La guerra contra los civiles: las bandas siguen sumiendo a Haití en el horror - Colombia
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La guerra contra los civiles: las bandas siguen sumiendo a Haití en el horror

Haití, el país más pobre de América, sigue sin poder frenar la escalada de violencia. Al menos 40 personas murieron este lunes en un ataque perpetuado por pandillas en la ciudad de Kenscoff, en las cercanías de la capital Puerto Príncipe.A pesar del … respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de diversos países por la vía bilateral, como es el caso el de Estados Unidos, el Gobierno del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé no logra contener el espiral de violencia que azota cada semana a los once millones de habitantes que tiene el país.

Esta última matanza tuvo lugar en un campamento de refugiados donde las victimas se encontraban congregadas en una iglesia. Según la agencia AFP, los sicarios ingresaron armados y comenzaron a disparar sembrando el caos y el terror. El alcalde Massillon Jean responsabilizó de la masacre a integrantes de Viv Ansanm, una coalición de bandas que atacó repetidamente esta zona.

Noticia relacionada

Milton Merlo

Viv Ansanm reúne distintas facciones y fue designada por Estados Unidos como organización terrorista extranjera. Sus integrantes han sido señalados por asesinatos, secuestros, incendios, saqueos y otras formas de violencia empleadas para disputar territorio.
Alrededor de 1,5 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Haití, mientras millones enfrentan una grave inseguridad alimentaria. En Kenscoff, ataques como el de esta semana se han registrados desde comienzos de 2025 ya habían dejado cientos de muertos, viviendas destruidas y miles de desplazados.
Durante la nueva ofensiva, varias decenas de policías intentaron repeler a los hombres armados y algunos agentes resultaron heridos. Habitantes de la zona también denunciaron incendios de viviendas y cuestionaron la capacidad de las fuerzas públicas para proteger a la población.

Terror sin fin

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Y es que Haití es una película de terror que parece no tener final pero cuyo inicio habría que ubicarlo en 2021, cuando fue asesinado en su domicilio, mientras dormía, el entonces presidente Jovenel Moise.
Desde ese entonces, el país se ha vuelto un territorio en disputa para grandes coaliciones de pandillas que controlan buena parte de su territorio e impiden la conformación de un estado que pueda cumplir las funciones más elementales.
En diversas ciudades, al día de hoy, servicios como el agua potable, la electricidad, telecomunicaciones y acceso a alimentos o son inexistentes o bien están controlados por grupos criminales. A diferencia de México o Colombia, donde los cárteles de la droga suelen tener concesiones para con la población civil, en Haití las pandillas ejercen una violencia extrema contra aquellos que son ajenos al crimen organizado.

En Haití las pandillas ejercen una violencia extrema contra aquellos que son ajenos al crimen organizado

El pasado marzo, el embajador de EE.UU ante las ONU, Mikel Waltz, un político sumamente allegado a la Casa Blanca, dijo tener reportes de que un policía había sido desollado vivo en Puerto Príncipe.
Entre abril y junio, al menos 1.408 personas murieron y otras 656 resultaron heridas a causa de la violencia en Haití. La cifra representa una reducción aproximada del 14% respecto del trimestre anterior, pero la ONU advierte que este descenso no refleja una mejora homogénea en todo el país.
Más de la mitad de las víctimas fueron atribuidas a las pandillas, mientras cerca del 40% se produjeron durante operaciones de las fuerzas de seguridad contra esos grupos. Otro 5% estuvo relacionado con grupos de autodefensa y episodios de justicia por mano propia.
«Estas cifras demuestran que la población sigue pagando un precio inaceptable por la violencia», ha señalado Carlos Ruiz Massieu, máximo representante de Naciones Unidas en Haití.

Diez años sin elecciones

La violencia complica una salida política para la crisis. En Haití hace diez años que no se registran elecciones. Se había planificado que estas tuvieran lugar este agosto pero los acontecimientos de seguridad han llevado la votación a diciembre. El Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití anunció días atrás que el día 13 de dicho mes será la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, así como el referendo para ratificar las enmiendas a la Constitución, todo previsto inicialmente para el 30 agosto.

Entre abril y junio, al menos 1.408 personas murieron y otras 656 resultaron heridas a causa de la violencia en Haití

La segunda vuelta de estos comicios, junto con las votaciones para las colectividades territoriales, fue programada para el 21 de febrero de 2027, mientras que los resultados definitivos de las elecciones locales se publicarán el 12 de marzo de ese año.
No obstante, el organismo precisó que el cumplimiento del calendario dependerá de que exista un nivel de seguridad aceptable y de la disponibilidad de los recursos financieros necesarios para organizar los comicios.
La incipiente democracia haitiana es extensa. Existen más de cien partidos y agrupaciones en condiciones de contender el próximo diciembre. Entre los potenciales candidatos aparecen Jean Charles Moise, perfil de izquierdas y con un fuerte discurso soberanista, Claude Joseph, un excanciller y exprimer ministro interino tras el asesinato de Moise y el economista de centro Fritz Alphonse Jean, que fue gobernador del banco central de Haití.

