Publicado: julio 6, 2026, 2:45 pm
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En vísperas de la crucial cumbre de la OTAN en Ankara, que el Gobierno alemán percibe como existencial para la Alianza, el gabinete de ministros del canciller Friedrich Merz ha despachado en Berlín los presupuestos generales de 2027, junto a la previsión de … gasto hasta 2030. Lo más destacable es la partida destinada al rearme, de 109.700 millones de euros.
Berlín ve la necesidad de convencer a Donald Trump de que Europa se está ocupando de su propia defensa, ante la amenaza de Estados Unidos de desentenderse, y pretende hacerlo a base de presupuesto militar. Trump desearía además que Europa se rearmase comprando armas estadounidenses, convirtiendo así la OTAN en una máquina de hacer dólares, pero de momento Alemania sigue apostando por proyectos del Viejo Continente.
El presupuesto presentado por el ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, contempla un gasto total de alrededor de 555.400 millones de euros en 2027, significativamente más que en el año actual (524.500 millones de euros) y con una quinta parte destinada a la Bundeswehr, las fuerzas armadas alemanas. Los presupuestos incluyen recortes sociales y sanitarios, mientras que la nueva deuda aumentará hasta superar los 200.000 millones de euros el próximo año, tras los 98.000 millones de euros del actual. «No te puedes defender de Putin desde el equilibrio presupuestario», ha justificado el socialdemócrata Klingbeil.
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Rosalía Sánchez
Matt Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, ha subrayado recientemente el carácter económico de la cumbre de Ankara. Washington «acoge con satisfacción los esfuerzos europeos para aumentar la producción de armas y reducir regulaciones», ha dicho. «Lo que expresamente no apoyamos es la retórica proteccionista que acompaña a muchas iniciativas europeas de defensa. Es probable que esto se discuta en la cumbre, y suponemos que allí llegaremos a un acuerdo», ha añadido.
Whitaker elogia a los aliados por haber prometido casi 120.000 millones de dólares (105.000 millones de euros) para defensa el año pasado, la mitad para equipos «fabricados en Estados Unidos», lo que considera un «buen comienzo». Alemania difunde sus cuentas públicas con la intención de dejar claro su decisión de asumir el compromiso, pero también con el objetivo de evitar que esta reivindicación estadounidense suprima en la cumbre debates que considera imprescindibles en la agenda. Entre ellos, la expansión de la Alianza, la defensa del flanco oriental o el estatus de Groenlandia, sobre la que altos funcionarios de Trump están renovando sus amenazas.
Alemania difunde sus cuentas públicas para dejar claro su esfuerzo, pero también para centrar el debate en la expansión de la Alianza, la defensa de Ucrania y el estatus de Groenlandia
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo durante su visita a Washington el mes pasado que la inversión europea aseguraría 110.000 empleos estadounidenses y pedidos por valor de 300.000 millones de dólares (262.000 millones de euros) a la industria armamentística estadounidense. Tanto el Reino Unido como Alemania han anunciado que fabricarán armas estadounidenses bajo licencia en su territorio. Un foro de la industria armamentística que tendrá lugar de forma paralela a la cumbre fructificará seguramente en acuerdos comerciales.
La industria germana pide prioridad
Desde dentro de la economía alemana, que no ha logrado todavía recuperarse desde la pandemia, se teme que, por contentar a Trump y a la industria armamentística estadounidense, se esté renunciando al crecimiento local. «Los aumentos previstos en el gasto y la deuda en el presupuesto son alarmantes», ha criticado Tanja Gönner, directora general de la Federación de Industrias Alemanas (BDI). A su juicio, «a pesar de la enorme deuda nueva y los altos ingresos fiscales, el Gobierno federal no está logrando presentar un plan presupuestario sólido para el país».
Gönner pide «una clara priorización de los acentos que fomentan el crecimiento, una mayor consolidación y un uso más eficiente de los fondos públicos», que, en su opinión, deberían fluir preferentemente hacia inversiones en Alemania.
La Cámara de Industria y Comercio Alemana (DIHK) ha subrayado que «la defensa y los asuntos sociales ocupan el 80% del presupuesto hasta 2030 y esto deja muy poco margen para un gasto relevante para el crecimiento», según su directora general Helena Melnikov.
Los nuevos presupuestos incluyen recortes en el fondo especial Clima y Transformación (KTF), de manera que los ingresos del comercio de emisiones, que hasta ahora llegaban al KTF, se destinarán ahora a consolidar el presupuesto e, indirectamente, el rearme. Greenpeace habla de «saqueo» y GermanZero de una «declaración abierta de guerra» contra la protección climática.
Estas cuentas suponen también la ruptura definitiva con uno de los principios políticos alemanes, el equilibrio presupuestario, decisión que en parte apoyan los expertos. Para la reforma del freno a la deuda, uno de los proyectos más importantes de la legislatura, Merz no recibirá una recomendación clara de la comisión competente, compuesta por políticos y científicos, porque no ha logrado ponerse de acuerdo. La Comisión de Expertos para la Modernización de la Regla de la Deuda presentará dos modelos alternativos al Gobierno: uno de frugalidad a largo plazo y otro con más margen para la inversión pública, pero ambos reconocen la necesidad inmediata del gasto en defensa.
