¿Por qué los partidos deben reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria»? - Colombia
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¿Por qué los partidos deben reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria»?

Un elemento clave en el acelerado declive de nuestras democracias es la profunda crisis de los partidos políticos tradicionales, que ante el envite populista han abandonado cualquier noción de corresponsabilidad política. El mejor ejemplo es el Partido Republicano de EE.UU., el de Lincoln y … Reagan, que se ha visto degradado hasta convertirse en un irreconocible grupo de palmeros acríticos de MAGA.
Cuando las formaciones políticas anteponen la obediencia a la conciencia, no hay mucha esperanza para salir del tenebroso laberinto formado por la corrupción, la incompetencia y el sectarismo. De ahí, el mérito de la revuelta del Partido Laborista tras los fracasos de gestión, los escándalos y las derrotas electorales acumulados por el primer ministro, Keir Starmer. Al final, los laboristas han forzado la dimisión de su líder, sin importar la amplia mayoría que obtuvieron hace dos años en el Parlamento de Westminster.

El escándalo de Peter Mandelson, nombrado por el gobierno de Starmer embajador en Washington a pesar de los indicios más que sospechosos sobre su condición de amiguito del alma pedófila de Jeffrey Epstein, ha terminado por resultar letal. Sobre todo, cuando el primer ministro dijo que él no sabía absolutamente nada cuando emergió la foto del embajador en calzoncillos junto a una jovencita en albornoz.
Al final, el Partido Laborista con 126 años de historia ha optado por pensar más en su futuro, plantar cara a la banda del Jaguar y no cruzarse de brazos ante el avance de la extrema derecha populista, inexorable pese al fiasco del Brexit. Es verdad, que el Reino Unido, con siete primeros ministros en diez años se parece irónicamente cada vez más a la Europa continental. Pero también es verdad que la salida de Starmer es una lección de lo importante que es un gran partido de centroizquierda para la viabilidad de nuestras democracias. Como cada día nos enseña la política de Francia y los socialistas galos relegados a llevarle el botijo a Mélenchon, hay que saber reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria».

Publicado: junio 22, 2026, 6:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/partidos-deben-reaccionar-acabar-cara-trumpuria-20260622130733-nt.html

Un elemento clave en el acelerado declive de nuestras democracias es la profunda crisis de los partidos políticos tradicionales, que ante el envite populista han abandonado cualquier noción de corresponsabilidad política. El mejor ejemplo es el Partido Republicano de EE.UU., el de Lincoln y Reagan, que se ha visto degradado hasta convertirse en un irreconocible grupo de palmeros acríticos de MAGA.

Cuando las formaciones políticas anteponen la obediencia a la conciencia, no hay mucha esperanza para salir del tenebroso laberinto formado por la corrupción, la incompetencia y el sectarismo. De ahí, el mérito de la revuelta del Partido Laborista tras los fracasos de gestión, los escándalos y las derrotas electorales acumulados por el primer ministro, Keir Starmer. Al final, los laboristas han forzado la dimisión de su líder, sin importar la amplia mayoría que obtuvieron hace dos años en el Parlamento de Westminster.

El escándalo de Peter Mandelson, nombrado por el gobierno de Starmer embajador en Washington a pesar de los indicios más que sospechosos sobre su condición de amiguito del alma pedófila de Jeffrey Epstein, ha terminado por resultar letal. Sobre todo, cuando el primer ministro dijo que él no sabía absolutamente nada cuando emergió la foto del embajador en calzoncillos junto a una jovencita en albornoz.

Al final, el Partido Laborista con 126 años de historia ha optado por pensar más en su futuro, plantar cara a la banda del Jaguar y no cruzarse de brazos ante el avance de la extrema derecha populista, inexorable pese al fiasco del Brexit. Es verdad, que el Reino Unido, con siete primeros ministros en diez años se parece irónicamente cada vez más a la Europa continental. Pero también es verdad que la salida de Starmer es una lección de lo importante que es un gran partido de centroizquierda para la viabilidad de nuestras democracias. Como cada día nos enseña la política de Francia y los socialistas galos relegados a llevarle el botijo a Mélenchon, hay que saber reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria».

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