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Trump denuncia los fraudes electorales chavistas, pero sigue manteniendo a Delcy en Venezuela

Donald Trump ha reconocido públicamente que el régimen venezolano manipuló elecciones y se perpetuó en el poder mediante un sistema fraudulento. La afirmación, formulada durante un esperado discurso televisado desde la Casa Blanca, va más allá del lenguaje prudente utilizado por la CIA en … los documentos desclasificados y plantea una cuestión inmediata para la política de Estados Unidos: si el aparato chavista arrebató la legitimidad electoral, ¿sobre qué legitimidad descansa ahora el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, reconocido y apoyado por Washington?
Trump no se limitó a hablar de vulnerabilidades o de planes que quizá no llegaron a ejecutarse. Al describir la información obtenida por la CIA sobre las elecciones legislativas venezolanas de 2020, dio el fraude por consumado. «Conspiraron para amañar digitalmente las elecciones de su propio país en 2020», afirmó. Según el presidente, el régimen desarrolló métodos para alterar los totales de votos «de manera que no pudieran ser detectados ni siquiera mediante una auditoría, por profunda que fuera».

La publicación del informe de la CIA tiene consecuencias que van más allá del debate estadounidense sobre la seguridad electoral. Trump presentó el caso venezolano como demostración práctica de que un régimen puede manipular electrónicamente unas elecciones. Pero, al hacerlo, también cuestionó la autoridad de las instituciones que sostuvieron durante más de dos décadas a Hugo Chávez, Nicolás Maduro y, ahora, a Delcy Rodríguez, a quien Washington mantiene como presidenta encargada de Venezuela.

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Jaime Santirso

Delcy Rodríguez no fue elegida directamente para el cargo. Llegó al poder como vicepresidenta de Maduro después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al dirigente chavista el 3 de enero. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo ordenó que asumiera la presidencia para garantizar la continuidad del Estado y fue juramentada dos días después por su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.
La contradicción para Washington es evidente. La Administración Trump decidió respaldar a Delcy después de la captura de Maduro porque una evaluación de la CIA consideró que los dirigentes procedentes del régimen estaban mejor situados para mantener la estabilidad inmediata. El director de la agencia, John Ratcliffe, llegó a reunirse con ella en Caracas durante los primeros días de la transición.

La contradicción para Washington es evidente. Trump respalda a Delcy porque la CIA considera que los dirigentes del régimen están mejor situados para mantener la estabilidad

En los meses siguientes, Washington pasó de amenazarla con posibles cargos por corrupción y blanqueo de capitales a reducir la presión judicial, levantarle las sanciones y tratarla como una interlocutora necesaria para la apertura petrolera y la reconstrucción institucional. Al menos dos investigaciones relacionadas con sospechas graves de delito fueron paralizadas o rechazadas por la Fiscalía.

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Ese contraste amenaza con convertirse en el principal problema político de la transición. La Casa Blanca necesita a Delcy para evitar un vacío de poder, mantener el control administrativo, reactivar la producción energética y organizar la reconstrucción después de los terremotos. Pero la desclasificación confirma que la estructura que la llevó a la presidencia interina no puede presentarse como una continuidad democrática normal.

La legitimidad, en duda

El documento central es un memorando de seis páginas fechado el pasado 29 de junio. Resume informes de inteligencia reunidos entre 2004 y 2020 sobre la capacidad venezolana para manipular el voto electrónico.
La CIA habla de «preocupaciones persistentes» por el interés de funcionarios venezolanos en alterar resultados y por las posibilidades que ofrecía un sistema electoral altamente centralizado. Los informes describen relaciones entre los servicios de inteligencia, el Consejo Nacional Electoral y los proveedores tecnológicos.
Uno de los episodios investigados corresponde a las presidenciales de 2012, cuando Chávez derrotó a Henrique Capriles. Según fuentes citadas en el memorando, la Dirección General de Contrainteligencia Militar, el Servicio Bolivariano de Inteligencia y responsables del Consejo Nacional Electoral habrían preparado un plan para utilizar máquinas preprogramadas en unos 300 centros situados en zonas tradicionalmente chavistas.

