El rabino que reconcilió a Venezuela con Israel observa con estupor a España: «Le pido a Sánchez que rectifique» - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


El rabino que reconcilió a Venezuela con Israel observa con estupor a España: «Le pido a Sánchez que rectifique»

La carta, a la que ha tenido acceso este diario, lleva fecha del 7 de agosto de 2026 y membrete de la Asociación Israelita de Venezuela. Pide «activar todos los mecanismos necesarios para el restablecimiento de relaciones diplomáticas» y describe la reconciliación como «una consecuencia … natural de lo que se ha vivido desde el 24 de junio», fecha del terremoto. Cuatro días después, Caracas y Tel Aviv firmaron el comunicado conjunto. El hombre que la redactó tiene 72 años y no es diplomático de carrera.
Isaac Cohen lleva 49 años en Venezuela. Sefardí de Tánger, nieto de un juez rabínico marroquí, habla con la cadencia de quien mide cada sílaba. En las paredes de su despacho, una cronología de fotos resume su acercamiento al poder: Cohen con el Rey Juan Carlos, con Chávez, con Maduro. Los libros se apilan en cada superficie disponible. Hace un año, la Federación de Comunidades Judías de España lo nombró rabino principal y dayán del país. Es, según sus propias palabras, «el gran rabino de España». Dos países que hoy caminan en direcciones opuestas frente a Israel.

¿Usted pidió la reunión con Félix Plasencia, canciller de Venezuela, o lo convocaron?
Yo la pedí. Le manifesté, a raíz de la solidaridad de Israel tras el terremoto, que si bien se interrumpieron las relaciones diplomáticas, no se rompieron las humanas. El dolor de un ser humano debo ayudarlo. Esa es la esencia del judaísmo. Israel envió una delegación que estuvo dos semanas. A solicitud de la presidenta Delcy Rodríguez, permanecieron dos semanas más. Y siguen en contacto con la parte técnica para evitar mayores desastres en el futuro.

Noticia relacionada

Jorge Benezra

¿Bajo el gobierno de Maduro este acuerdo habría sido posible?
Había voluntad. Me manifestó varias veces que aceptaba establecer relaciones consulares con Israel. Fue con él que empecé la idea del noviazgo. Me dijo que sí. Después, razones políticas, la presión interna lo frenó. Pero él quería.

Newsletter

¿Qué sintió el 3 de enero cuando lo capturaron?
Era sábado. Yo estaba durmiendo porque respeto el shabat. Me agarró de sorpresa. Nunca me imaginé ni la forma como iba a ser. No me alegro del dolor de una persona en dificultad. Debo reconocer que tuve buenas relaciones con él y siempre estuvo atento a lo que le solicitaba. No puedo hablar mal de él.
El teléfono suena tres veces durante la entrevista. Gente de la comunidad entra y sale del despacho a pedirle cosas, como quien acude al despacho de un alcalde. Cohen es un diplomático sin cartera. Durante los diecisiete años de ruptura, iniciada por Hugo Chávez en enero de 2009, mantuvo abiertas las líneas de comunicación con Miraflores. Nunca dejó de hablar con el poder. Esa proximidad le permitió proteger a una comunidad que pasó de 22.000 a menos de 6.000 personas, y sortear los laberintos burocráticos para conseguir visas a través de terceros países. Los que se quedaron lo hicieron, en buena medida, porque Cohen seguía ahí.
Medios pro iraníes han calificado el acuerdo de «diplomacia del desastre» para «infiltrarse en gobiernos independientes». ¿Qué les responde?
Que se vea en el espejo de su conciencia. ¿Quién es el que siembra el odio y el terrorismo en el mundo? Irán. Israel no siembra odio ni terrorismo, eso estoy seguro.
¿Le preocupa una reacción violenta contra la comunidad tras el acuerdo?
La incitación al odio no es positiva. Pero repito: aun en el sector radical del chavismo, el venezolano es bueno, no es odioso. Tiene un virus. Hay que quitarle el virus que tiene dentro, de odio hacia los judíos. Y todo vuelve en paz.
El tono de Cohen cambia cuando la conversación cruza el Atlántico. Desde Caracas, observa con estupor cómo el Gobierno de Pedro Sánchez endurece su postura hacia Israel: reconoció el Estado palestino en mayo de 2024, retiró a su embajadora, calificó la ofensiva sobre Gaza de «genocidio» y en marzo de 2026 destituyó formalmente a la representante diplomática en Tel Aviv. España rompe lo que Venezuela acaba de reconstruir. Y Cohen, que es rabino de ambos países, queda en el medio.
Es paradójico que Venezuela restablezca lazos con Israel mientras España los rompe.
Es algo que no entiendo. Las raíces judías en España son hondas y profundas. Pensamos que el error histórico de la expulsión se había corregido. Vemos hoy con dolor que los judíos españoles estén bajo presión antisemita. Sé que no es del pueblo español, es la política de Gobierno la que está despertando un antisemitismo político. Mi esencia es española. Cada piedra de España tiene raíces judías. ¿Cómo ahorita vilipendiamos al judío y al Estado de Israel? No se puede aceptar.
¿Qué mensaje le envía al Gobierno español?
Le pido al presidente Sánchez que rectifique. El error es humano. Pero hay que rectificar.
Miembros de las comunidades judías en el mundo le escribieron tras el comunicado. Cohen sonríe. «Si Venezuela mantiene relaciones con muchísimos países, ¿por qué no con Israel, aquella nación de la que fue promotora en su creación?»
Se despide. «Venezuela es un país para querer, no es un país para irse», dice. «Y como rabino te digo algo: el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios en las virtudes, en la bondad, en la solidaridad. No matando. El que mata no fue creado a imagen y semejanza de Dios, bajo ningún concepto».