Aspirantes en el exilio

Casi todos los aspirantes se encuentran, hoy por hoy, fuera de su país y a la espera de que las condiciones de seguridad sean las adecuadas para regresar a hacer campaña y presentar sus propuestas.
Las pandillas también prometen ser un factor de poder porque su control territorial las vuelve un actor clave de la contienda electoral, ya sea por la amenaza que representan como por su potencial interès en respaldar un candidato que sea de su preferencia.
Según la Organización de Estados Aamericanos (OEA), varios municipios bajo control de bandas criminales no cuentan con centros de registro electoral y alrededor de 260.000 votantes no tienen como inscribirse para, en diciembre, poder emitir su sufragio.
Rosy Auguste Ducéna, directora de programas de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), ha argumentado que el control territorial de las pandillas puede afectar las elecciones porque los departamentos más afectados por los grupos armados representan una parte significativa del electorado haitiano.
«Si controlan los departamentos de Oeste, Artibonite y Centro, prácticamente controlan las elecciones», dijo Auguste Ducéna, destacando que estas regiones representan alrededor del 60% del electorado.
El titular de la OEA, Alberto Ramdim, señaló la semana pasada que «el registro de votantes necesita acelerarse, necesita intensificarse». Así lodeclaró en una conferencia de prensa en Puerto Príncipe al concluir una visita de tres días. Ramdin subrayó que más de un millón de personas permanecen desplazadas y señaló: «Debemos asegurarnos de que su derecho no sea vulnerado».
«El Consejo Electoral Provisional tiene que hacer un mejor trabajo de comunicación política. No hay suficientes ciudadanos haitianos que se hayan registrado para las elecciones. El segundo factor necesario es que el gobierno de facto utilice estrategias para negociar con los grupos armados. La tercera condición es tener una diplomacia proactiva con Estados Unidos, porque Haití no produce armas. La gran mayoría de ellas viene de Estados Unidos», señaló por su parte a la agencia AP el profesor de la Universidad de Nueva York, de origen haitiano, Jean Eddy Saint Pau.
Aunque no será un camino simple, Saint Pau considera que las autoridades provisionales cuentan con la voluntad necesaria para reunir estas condiciones a tiempo y poder así celebrar unos comicios que, a su juicio, son el «mejor medio para reformar el sistema desde dentro».

Publicado: agosto 26, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/guerra-civiles-bandas-sumido-haiti-horror-20260826013715-nt.html

Haití, el país más pobre de América, sigue sin poder frenar la escalada de violencia. Al menos 40 personas murieron este lunes en un ataque perpetuado por pandillas en la ciudad de Kenscoff, en las cercanías de la capital Puerto Príncipe.

A pesar del respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de diversos países por la vía bilateral, como es el caso el de Estados Unidos, el Gobierno del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé no logra contener el espiral de violencia que azota cada semana a los once millones de habitantes que tiene el país.

Esta última matanza tuvo lugar en un campamento de refugiados donde las victimas se encontraban congregadas en una iglesia. Según la agencia AFP, los sicarios ingresaron armados y comenzaron a disparar sembrando el caos y el terror. El alcalde Massillon Jean responsabilizó de la masacre a integrantes de Viv Ansanm, una coalición de bandas que atacó repetidamente esta zona.

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  • Milton Merlo

Viv Ansanm reúne distintas facciones y fue designada por Estados Unidos como organización terrorista extranjera. Sus integrantes han sido señalados por asesinatos, secuestros, incendios, saqueos y otras formas de violencia empleadas para disputar territorio.

Alrededor de 1,5 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Haití, mientras millones enfrentan una grave inseguridad alimentaria. En Kenscoff, ataques como el de esta semana se han registrados desde comienzos de 2025 ya habían dejado cientos de muertos, viviendas destruidas y miles de desplazados.

Durante la nueva ofensiva, varias decenas de policías intentaron repeler a los hombres armados y algunos agentes resultaron heridos. Habitantes de la zona también denunciaron incendios de viviendas y cuestionaron la capacidad de las fuerzas públicas para proteger a la población.

Terror sin fin

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Y es que Haití es una película de terror que parece no tener final pero cuyo inicio habría que ubicarlo en 2021, cuando fue asesinado en su domicilio, mientras dormía, el entonces presidente Jovenel Moise.

Desde ese entonces, el país se ha vuelto un territorio en disputa para grandes coaliciones de pandillas que controlan buena parte de su territorio e impiden la conformación de un estado que pueda cumplir las funciones más elementales.

En diversas ciudades, al día de hoy, servicios como el agua potable, la electricidad, telecomunicaciones y acceso a alimentos o son inexistentes o bien están controlados por grupos criminales. A diferencia de México o Colombia, donde los cárteles de la droga suelen tener concesiones para con la población civil, en Haití las pandillas ejercen una violencia extrema contra aquellos que son ajenos al crimen organizado.