La CIA cree que el régimen manipuló los comicios de 2012, con máquinas preprogramadas en 300 colegios electorales para sacar una ventaja de 1,5 millones de votos

El objetivo atribuido al operativo era garantizar una ventaja aproximada de 1,5 millones de votos. Chávez acabó imponiéndose por una diferencia cercana a 1,6 millones. Una fuente aseguró que el dirigente felicitó posteriormente al equipo encargado de la operación.
La evaluación principal de la CIA introdujo, sin embargo, reservas. Los analistas no encontraron elementos suficientes para concluir sin dudas que hubiera existido una manipulación electrónica generalizada en aquellas elecciones. Chávez aparecía por delante en las encuestas, había incrementado el gasto público y el resultado no mostró anomalías estadísticas concluyentes.

🇻🇪🗳️Trump acaba de revelar que la CIA llevaba años documentando la capacidad del régimen chavista para manipular elecciones mediante sistemas electrónicos. El informe desclasificado recoge planes atribuidos al aparato de Chávez y Maduro para alterar resultados, sustituir datos… pic.twitter.com/IbmIltVmd8— David Alandete (@alandete) July 17, 2026
Un estudio alternativo elaborado en 2013 examinó cómo podría haberse ejecutado un fraude de gran escala sin ser descubierto. La concentración de la autoridad electoral, el acceso de funcionarios cercanos al régimen y la debilidad de la supervisión opositora hacían técnicamente posible la operación. Pero ese análisis describía una hipótesis plausible, no una demostración definitiva.
La información sobre las legislativas de 2020 es más detallada. Según el memorando, la CIA recibió informes sobre un sistema que permitiría construir una segunda red de máquinas virtuales capaces de imitar a los equipos electorales auténticos.
Esas máquinas podían replicar los archivos utilizados para verificar la identidad de los dispositivos, sustituir resultados verdaderos por datos fabricados y hacer que los votos alterados parecieran proceder de terminales legítimos. El sistema permitiría observar la evolución del recuento y modificarlo durante o después de la votación sin activar los controles ordinarios.
La CIA señala también que el chavismo podía imponerse mediante una combinación de control institucional, represión, inhabilitaciones, división opositora, cooptación y uso de los recursos públicos, sin necesidad de modificar masivamente todos los votos. Esa apreciación no elimina la gravedad de los planes descritos, pero introduce una diferencia entre la capacidad de cometer fraude y la demostración de que se utilizó en cada elección.

Jorge Rodríguez, en el foco

La desclasificación vuelve a colocar a Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, en el centro de las sospechas de abuso de poder. El actual presidente del legislativo chavista y negociador reconocido por EE.UU. no aparece acusado personalmente en el memorando de dirigir una operación concreta de manipulación. Pero su carrera está ligada al nacimiento y consolidación del sistema electoral automatizado que ahora examina la CIA.
Rodríguez presidió la Junta Nacional Electoral durante el referéndum revocatorio de 2004 y encabezó el Consejo Nacional Electoral entre enero de 2005 y abril de 2006. Posteriormente fue vicepresidente, alcalde de Caracas, jefe de las campañas electorales del chavismo y principal negociador de Maduro.
Durante años defendió el modelo venezolano como uno de los más seguros del mundo. En 2021 aseguró que no existía «otro sistema electoral tan confiable como el venezolano». Dos años después volvió a presentarlo como uno de los mecanismos más avanzados tecnológicamente.
El memorando recuerda que la inteligencia estadounidense examinó desde 2006 los vínculos entre la empresa Smartmatic, funcionarios venezolanos y el aparato estatal. La compra de la estadounidense Sequoia Voting Systems provocó una revisión de seguridad en Washington y terminó con la venta de esa participación.
Smartmatic ha negado haber participado en operaciones fraudulentas y acabó enfrentándose públicamente a Maduro. En 2017 denunció que las autoridades habían inflado en al menos un millón de votos la participación anunciada en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. La compañía dejó de operar en Venezuela en 2018.

