Publicado: junio 23, 2026, 12:45 pm
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La actividad en el Parlamento húngaro se ha vuelto frenética. En un pleno extraordinario de dos días, la nueva mayoría de Péter Magyar ha aprobado más de 30 enmiendas legales, con el objetivo de recibir cerca de 16.400 millones de euros en fondos de … cohesión y recuperación de la Unión Europea, que permanecen congelados por la deriva antidemocrática del anterior Gobierno liderado por Viktor Orbán.
Los diputados han votado además una reforma constitucional que permitirá la destitución del presidente húngaro, Tamas Sulyok, la última piedra del sistema Orbán, quien se ha negado a dimitir. Magyar se ha permitido incluso poner fecha y ha anunciado que el Parlamento votará un nuevo presidente el 20 de agosto, el día de San Esteban, rey fundador de Hungría.
Tampoco ha esperado para cumplir otra advertencia: ya está en vigor la nueva Ley de Medios de Comunicación Públicos. Sus directores podrán ser destituidos, se creará una cadena de televisión y el ministro de Cultura, Zoltán Tarr, asumirá sus funciones hasta los nuevos nombramientos. También disminuirán las subvenciones públicas que los soportan y la agencia de noticias MTI volverá a ser una entidad independiente sin ánimo de lucro.
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Rosalía Sánchez
Con su mayoría de dos tercios, Magyar está aplicando el bisturí a la estructura legal que llegó a convertir en pétreo el Gobierno de Orbán y cumpliendo con las exigencias de Bruselas a las que su antecesor se resistió. En la última de las votaciones, con 142 votos a favor, 39 en contra y 3 abstenciones, la Asamblea Nacional húngara ha aprobado una serie de medidas en materia de Estado de derecho y transparencia. Entre ellas, destaca una nueva legislación de declaraciones de patrimonio de los cargos públicos, con sanciones disuasorias contra infracciones y que refuerza la Autoridad de Integridad húngara, entidad que verificará las declaraciones.
«Hemos dado hoy un gran paso hacia una Hungría funcional y humana», ha celebrado Magyar, quien calcula que el dinero europeo que desbloquearán estas medidas supondrá aproximadamente un 13% del presupuesto. El primer ministro se mostró también satisfecho por haber puesto coto a las fundaciones universitarias que afloraron durante la etapa Orbán, con la que figuras de Fidesz gobernaban dos tercios de las instituciones universitarias en el país. Esta situación había tenido como consecuencia que quedaran excluidas de los programas europeos por falta de independencia y riesgo de corrupción. Los activos de las universidades serán devueltos al Estado, así como se restablece la autonomía universitaria y se refuerza el poder de los rectorados.
Entre las medidas anticorrupción se cuelan otras directamente destinadas a perjudicar a Fidesz, como el límite que impedirá a Viktor Orbán presentarse de nuevo a las elecciones, el límite de edad a los magistrados del Constitucional que obligará a una amplia renovación o que los exjefes de Estado que no hayan completado su mandato no reciban el pago, lo que podría dejar sin ingresos públicos tanto al presidente Sulyok como a la expresidenta Katalin Novák. El diputado de Fidesz János Bóka ha criticado que el paquete legislativo no haya sido remitido al Consejo Judicial Nacional para recabar su opinión. En respuesta, el primer ministro respondió, entre otras cosas, que «a diferencia de Fidesz, el Gobierno actual presenta sus proyectos de ley a consulta pública en los medios y ha recibido miles de comentarios».
Reunión del Grupo de Visegrado
Apenas ha concluido su intervención ante el pleno parlamentario, Magyar se ha trasladado a Gödöllő, donde ha convocado la primera reunión extraordinaria de los jefes de Gobierno de los países del Grupo de Visegrado (V4): Hungría, Eslovaquia, Polonia y República Checa. Las negociaciones se están llevando a cabo a puerta cerrada, pero un portavoz del Gobierno ha adelantado que versan sobre conexiones de infraestructuras energéticas en la región y desarrollo de redes de autopistas y líneas ferroviarias, y que deben acelerarse ya que supondrán inversiones clave para Budapest y el este de Hungría.
Pero además de estos asuntos inmediatos, la intención de Magyar es comenzar a amasar una relación estratégica de confianza entre los cuatro gobiernos, que desearía ampliar a Austria y otros países, con el objetivo de ganar influencia dentro de la UE para una Europa Central más fuerte y que sirva de contrapeso al eje franco-alemán. Este acercamiento se está llevando a cabo desde una sensibilidad política más conservadora pero constructiva.
Aunque la posición eslovaca respecto a Rusia supone un obstáculo al entendimiento, Magyar centrará los primeros pasos en asuntos en los que sí pueden cerrarse posturas comunes, como la negociación del próximo presupuesto europeo y las medidas del Pacto Verde. Los miembros del grupo son unánimemente escépticos respecto a los ambiciosos objetivos medioambientales y apoyan acciones más estrictas contra la inmigración ilegal. También son todos cautelosos respecto a la posible admisión de Ucrania en la UE.
