspectiva completamente diferente: a unos 400 kilómetros sobre la Tierra.
El astronauta de la NASA Frank Culbertson se encontraba a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) y era entonces el único estadounidense fuera del planeta. Hoy se cumplen 25 años de los atentados y la agencia espacial estadounidense ha vuelto a recordar las imágenes y el testimonio que dejó durante aquella misión.
Culbertson era el comandante de la Expedición 3, la tercera tripulación que habitó la ISS, junto a los cosmonautas rusos Vladimir Dezhurov y Mikhail Tyurin. Habían llegado a la estación apenas un mes antes, en agosto de 2001, a bordo del transbordador espacial Discovery.
El astronauta se enteró de lo que estaba ocurriendo durante una conversación con un médico de vuelo de la NASA. Tras recibir las primeras informaciones, miró en el mapa del ordenador de la estación y se dio cuenta de que la ISS estaba bajando desde Canadá y pasaría sobre la costa este de Estados Unidos pocos minutos después.
Culbertson se desplazó entonces hasta una ventana desde la que pudiera observar Nueva York y cogió la cámara que tenía más cerca.
Desde la estación pudo distinguir una gran columna de humo saliendo de Manhattan y extendiéndose hacia el sur de la ciudad. Según explicó posteriormente, creía que estaban observando Nueva York aproximadamente en el momento en el que se había derrumbado la segunda de las Torres Gemelas o poco después.
También dirigió la cámara hacia otros puntos de la costa este para comprobar si podía distinguir desde el espacio las consecuencias del ataque contra el Pentágono, en Washington, aunque no pudo identificar allí un foco concreto.
En las siguientes órbitas, los tres integrantes de la Expedición 3 utilizaron varias cámaras para intentar obtener nuevas imágenes. Una de aquellas fotografías, tomada con una cámara digital, muestra claramente la nube de humo elevándose desde Manhattan y se ha convertido en una de las imágenes más singulares conservadas por la NASA de aquel día.
Culbertson dejó también por escrito cómo había vivido los atentados desde la ISS. En una carta publicada al día siguiente habló de la sensación de aislamiento que suponía encontrarse fuera del planeta mientras su país sufría los ataques.
También reflexionó sobre el enorme contraste entre encontrarse en una nave espacial creada para investigar y mejorar la vida en la Tierra mientras observaba desde ella la destrucción en Nueva York.
La Estación Espacial Internacional todavía se encontraba entonces en sus primeros años. Su ocupación permanente había comenzado apenas diez meses antes, en noviembre de 2000, y la Expedición 3 era solo la tercera tripulación de larga duración de un laboratorio orbital que, 25 años después, continúa habitado de forma ininterrumpida.
Culbertson permaneció en la ISS hasta diciembre de 2001. Aquella fue su tercera y última misión espacial, pero las fotografías y vídeos que tomó aquel 11 de septiembre dejaron documentada desde la órbita una perspectiva insólita de uno de los acontecimientos que marcaron el comienzo del siglo XXI.
