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La llave de EE.UU. para abrir un protectorado en Venezuela

En los anales del chavismo, se recuerda la negativa de Hugo Chávez, como muestra temprana del repudio al «Imperio» (Estados Unidos), a recibir dos barcos con ayuda material y 450 ingenieros militares que enviaba el presidente Bill Clinton tras los graves deslaves de … la Guaira ocurridos en diciembre de 1999.
A menos de un año de haber llegado a la presidencia, Chávez aceptó inicialmente alguna ayuda internacional, incluida la de EE.UU., pero enseguida quiso utilizar la llamada ‘Tragedia de Vargas’ –el mayor desastre natural en Venezuela, con un número impreciso de miles de muertos, antes de los terremotos del miércoles– para autoafirmarse y marcar distancias respecto a Washington. Los dos barcos estadounidenses tuvieron que dar media vuelta, creando un cisma que solo ahora, también en medio del drama, se está superando.

A diferencia de entonces, la tragedia —que ha afectado también especialmente a La Guaira, además de su impacto en la cercana Caracas– está sirviendo para estrechar los lazos entre la Administración Trump y Delcy Rodríguez, ‘presidenta encargada’ de Venezuela. La destrucción generada por los seísmos va a propiciar que la ayuda de Estados Unidos se vuelque sobre un país sobre el que Washington adquirió cierta responsabilidad cuando en enero detuvo a quien ejercía de presidente, Nicolás Maduro, y puso la nación caribeña bajo una suerte de protectorado estadounidense.

Noticia relacionada

Patricia Biosca

Los protectorados, aunque sean laxos e informales, como es el caso, cuestan siempre su dinero. Conocido el estilo de Trump, que pretende no hacer nada gratis, los gastos que EE.UU. dedique a recuperar edificios e infraestructuras probablemente se cobren en petróleo y otras ventajas. De hecho, la perspectiva de una «reconstrucción» con urgencia y alcance agravados por la destrucción sísmica puede hacer aumentar el grado de dependencia que Venezuela acabe adquiriendo respecto a Washington, aunque no se plantee ninguna fórmula que declare una sumisión oficial.
Si la devastación hubiera sido completa, la situación podría empujar hacia un protectorado efectivo, como único modo de salvación nacional. Pero a pesar de que el número de muertos y el grado de destrucción puede aún valorarse al alza, todo indica que el país ha quedado en pie.

Validar la gestión de Rodríguez

En 1999 y comienzos de 2000, Chávez quería demostrar que no necesitaba a Estados Unidos; el progresivo aumento del precio del petróleo que entonces se iniciaba (en el caso del crudo venezolano partía de unos 10 dólares el barril y en una continua ascensión superó los 100 dólares a la muerte de Chávez) le aportaba ingresos suficientes para sufragar su «revolución», además de alimentar la mayor corrupción de la historia del país.

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Un cuarto de siglo después, a Rodríguez le viene impuesta la dependencia respecto a la potencia norteamericana, por lo que lejos de hacer ascos a la ayuda ‘gringa’ lo conveniente para ella es que esta sea abundante. Sin posibilidad de incrementar por su cuenta el bombeo de petróleo, dado su colapso financiero, la estatal Pdvsa necesita el concurso de las inversiones extranjeras en ese sector, especialmente las estadounidenses. Por ahí pasa cualquier recuperación económica del país; a Rodríguez le urge que esa mejora llegue a los ciudadanos (algo que de momento no está ocurriendo) y así poder validar su propia gestión y encarar con garantías cualquier proceso electoral.

Mayor tándem Trump-Rodríguez

El esfuerzo conjunto en la adversidad une a las personas, y la tragedia de estos días ata más a Trump y Rodríguez. Si ya el presidente estadounidense se mostraba complaciente con quien dio un paso al frente para sentarse en la silla de Maduro (además, su hermano, Jorge Rodríguez, es presidente de la Asamblea Nacional y uno de los principales operadores políticos del país), ahora posiblemente se prestará a un mayor tándem con ella.
La designación la semana pasada, por parte de la Administración Trump, de Dinorah Figuera (presidenta de la Asamblea Nacional que dominó la oposición en 2015, que el chavismo soslayó propiciando una Asamblea alternativa), como negociadora con el poder chavista para comenzar a consensuar un nuevo Consejo Nacional Electoral que pueda gestionar unas futuras elecciones, confirma que Washington quiere conducir el proceso político con gran deferencia hacia el poder constituido.
Venezuela recibirá estos días la ayuda humanitaria de muchas naciones, y los organismos multinacionales como el Fondo Monetario Internacional pondrán a disposición del gobierno venezolano financiación especial para afrontar la situación. Pero las capacidades logísticas de EE.UU., con barcos ya presentes en el Caribe, desplegados en la lucha contra el narcotráfico, que pueden actuar como plataforma próxima a Venezuela desde la que coordinar operaciones, harán a los uniformados estadounidenses muy visibles en las calles de las zonas afectadas. Chávez hizo dar la vuelta a los marines, Rodríguez no tiene más remedio que abrazarlos.