Publicado: agosto 15, 2026, 8:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rabino-reconcilio-venezuela-israel-observa-estupor-espana-20260813011949-nt.html

La carta, a la que ha tenido acceso este diario, lleva fecha del 7 de agosto de 2026 y membrete de la Asociación Israelita de Venezuela. Pide «activar todos los mecanismos necesarios para el restablecimiento de relaciones diplomáticas» y describe la reconciliación como «una consecuencia natural de lo que se ha vivido desde el 24 de junio», fecha del terremoto. Cuatro días después, Caracas y Tel Aviv firmaron el comunicado conjunto. El hombre que la redactó tiene 72 años y no es diplomático de carrera.

Isaac Cohen lleva 49 años en Venezuela. Sefardí de Tánger, nieto de un juez rabínico marroquí, habla con la cadencia de quien mide cada sílaba. En las paredes de su despacho, una cronología de fotos resume su acercamiento al poder: Cohen con el Rey Juan Carlos, con Chávez, con Maduro. Los libros se apilan en cada superficie disponible. Hace un año, la Federación de Comunidades Judías de España lo nombró rabino principal y dayán del país. Es, según sus propias palabras, «el gran rabino de España». Dos países que hoy caminan en direcciones opuestas frente a Israel.

¿Usted pidió la reunión con Félix Plasencia, canciller de Venezuela, o lo convocaron?

Yo la pedí. Le manifesté, a raíz de la solidaridad de Israel tras el terremoto, que si bien se interrumpieron las relaciones diplomáticas, no se rompieron las humanas. El dolor de un ser humano debo ayudarlo. Esa es la esencia del judaísmo. Israel envió una delegación que estuvo dos semanas. A solicitud de la presidenta Delcy Rodríguez, permanecieron dos semanas más. Y siguen en contacto con la parte técnica para evitar mayores desastres en el futuro.

Noticia relacionada


  • Jorge Benezra

¿Bajo el gobierno de Maduro este acuerdo habría sido posible?

Había voluntad. Me manifestó varias veces que aceptaba establecer relaciones consulares con Israel. Fue con él que empecé la idea del noviazgo. Me dijo que sí. Después, razones políticas, la presión interna lo frenó. Pero él quería.

Newsletter

¿Qué sintió el 3 de enero cuando lo capturaron?

Era sábado. Yo estaba durmiendo porque respeto el shabat. Me agarró de sorpresa. Nunca me imaginé ni la forma como iba a ser. No me alegro del dolor de una persona en dificultad. Debo reconocer que tuve buenas relaciones con él y siempre estuvo atento a lo que le solicitaba. No puedo hablar mal de él.

El teléfono suena tres veces durante la entrevista. Gente de la comunidad entra y sale del despacho a pedirle cosas, como quien acude al despacho de un alcalde. Cohen es un diplomático sin cartera. Durante los diecisiete años de ruptura, iniciada por Hugo Chávez en enero de 2009, mantuvo abiertas las líneas de comunicación con Miraflores. Nunca dejó de hablar con el poder. Esa proximidad le permitió proteger a una comunidad que pasó de 22.000 a menos de 6.000 personas, y sortear los laberintos burocráticos para conseguir visas a través de terceros países. Los que se quedaron lo hicieron, en buena medida, porque Cohen seguía ahí.

Medios pro iraníes han calificado el acuerdo de «diplomacia del desastre» para «infiltrarse en gobiernos independientes». ¿Qué les responde?

Que se vea en el espejo de su conciencia. ¿Quién es el que siembra el odio y el terrorismo en el mundo? Irán. Israel no siembra odio ni terrorismo, eso estoy seguro.

¿Le preocupa una reacción violenta contra la comunidad tras el acuerdo?

La incitación al odio no es positiva. Pero repito: aun en el sector radical del chavismo, el venezolano es bueno, no es odioso. Tiene un virus. Hay que quitarle el virus que tiene dentro, de odio hacia los judíos. Y todo vuelve en paz.

El tono de Cohen cambia cuando la conversación cruza el Atlántico. Desde Caracas, observa con estupor cómo el Gobierno de Pedro Sánchez endurece su postura hacia Israel: reconoció el Estado palestino en mayo de 2024, retiró a su embajadora, calificó la ofensiva sobre Gaza de «genocidio» y en marzo de 2026 destituyó formalmente a la representante diplomática en Tel Aviv. España rompe lo que Venezuela acaba de reconstruir. Y Cohen, que es rabino de ambos países, queda en el medio.

Es paradójico que Venezuela restablezca lazos con Israel mientras España los rompe.

Es algo que no entiendo. Las raíces judías en España son hondas y profundas. Pensamos que el error histórico de la expulsión se había corregido. Vemos hoy con dolor que los judíos españoles estén bajo presión antisemita. Sé que no es del pueblo español, es la política de Gobierno la que está despertando un antisemitismo político. Mi esencia es española. Cada piedra de España tiene raíces judías. ¿Cómo ahorita vilipendiamos al judío y al Estado de Israel? No se puede aceptar.

¿Qué mensaje le envía al Gobierno español?

Le pido al presidente Sánchez que rectifique. El error es humano. Pero hay que rectificar.

Miembros de las comunidades judías en el mundo le escribieron tras el comunicado. Cohen sonríe. «Si Venezuela mantiene relaciones con muchísimos países, ¿por qué no con Israel, aquella nación de la que fue promotora en su creación?»

Se despide. «Venezuela es un país para querer, no es un país para irse», dice. «Y como rabino te digo algo: el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios en las virtudes, en la bondad, en la solidaridad. No matando. El que mata no fue creado a imagen y semejanza de Dios, bajo ningún concepto».

Artículos Relacionados