En Haití las pandillas ejercen una violencia extrema contra aquellos que son ajenos al crimen organizado

El pasado marzo, el embajador de EE.UU ante las ONU, Mikel Waltz, un político sumamente allegado a la Casa Blanca, dijo tener reportes de que un policía había sido desollado vivo en Puerto Príncipe.

Entre abril y junio, al menos 1.408 personas murieron y otras 656 resultaron heridas a causa de la violencia en Haití. La cifra representa una reducción aproximada del 14% respecto del trimestre anterior, pero la ONU advierte que este descenso no refleja una mejora homogénea en todo el país.

Más de la mitad de las víctimas fueron atribuidas a las pandillas, mientras cerca del 40% se produjeron durante operaciones de las fuerzas de seguridad contra esos grupos. Otro 5% estuvo relacionado con grupos de autodefensa y episodios de justicia por mano propia.

«Estas cifras demuestran que la población sigue pagando un precio inaceptable por la violencia», ha señalado Carlos Ruiz Massieu, máximo representante de Naciones Unidas en Haití.

Diez años sin elecciones

La violencia complica una salida política para la crisis. En Haití hace diez años que no se registran elecciones. Se había planificado que estas tuvieran lugar este agosto pero los acontecimientos de seguridad han llevado la votación a diciembre. El Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití anunció días atrás que el día 13 de dicho mes será la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, así como el referendo para ratificar las enmiendas a la Constitución, todo previsto inicialmente para el 30 agosto.

Entre abril y junio, al menos 1.408 personas murieron y otras 656 resultaron heridas a causa de la violencia en Haití

La segunda vuelta de estos comicios, junto con las votaciones para las colectividades territoriales, fue programada para el 21 de febrero de 2027, mientras que los resultados definitivos de las elecciones locales se publicarán el 12 de marzo de ese año.

No obstante, el organismo precisó que el cumplimiento del calendario dependerá de que exista un nivel de seguridad aceptable y de la disponibilidad de los recursos financieros necesarios para organizar los comicios.

La incipiente democracia haitiana es extensa. Existen más de cien partidos y agrupaciones en condiciones de contender el próximo diciembre. Entre los potenciales candidatos aparecen Jean Charles Moise, perfil de izquierdas y con un fuerte discurso soberanista, Claude Joseph, un excanciller y exprimer ministro interino tras el asesinato de Moise y el economista de centro Fritz Alphonse Jean, que fue gobernador del banco central de Haití.

Aspirantes en el exilio

Casi todos los aspirantes se encuentran, hoy por hoy, fuera de su país y a la espera de que las condiciones de seguridad sean las adecuadas para regresar a hacer campaña y presentar sus propuestas.

Las pandillas también prometen ser un factor de poder porque su control territorial las vuelve un actor clave de la contienda electoral, ya sea por la amenaza que representan como por su potencial interès en respaldar un candidato que sea de su preferencia.

Según la Organización de Estados Aamericanos (OEA), varios municipios bajo control de bandas criminales no cuentan con centros de registro electoral y alrededor de 260.000 votantes no tienen como inscribirse para, en diciembre, poder emitir su sufragio.

Rosy Auguste Ducéna, directora de programas de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), ha argumentado que el control territorial de las pandillas puede afectar las elecciones porque los departamentos más afectados por los grupos armados representan una parte significativa del electorado haitiano.

«Si controlan los departamentos de Oeste, Artibonite y Centro, prácticamente controlan las elecciones», dijo Auguste Ducéna, destacando que estas regiones representan alrededor del 60% del electorado.

El titular de la OEA, Alberto Ramdim, señaló la semana pasada que «el registro de votantes necesita acelerarse, necesita intensificarse». Así lodeclaró en una conferencia de prensa en Puerto Príncipe al concluir una visita de tres días. Ramdin subrayó que más de un millón de personas permanecen desplazadas y señaló: «Debemos asegurarnos de que su derecho no sea vulnerado».

«El Consejo Electoral Provisional tiene que hacer un mejor trabajo de comunicación política. No hay suficientes ciudadanos haitianos que se hayan registrado para las elecciones. El segundo factor necesario es que el gobierno de facto utilice estrategias para negociar con los grupos armados. La tercera condición es tener una diplomacia proactiva con Estados Unidos, porque Haití no produce armas. La gran mayoría de ellas viene de Estados Unidos», señaló por su parte a la agencia AP el profesor de la Universidad de Nueva York, de origen haitiano, Jean Eddy Saint Pau.

Aunque no será un camino simple, Saint Pau considera que las autoridades provisionales cuentan con la voluntad necesaria para reunir estas condiciones a tiempo y poder así celebrar unos comicios que, a su juicio, son el «mejor medio para reformar el sistema desde dentro».

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