Trump y la batalla electoral

La desclasificación también devuelve a Trump a una de las batallas centrales de su carrera política. Desde su derrota frente a Joe Biden en noviembre de 2020, ha sostenido que aquellas elecciones fueron robadas con apoyo de China, pese a que el Departamento de Justicia, los responsables electorales estatales, numerosas auditorías y decenas de tribunales no hallaron fraude suficiente para modificar el resultado nacional.
En diciembre de 2020, Trump se reunió en la Casa Blanca con abogados y asesores que promovían teorías sobre una intervención extranjera en las máquinas de votación. En el encuentro del 18 de diciembre participaron, entre otros, Sidney Powell, Michael Flynn, responsables de la Casa Blanca y abogados de la campaña.
Se debatieron propuestas para incautar máquinas, recurrir a poderes de emergencia y nombrar a Powell fiscal especial para investigar el supuesto fraude. Un informe del Congreso documentó que aquella reunión abordó la posibilidad de una interferencia extranjera y el control federal de los equipos electorales.
Powell y el abogado Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, vincularon entonces sus acusaciones a Venezuela, Hugo Chávez, Smartmatic y Dominion. Aquellas denuncias no resistieron el examen judicial, y el propio fiscal general de Trump, William Barr, declaró que el Departamento de Justicia no había encontrado un fraude generalizado capaz de alterar el resultado.
Los documentos publicados ahora son más sólidos que muchas de las teorías difundidas en 2020 en un aspecto concreto: muestran que la CIA sí recibió información sobre planes venezolanos para manipular elecciones dentro de Venezuela. También confirman que los sistemas electorales estadounidenses contienen vulnerabilidades técnicas. No demuestran, sin embargo, que esas herramientas fueran utilizadas para cambiar votos en Estados Unidos.
Trump utiliza ahora la desclasificación para recuperar políticamente aquella batalla y situar la seguridad electoral en el centro de las elecciones legislativas de noviembre, acusando a China de estar tras intentos de fraude. Su objetivo inmediato es que el Congreso apruebe la ley SAVE America, que exige pruebas documentales de ciudadanía para registrarse, identificación fotográfica para votar y nuevos controles para las papeletas por correo.

Publicado: julio 17, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-denuncia-fraude-electoral-venezuela-mantiene-delcy-20260717014009-nt.html

Donald Trump ha reconocido públicamente que el régimen venezolano manipuló elecciones y se perpetuó en el poder mediante un sistema fraudulento. La afirmación, formulada durante un esperado discurso televisado desde la Casa Blanca, va más allá del lenguaje prudente utilizado por la CIA en los documentos desclasificados y plantea una cuestión inmediata para la política de Estados Unidos: si el aparato chavista arrebató la legitimidad electoral, ¿sobre qué legitimidad descansa ahora el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, reconocido y apoyado por Washington?

Trump no se limitó a hablar de vulnerabilidades o de planes que quizá no llegaron a ejecutarse. Al describir la información obtenida por la CIA sobre las elecciones legislativas venezolanas de 2020, dio el fraude por consumado. «Conspiraron para amañar digitalmente las elecciones de su propio país en 2020», afirmó. Según el presidente, el régimen desarrolló métodos para alterar los totales de votos «de manera que no pudieran ser detectados ni siquiera mediante una auditoría, por profunda que fuera».

