Publicado: junio 19, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/derecha-radical-portugal-tumba-reforma-laboral-montenegro-20260619184300-nt.html
La propuesta del Gobierno portugués para reformar la legislación laboral fue rechazada este viernes en el Parlamento con los votos en contra de Chega y de toda la izquierda parlamentaria. El texto solo contó con el respaldo de los socialdemócratas del PSD y … los democristianos del CDS-PP, que gobiernan en minoría, además de Iniciativa Liberal. La formación liderada por André Ventura se sumó así a los socialistas y al resto de partidos de izquierda para tumbar la reforma laboral aprobada el mes pasado por el Consejo de Ministros.
Tras la votación, se produjo un largo aplauso entre los diputados de los partidos de izquierda y también entre los asistentes que seguían la sesión desde las galerías. Entre ellos se encontraba el secretario general de la CGTP, Tiago Oliveira, quien se mostró visiblemente emocionado tras el rechazo de la iniciativa.
El resultado vuelve a poner de manifiesto la dependencia del Ejecutivo minoritario de Luís Montenegro respecto a Chega para sacar adelante algunas de sus principales reformas. Hasta pocas horas antes de la votación, las conversaciones entre ambas partes permanecieron abiertas, aunque finalmente no fue posible alcanzar un entendimiento.
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Javier Martínez-Brocal
Ventura ya había advertido de que su partido votaría en contra si el Ejecutivo mantenía el contenido de la propuesta sin incorporar las exigencias planteadas por su formación. El pasado miércoles, el líder de Chega se reunió con el primer ministro, Luís Montenegro, pero el encuentro concluyó sin avances significativos.
Reducción de la edad de jubilación
Una de las principales reivindicaciones de Chega era la reducción de la edad de jubilación a los 65 años o permitir el acceso a la pensión cuando el trabajador tenga 40 años cotizados. André Ventura llegó incluso a exigir un compromiso por escrito. «Tenemos que empezar a construir una trayectoria que evite que las personas trabajen hasta morir y con cada vez menos derechos», afirmó el dirigente de Chega, quien defendió que no se trataba de una medida populista, sino de una propuesta destinada a mejorar la vida de los portugueses.
El líder de Chega acusó además al Gobierno de «poner barreras» a ese objetivo. La formación consideraba esta exigencia una línea roja y, al no obtener garantías por parte del Ejecutivo, optó por unirse a la izquierda para bloquear la reforma.
Una de las líneas rojas de Chega era volver a reducir la edad de jubilación a los 65 años o permitir el acceso a la pensión cuando el trabajador tenga 40 años cotizados
Tras el fracaso parlamentario de la iniciativa, denominada ‘Trabalho XXI’, todas las modificaciones planteadas por el gabinete de Montenegro quedan sin efecto. Para volver a intentar sacar adelante una reforma de estas características, el primer ministro necesitará alcanzar acuerdos con algunos de los principales partidos de la oposición, algo que se presenta complicado en la actual legislatura si no acepta parte de las condiciones planteadas tanto por los socialistas como por Chega.
Mientras no se presente una nueva iniciativa que logre reunir los apoyos necesarios en el Parlamento, seguirá vigente el actual Código del Trabajo. Se trataba de una de las reformas estructurales más ambiciosas impulsadas por el Ejecutivo desde el inicio de la legislatura. La ministra de Trabajo, Rosário Palma Ramalho, defendía que las medidas contribuirían a aumentar la productividad de la economía portuguesa y a modernizar el mercado laboral. Sin embargo, el proyecto encontró una fuerte resistencia sindical, que acusó al Gobierno de impulsar una reforma que debilitaba la protección de los trabajadores.
Rechazo de la izquierda y sindicatos
Por ello, el pasado 6 de junio, la CGTP convocó la segunda huelga general en menos de seis meses para expresar su rechazo a la propuesta. Entre las medidas más controvertidas figuraban la ampliación de la duración máxima de los contratos temporales, que en determinadas circunstancias podrían alcanzar los cinco años, así como la recuperación del banco de horas individual, eliminado en 2019. Esta medida permitiría ampliar la jornada diaria hasta dos horas, con un máximo de 50 horas semanales y 150 horas extraordinarias al año.
En materia de parentalidad, una de las disposiciones que más rechazo generó fue la exigencia de presentar una declaración médica para acceder a la dispensa por lactancia, que debería renovarse cada seis meses y dejaría de aplicarse cuando el menor cumpliera dos años.
Por su parte, Chega condicionó su apoyo a la reforma a la incorporación de varias medidas de carácter social y familiar, entre ellas la ampliación de las licencias parentales, una mayor protección de los derechos relacionados con la lactancia y la creación de una licencia específica para que los abuelos pudieran cuidar de sus nietos durante los primeros años de vida. La formación de André Ventura defendía estas propuestas como instrumentos para fomentar la natalidad, reforzar la conciliación familiar y mejorar las condiciones de apoyo a las familias portuguesas.