Publicado: junio 26, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/llave-eeuu-abrir-protectorado-venezuela-20260625020713-nt.html

En los anales del chavismo, se recuerda la negativa de Hugo Chávez, como muestra temprana del repudio al «Imperio» (Estados Unidos), a recibir dos barcos con ayuda material y 450 ingenieros militares que enviaba el presidente Bill Clinton tras los graves deslaves de la Guaira ocurridos en diciembre de 1999.

A menos de un año de haber llegado a la presidencia, Chávez aceptó inicialmente alguna ayuda internacional, incluida la de EE.UU., pero enseguida quiso utilizar la llamada ‘Tragedia de Vargas’ –el mayor desastre natural en Venezuela, con un número impreciso de miles de muertos, antes de los terremotos del miércoles– para autoafirmarse y marcar distancias respecto a Washington. Los dos barcos estadounidenses tuvieron que dar media vuelta, creando un cisma que solo ahora, también en medio del drama, se está superando.

A diferencia de entonces, la tragedia —que ha afectado también especialmente a La Guaira, además de su impacto en la cercana Caracas– está sirviendo para estrechar los lazos entre la Administración Trump y Delcy Rodríguez, ‘presidenta encargada’ de Venezuela. La destrucción generada por los seísmos va a propiciar que la ayuda de Estados Unidos se vuelque sobre un país sobre el que Washington adquirió cierta responsabilidad cuando en enero detuvo a quien ejercía de presidente, Nicolás Maduro, y puso la nación caribeña bajo una suerte de protectorado estadounidense.

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  • Patricia Biosca

Los protectorados, aunque sean laxos e informales, como es el caso, cuestan siempre su dinero. Conocido el estilo de Trump, que pretende no hacer nada gratis, los gastos que EE.UU. dedique a recuperar edificios e infraestructuras probablemente se cobren en petróleo y otras ventajas. De hecho, la perspectiva de una «reconstrucción» con urgencia y alcance agravados por la destrucción sísmica puede hacer aumentar el grado de dependencia que Venezuela acabe adquiriendo respecto a Washington, aunque no se plantee ninguna fórmula que declare una sumisión oficial.

Si la devastación hubiera sido completa, la situación podría empujar hacia un protectorado efectivo, como único modo de salvación nacional. Pero a pesar de que el número de muertos y el grado de destrucción puede aún valorarse al alza, todo indica que el país ha quedado en pie.

Validar la gestión de Rodríguez

En 1999 y comienzos de 2000, Chávez quería demostrar que no necesitaba a Estados Unidos; el progresivo aumento del precio del petróleo que entonces se iniciaba (en el caso del crudo venezolano partía de unos 10 dólares el barril y en una continua ascensión superó los 100 dólares a la muerte de Chávez) le aportaba ingresos suficientes para sufragar su «revolución», además de alimentar la mayor corrupción de la historia del país.

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Un cuarto de siglo después, a Rodríguez le viene impuesta la dependencia respecto a la potencia norteamericana, por lo que lejos de hacer ascos a la ayuda ‘gringa’ lo conveniente para ella es que esta sea abundante. Sin posibilidad de incrementar por su cuenta el bombeo de petróleo, dado su colapso financiero, la estatal Pdvsa necesita el concurso de las inversiones extranjeras en ese sector, especialmente las estadounidenses. Por ahí pasa cualquier recuperación económica del país; a Rodríguez le urge que esa mejora llegue a los ciudadanos (algo que de momento no está ocurriendo) y así poder validar su propia gestión y encarar con garantías cualquier proceso electoral.

Mayor tándem Trump-Rodríguez

El esfuerzo conjunto en la adversidad une a las personas, y la tragedia de estos días ata más a Trump y Rodríguez. Si ya el presidente estadounidense se mostraba complaciente con quien dio un paso al frente para sentarse en la silla de Maduro (además, su hermano, Jorge Rodríguez, es presidente de la Asamblea Nacional y uno de los principales operadores políticos del país), ahora posiblemente se prestará a un mayor tándem con ella.

La designación la semana pasada, por parte de la Administración Trump, de Dinorah Figuera (presidenta de la Asamblea Nacional que dominó la oposición en 2015, que el chavismo soslayó propiciando una Asamblea alternativa), como negociadora con el poder chavista para comenzar a consensuar un nuevo Consejo Nacional Electoral que pueda gestionar unas futuras elecciones, confirma que Washington quiere conducir el proceso político con gran deferencia hacia el poder constituido.

Venezuela recibirá estos días la ayuda humanitaria de muchas naciones, y los organismos multinacionales como el Fondo Monetario Internacional pondrán a disposición del gobierno venezolano financiación especial para afrontar la situación. Pero las capacidades logísticas de EE.UU., con barcos ya presentes en el Caribe, desplegados en la lucha contra el narcotráfico, que pueden actuar como plataforma próxima a Venezuela desde la que coordinar operaciones, harán a los uniformados estadounidenses muy visibles en las calles de las zonas afectadas. Chávez hizo dar la vuelta a los marines, Rodríguez no tiene más remedio que abrazarlos.

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