La publicación del informe de la CIA tiene consecuencias que van más allá del debate estadounidense sobre la seguridad electoral. Trump presentó el caso venezolano como demostración práctica de que un régimen puede manipular electrónicamente unas elecciones. Pero, al hacerlo, también cuestionó la autoridad de las instituciones que sostuvieron durante más de dos décadas a Hugo Chávez, Nicolás Maduro y, ahora, a Delcy Rodríguez, a quien Washington mantiene como presidenta encargada de Venezuela.

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  • Jaime Santirso

Delcy Rodríguez no fue elegida directamente para el cargo. Llegó al poder como vicepresidenta de Maduro después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al dirigente chavista el 3 de enero. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo ordenó que asumiera la presidencia para garantizar la continuidad del Estado y fue juramentada dos días después por su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.

La contradicción para Washington es evidente. La Administración Trump decidió respaldar a Delcy después de la captura de Maduro porque una evaluación de la CIA consideró que los dirigentes procedentes del régimen estaban mejor situados para mantener la estabilidad inmediata. El director de la agencia, John Ratcliffe, llegó a reunirse con ella en Caracas durante los primeros días de la transición.

La contradicción para Washington es evidente. Trump respalda a Delcy porque la CIA considera que los dirigentes del régimen están mejor situados para mantener la estabilidad

En los meses siguientes, Washington pasó de amenazarla con posibles cargos por corrupción y blanqueo de capitales a reducir la presión judicial, levantarle las sanciones y tratarla como una interlocutora necesaria para la apertura petrolera y la reconstrucción institucional. Al menos dos investigaciones relacionadas con sospechas graves de delito fueron paralizadas o rechazadas por la Fiscalía.

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La legitimidad, en duda

El documento central es un memorando de seis páginas fechado el pasado 29 de junio. Resume informes de inteligencia reunidos entre 2004 y 2020 sobre la capacidad venezolana para manipular el voto electrónico.

La CIA habla de «preocupaciones persistentes» por el interés de funcionarios venezolanos en alterar resultados y por las posibilidades que ofrecía un sistema electoral altamente centralizado. Los informes describen relaciones entre los servicios de inteligencia, el Consejo Nacional Electoral y los proveedores tecnológicos.

Uno de los episodios investigados corresponde a las presidenciales de 2012, cuando Chávez derrotó a Henrique Capriles. Según fuentes citadas en el memorando, la Dirección General de Contrainteligencia Militar, el Servicio Bolivariano de Inteligencia y responsables del Consejo Nacional Electoral habrían preparado un plan para utilizar máquinas preprogramadas en unos 300 centros situados en zonas tradicionalmente chavistas.

La CIA cree que el régimen manipuló los comicios de 2012, con máquinas preprogramadas en 300 colegios electorales para sacar una ventaja de 1,5 millones de votos

El objetivo atribuido al operativo era garantizar una ventaja aproximada de 1,5 millones de votos. Chávez acabó imponiéndose por una diferencia cercana a 1,6 millones. Una fuente aseguró que el dirigente felicitó posteriormente al equipo encargado de la operación.

La evaluación principal de la CIA introdujo, sin embargo, reservas. Los analistas no encontraron elementos suficientes para concluir sin dudas que hubiera existido una manipulación electrónica generalizada en aquellas elecciones. Chávez aparecía por delante en las encuestas, había incrementado el gasto público y el resultado no mostró anomalías estadísticas concluyentes.

Un estudio alternativo elaborado en 2013 examinó cómo podría haberse ejecutado un fraude de gran escala sin ser descubierto. La concentración de la autoridad electoral, el acceso de funcionarios cercanos al régimen y la debilidad de la supervisión opositora hacían técnicamente posible la operación. Pero ese análisis describía una hipótesis plausible, no una demostración definitiva.

La información sobre las legislativas de 2020 es más detallada. Según el memorando, la CIA recibió informes sobre un sistema que permitiría construir una segunda red de máquinas virtuales capaces de imitar a los equipos electorales auténticos.

