Publicado: junio 21, 2026, 6:45 am
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Tras haber sido … aplazadas el viernes, las negociaciones técnicas, que podrían prolongarse durante dos meses, comienzan este domingo en Suiza. Vance, quien viajó acompañado de su esposa, llegó al lugar de las reuniones, el complejo hotelero Bürgenstock a orillas del lago de Lucerna, hacia las 06.40 de la mañana tras aterrizar a las 05.59 en el cercano aeropuerto de Emmen.
Los enviados del presidente estadounidense, Donald Trump, su yerno Jared Kushner y Steve Witkoff, se encontraban desde el sábado en el lujoso hotel Bürgenstock, propiedad de un fondo catarí, donde han mantenido contactos con representantes iraníes. Ambas delegaciones están asistidas en el proceso por mediadores de Qatar y Pakistán, que son quienes han preparado el arranque de estas negociaciones.
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Nathalie Duplan
Por su parte, la delegación de Teherán está compuesta por el negociador principal y presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abás Araghchi. Las conversaciones empiezan cuatro días después de la firma de un protocolo de acuerdo destinado a poner fin a las hostilidades y estarán centradas en el futuro del programa nuclear iraní.
El conflicto del Líbano, que enfrenta a Israel con Hizbolá, la milicia chií aliada de Irán, será el «principal» tema de conversación, y también el mayor escollo, en las negociaciones entre la Casa Blanca y el régimen de los ayatolás. «El régimen sionista sigue violando su compromiso en el Líbano, esta cuestión será el principal punto de discusión en las conversaciones», declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, en un vídeo publicado por la agencia de noticias estatal Irna, según informa AFP. «La cuestión de la disponibilidad de los activos iraníes congelados o restringidos, así como la discusión relacionada con la emisión de las licencias necesarias para la venta de petróleo iraní, también estarán en la agenda», añadió.
Irán espera liberar los fondos congelados
Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, confía en que Estados Unidos dará su aprobación para la liberación inmediata de 6.000 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros) en activos del país congelados en Qatar. «Con el inicio de las negociaciones, se liberarán los 6.000 millones de dólares que tenemos en Qatar», ha declarado Pezeshkian en la apertura de la 33.ª Conferencia sobre Políticas Monetarias y Bancarias en Teherán, recoge la agencia EP. Además, el presidente iraní volvió a insistir en que su país no buscará el arma nuclear, pero descartó renunciar al enriquecimiento de uranio.
Aunque la semana pasada se anunció la cancelación de este encuentro, los suizos declararon que seguían disponibles para acogerlo y siguieron con los preparativos, manteniendo desplegado un importante dispositivo de 2.000 policías y fuerzas de seguridad en este idílico lugar. El Gobierno suizo reiteró, a lo largo de los últimos días, que actuarían como «facilitadores» de este encuentro.
El miércoles por la noche, el protocolo de acuerdo fue firmado en Versalles (Francia) por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en Teherán por su homólogo iraní, Masud Pezeshkian. Las delegaciones de ambos países continuarán en Suiza, de forma presencial, este proceso de negociaciones que continuará probablemente en Ginebra.
Este encuentro se celebra bajo un clima de tensión por el anuncio este sábado del mando central del Ejército iraní, que asegura haber cerrado el estrecho de Ormuz en represalia por los mortíferos ataques israelíes en el Líbano sin romper por ello las conversaciones destinadas a alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto en la región.
El encuentro se celebra bajo un clima de tensión por el anuncio del Ejército iraní de cerrar de nuevo del estrecho de Ormuz
A pesar de esos combates, ambos países abren una nueva etapa de negociaciones que girará principalmente en torno al complejo y delicado futuro del programa nuclear iraní. A tenor de Marc Finaud, investigador en el Centro de Ginebra para la Política de Seguridad (GCSP) «es una vuelta a la casilla de salida».
Donald Trump describió el protocolo de acuerdo como «una barrera frente a cualquier posibilidad de que Irán llegue algún día a disponer de armas nucleares». Es decir, lo contrario del Acuerdo de Viena, del que se retiró en 2018 porque, a su juicio, aquel pacto firmado en 2015 por su predecesor, Barack Obama, era demasiado «favorable» a Teherán.
«El acuerdo de 2015 era muy detallado. Se basaba en la desconfianza mutua y contemplaba un sistema de verificación, inspecciones y una fuerte implicación de la comunidad internacional, del Consejo de Seguridad de la ONU y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)», recordó Marc Finaud, especialista en desarme nuclear.
Firmado por Irán, Estados Unidos, China, Francia, el Reino Unido, Rusia y Alemania, el Acuerdo de Viena imponía límites al programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales. También reforzaba los mecanismos de control sobre las instalaciones nucleares del país.
Las partes se han dado 60 días, prorrogables de mutuo acuerdo, para negociar los detalles del acuerdo de paz. Esta plazo ha sido calificado por los observadores de muy ambicioso si se tiene en cuenta que el Acuerdo de Viena fue el resultado de más de una década de esfuerzos diplomáticos.
«Ese plazo solo es realista si las expectativas son modestas y el objetivo consiste en regresar a un resultado que se parezca más o menos al Acuerdo de Viena», consideró Marc Finaud. «Pero si se pretende ir más allá e incluir, por ejemplo, la cuestión de los misiles balísticos, entonces no es una opción viable».
«El plazo de 60 días para la negociación solo es realista si las expectativas son modestas. Si se pretende incluir los misiles balísticos, no es una opción viable»
Marc Finaud
Experto en desarme nuclear
Precisamente, este asunto formó parte de las últimas rondas de conversaciones que tuvieron lugar a comienzos de año en Ginebra bajo mediación de Omán, que concluyeron sin acuerdo. El protocolo firmado ahora no hace ninguna referencia a esa cuestión.
Por el momento, el texto suscrito el miércoles se limita a reafirmar el compromiso de Irán de no adquirir armas nucleares y aborda la dilución de las reservas de uranio enriquecido. Asimismo, señala que «ambas partes han acordado discutir también la cuestión del enriquecimiento».
