Publicado: septiembre 8, 2026, 9:00 pm
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La misión OSIRIS-REx de la NASA cumple hoy diez años desde que emprendió su viaje hacia un asteroide, con el objetivo de recolectar una muestra y traerla de regreso a la Tierra para estudiar su composición.
Lanzada el 8 de septiembre de 2016, la nave espacial —cuyo nombre corresponde a Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, and Security-Regolith Explorer— puso rumbo a Bennu, un asteroide cercano a la Tierra que hasta entonces se conocía como ‘1999 RQ36’. Cuatro años después, el 20 de octubre de 2020, recolectó una muestra de rocas y polvo de la superficie de Bennu y, el 24 de septiembre de 2023, regresó a las proximidades de la Tierra y liberó una cápsula con los fragmentos sobre la atmósfera terrestre, que descendió en paracaídas hasta el Campo de Pruebas y Entrenamiento de Utah del Departamento de Defensa (Estados Unidos), donde el equipo de OSIRIS-REx la recuperó.
El verdadero valor de aquel cargamento estaba en lo que contó sobre los orígenes de Bennu, de esta manera, los científicos pudieron determinar si los asteroides que chocaron contra la Tierra hace miles de millones de años aportaron agua y otros elementos esenciales para la vida. Además, tras completar su misión, la nave fue rebautizada como OSIRIS-APEX y emprendió un nuevo rumbo, ya que su próximo objetivo es Apophis, un asteroide que la NASA explorará de cerca en 2029, prolongando así una aventura espacial que comenzó hace una década.
Los próximos pasos de OSIRIS-APEX
La nueva etapa de la misión llevará a OSIRIS-APEX hasta Apophis, donde estudiará los cambios físicos que experimente el asteroide durante su inusual acercamiento a la Tierra en abril de 2029. En ese momento, Apophis pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia incluso inferior a la de los satélites que orbitan a mayor altura. De esta manera, la cercanía permitirá estudiar cómo la gravedad de nuestro planeta puede alterar el comportamiento del asteroide, desde su trayectoria y velocidad de rotación hasta su propia superficie.
Los efectos de este encuentro podrían ser especialmente interesantes para los científicos, ya que la fuerza gravitatoria de la Tierra podría modificar la órbita y el giro de Apophis y, según las previsiones, llegar a provocar terremotos o deslizamientos de tierra sobre el asteroide, alterando el paisaje de su superficie. Por lo tanto, OSIRIS-APEX permitirá observar estos cambios de cerca y estudiar cómo responde un cuerpo rocoso cuando se aproxima tanto a un planeta.
Por otro lado, cabe mencionar que la nave no se limitará a contemplar el fenómeno desde la distancia. Además, según informa la NASA en su blog oficial, OSIRIS-APEX se acercará a la superficie de Apophis y encenderá sus motores para levantar parte del polvo y las rocas sueltas, una maniobra que permitirá analizar el material situado bajo la capa más superficial.
¿Por qué se estudiará el asteroide Apophis?
Apophis está compuesto principalmente de silicatos y una mezcla de metales como níquel y hierro, por lo que el estudio de su composición puede aportar nuevas pistas sobre la formación y evolución de estos cuerpos del sistema solar.
Además, Apophis no es un asteroide cualquiera. Cuando fue descubierto en 2004, llegó a figurar entre los objetos con mayor riesgo de impacto contra la Tierra. No obstante, las observaciones posteriores permitieron determinar su órbita con mucha más precisión y descartar ese escenario, hasta el punto de que fue retirado de las listas de riesgo.
Ahora, aquel antiguo objeto de preocupación se ha convertido en una oportunidad científica excepcional, ya que su paso cercano a la Tierra permitirá estudiar de primera mano cómo la gravedad de un planeta puede transformar un asteroide.
