Publicado: junio 22, 2026, 4:45 am
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Cuando Keir Starmer atravesó por primera vez la puerta negra del número 10 de Downing Street, en julio de 2024, lo hizo como el hombre que había logrado una de las transformaciones políticas más sorprendentes de la reciente historia británica. Tras 14 años de … gobiernos conservadores y después de reconstruir un Partido Laborista profundamente dividido tras la era de Jeremy Corbyn, Starmer llegaba al poder con una amplia mayoría parlamentaria y la promesa de devolver la estabilidad a un país agotado por el Brexit, la pandemia, la crisis del coste de la vida y una sucesión incesante de primeros ministros.
Menos de dos años después, ese mismo dirigente compareció este lunes ante las cámaras para anunciar su dimisión como primer ministro y líder laborista.
La comparecencia tuvo lugar frente a la residencia oficial de Downing Street y estuvo marcada por un tono inusualmente emocional. Con la voz entrecortada en varios momentos, Starmer confirmó que había informado al rey Carlos III de su decisión y que permanecerá en el cargo únicamente hasta que el Partido Laborista complete la elección de un nuevo líder. «Cada decisión que he tomado ha consistido en poner por delante al país que amo», afirmó. «Por eso voy a dimitir como líder del Partido Laborista».
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El todavía primer ministro explicó que solicitará al Comité Ejecutivo Nacional del partido la apertura inmediata del proceso de sucesión, con el objetivo de que un nuevo líder y, por tanto, un nuevo jefe de Gobierno, se encuentre en funciones antes del regreso del Parlamento tras el verano.
La renuncia culmina semanas de creciente presión dentro de las filas laboristas. Aunque Starmer evitó entrar en detalles sobre las maniobras internas que desembocaron en su salida, sí reconoció abiertamente que había perdido la confianza de una parte significativa de sus propios diputados.
«La pregunta que se hace ahora mi partido no es quién estaba mejor situado para transformar el Partido Laborista y llevarlo al poder. Esa pregunta ya ha sido respondida. La cuestión es si soy la persona mejor situada para conducirnos a las próximas elecciones generales», declaró. «He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con deportividad».
Sus palabras reflejan la velocidad con la que se ha deteriorado una autoridad política que parecía consolidada tras la victoria electoral de 2024. Starmer había llegado al liderazgo laborista en 2020 con una misión muy concreta, la de reconstruir una formación que acababa de sufrir una de las peores derrotas de su historia moderna.
«Dejo una economía más fuerte, que crece más rápido que la de nuestros competidores»
Keir Starmer
Primer ministro británico
Durante su discurso de esta mañana reivindicó precisamente ese legado. Recordó que cuando asumió el control del partido heredó una organización profundamente desacreditada ante amplios sectores del electorado británico.
«Hace seis años heredé un Partido Laborista que estaba política, financiera y moralmente en bancarrota», afirmó. «Me dijeron una y otra vez que el partido estaba acabado, que estaba condenado a convertirse en una nota a pie de página de la historia y que una mayoría absoluta era imposible».
El dirigente laborista también aprovechó su intervención para defender los resultados de su Gobierno. Enumeró una larga lista de logros que, según su relato, han marcado los casi dos años de mandato laborista. «Heredé un país profundamente dañado y dejo una economía más fuerte, que crece más rápido que la de nuestros competidores, salarios al alza, el fin de la austeridad, listas de espera del NHS reduciéndose más deprisa que en ningún otro momento de los últimos 17 años y medio millón de personas fuera de la pobreza gracias a las decisiones que hemos tomado», aseguró.
También sostuvo que el Reino Unido había recuperado parte de su influencia internacional y que el país se encuentra mejor preparado para afrontar los desafíos económicos y geopolíticos de los próximos años.