Esas máquinas podían replicar los archivos utilizados para verificar la identidad de los dispositivos, sustituir resultados verdaderos por datos fabricados y hacer que los votos alterados parecieran proceder de terminales legítimos. El sistema permitiría observar la evolución del recuento y modificarlo durante o después de la votación sin activar los controles ordinarios.

La CIA señala también que el chavismo podía imponerse mediante una combinación de control institucional, represión, inhabilitaciones, división opositora, cooptación y uso de los recursos públicos, sin necesidad de modificar masivamente todos los votos. Esa apreciación no elimina la gravedad de los planes descritos, pero introduce una diferencia entre la capacidad de cometer fraude y la demostración de que se utilizó en cada elección.

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La desclasificación vuelve a colocar a Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, en el centro de las sospechas de abuso de poder. El actual presidente del legislativo chavista y negociador reconocido por EE.UU. no aparece acusado personalmente en el memorando de dirigir una operación concreta de manipulación. Pero su carrera está ligada al nacimiento y consolidación del sistema electoral automatizado que ahora examina la CIA.

Rodríguez presidió la Junta Nacional Electoral durante el referéndum revocatorio de 2004 y encabezó el Consejo Nacional Electoral entre enero de 2005 y abril de 2006. Posteriormente fue vicepresidente, alcalde de Caracas, jefe de las campañas electorales del chavismo y principal negociador de Maduro.

Durante años defendió el modelo venezolano como uno de los más seguros del mundo. En 2021 aseguró que no existía «otro sistema electoral tan confiable como el venezolano». Dos años después volvió a presentarlo como uno de los mecanismos más avanzados tecnológicamente.

El memorando recuerda que la inteligencia estadounidense examinó desde 2006 los vínculos entre la empresa Smartmatic, funcionarios venezolanos y el aparato estatal. La compra de la estadounidense Sequoia Voting Systems provocó una revisión de seguridad en Washington y terminó con la venta de esa participación.

Smartmatic ha negado haber participado en operaciones fraudulentas y acabó enfrentándose públicamente a Maduro. En 2017 denunció que las autoridades habían inflado en al menos un millón de votos la participación anunciada en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. La compañía dejó de operar en Venezuela en 2018.

Trump y la batalla electoral

La desclasificación también devuelve a Trump a una de las batallas centrales de su carrera política. Desde su derrota frente a Joe Biden en noviembre de 2020, ha sostenido que aquellas elecciones fueron robadas con apoyo de China, pese a que el Departamento de Justicia, los responsables electorales estatales, numerosas auditorías y decenas de tribunales no hallaron fraude suficiente para modificar el resultado nacional.

En diciembre de 2020, Trump se reunió en la Casa Blanca con abogados y asesores que promovían teorías sobre una intervención extranjera en las máquinas de votación. En el encuentro del 18 de diciembre participaron, entre otros, Sidney Powell, Michael Flynn, responsables de la Casa Blanca y abogados de la campaña.

Se debatieron propuestas para incautar máquinas, recurrir a poderes de emergencia y nombrar a Powell fiscal especial para investigar el supuesto fraude. Un informe del Congreso documentó que aquella reunión abordó la posibilidad de una interferencia extranjera y el control federal de los equipos electorales.

Powell y el abogado Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, vincularon entonces sus acusaciones a Venezuela, Hugo Chávez, Smartmatic y Dominion. Aquellas denuncias no resistieron el examen judicial, y el propio fiscal general de Trump, William Barr, declaró que el Departamento de Justicia no había encontrado un fraude generalizado capaz de alterar el resultado.

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Trump utiliza ahora la desclasificación para recuperar políticamente aquella batalla y situar la seguridad electoral en el centro de las elecciones legislativas de noviembre, acusando a China de estar tras intentos de fraude. Su objetivo inmediato es que el Congreso apruebe la ley SAVE America, que exige pruebas documentales de ciudadanía para registrarse, identificación fotográfica para votar y nuevos controles para las papeletas por correo.

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