Publicado: julio 1, 2026, 6:45 pm
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El próximo 4 de julio se cumplirán 250 años de la Declaración de Independencia de EE.U.U, proclamada en 1776. Un cuarto de milenio como sistema político de referencia para el resto del mundo debería generar no solamente satisfacción sino también grandes … celebraciones. Sin embargo, el trumpismo en su decadencia más corrupta y sectaria está aprovechando la ocasión para dividir y cuestionar todavía más a una nación que empieza a pensar que sus mejores días ya han pasado.
La nube tóxica que envuelve a todo lo que debería celebrarse este sábado en EE.UU. contrasta con el ambiente en 1976 durante los festejos del bicentenario de la misma Declaración de Independencia. Un presidente accidental pero necesario como Gerald Ford afirmó: «Lo emocionante de esta ocasión es que [los principios de la Declaración] siguen funcionando». Por supuesto, Ford se refería a la capacidad de las instituciones para frenar el expansivo poder ejecutivo de su jefe, Richard Nixon, obligado a dimitir dos años antes para evitar un proceso de destitución por el escándalo Watergate.
Cincuenta años después, JD Vance, actual vicepresidente, no ha tenido reparos en describir la saga de Nixon como una terrible injusticia, forzada por el mismo «Estado profundo» que también tiene en el punto de mira a Trump. La apología nixoniana de Vance coincide con una ingeniosa campaña en redes sociales que ha convertido a ‘Tricky Dick’ un fenómeno viral en redes sociales, combinando imágenes de archivo con rap para convertir al presidente número 37 en una especie de antihéroe a lo Tarantino, por los que la chavalada de la Generación Z siente un apetito insaciable.
Con todo, hay una cosa en la que Vance tiene razón: hoy en día, Watergate no duraría ni medio día en el ciclo informativo. Seguramente sería eclipsado por la sucesión de escándalos que protagoniza Trump, con una debilidad por los hidrocarburos, el oro, el ‘pastuqui’ y privilegiar a los hijos que rivaliza con la mafia de las dos aceras de Ferraz. Al menos, Nixon se molestaba en disimular un poco.
