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Trump anuncia la firma del acuerdo con Irán este domingo, pero Teherán lo niega

Donald Trump aseguró este sábado en redes sociales que Estados Unidos e Irán firmarán el domingo un acuerdo de paz y que, inmediatamente después, el estrecho de Ormuz quedará «abierto para todos». El anuncio llegó después de que el presidente difundiera un mensaje del primer … ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, uno de los mediadores de la crisis, en el que afirmaba que las partes están «más cerca que nunca» de un acuerdo y que Islamabad se prepara para una «firma electrónica inmediata», seguida de conversaciones técnicas la próxima semana.
El mensaje de Trump elevó el optimismo en Washington, pero fue matizado casi de inmediato por Teherán. El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó ante medios estatales que «la firma del memorando de Islamabad no tendrá lugar el domingo», aunque dejó abierta la posibilidad de que pueda producirse «en los próximos días». El Ministerio de Exteriores iraní también aseguró que no hay planes para que el equipo negociador viaje de inmediato a Ginebra, Islamabad o cualquier otro destino.

La fórmula de la firma electrónica, que barajaba este fin de semana la Casa Blanca, resulta poco habitual para un pacto de esta dimensión, pero por ahora no parece previsto que las delegaciones de ambos países vayan a verse en persona.

Noticia relacionada

Pablo M. Díez

Trump quiere presentar el acuerdo como una victoria diplomática tras semanas de presión militar y bloqueo sobre Irán. Pakistán, que ha actuado como mediador, intenta aparecer como garante de una salida negociada. Teherán, en cambio, mantiene la cautela y evita cualquier imagen que pueda interpretarse como una firma bajo presión. A Estados Unidos le habría interesado una ceremonia formal, con una escenificación clara del acuerdo. Los iraníes, por ahora, no parecen dispuestos a participar en un acto de ese tipo.
El texto definitivo no se ha hecho público. Según las filtraciones conocidas, lanzadas el viernes, el memorando incluiría tres elementos inmediatos: la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes y una prórroga de 60 días del alto el fuego. Ese plazo serviría para iniciar una negociación mucho más compleja sobre el programa nuclear iraní, las sanciones de Estados Unidos y el futuro papel de Teherán en una ruta marítima clave para el comercio energético mundial.
Ormuz es el punto más urgente. El Estrecho conecta el golfo Pérsico con el de Omán y por sus aguas transita una parte considerable del comercio mundial de petróleo y gas. Su cierre o interrupción ha elevado la tensión con gobiernos, navieras y mercados energéticos pendientes de cada movimiento. Trump aseguró que, una vez firmado el acuerdo, quedará «abierto para todos». Irán, sin embargo, estudia establecer un sistema de tasas para garantizar el tránsito seguro, una posibilidad que preocupa a empresas y gobiernos por el precedente que puede crear en una vía marítima de importancia estratégica.

Newsletter

Trump presentó el posible acuerdo como una alternativa al pacto nuclear firmado por Barack Obama en 2015. «Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario: un muro para el arma nuclear», escribió en la red Truth Social. También sostuvo que «Irán ya no quiere armas nucleares» y que la relación con Teherán es ahora «muy distinta y mejor» que con administraciones anteriores. Sus asesores han defendido que el texto contempla el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la retirada y destrucción del uranio altamente enriquecido y un régimen de inspecciones.

«Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario a lo firmado por Obama en 2015: un muro para el arma nuclear»

Donald Trump
Presidente de EE.UU.

Esa versión dista mucho de la que transmiten los iraníes. En Teherán, el ministro de Exteriores, Abás Araghchi, declaró a medios estatales que «Irán es el vencedor de la guerra con Estados Unidos». El régimen quiere vender el memorando como una prueba de resistencia, no como una concesión. La batalla por el relato es ya parte de la negociación. Washington insiste en que la presión militar ha obligado a Irán a aceptar límites. Teherán responde que ha resistido los ataques, ha preservado su estructura de poder y se sienta a negociar sin aceptar una rendición.
Las conversaciones técnicas pueden abrir una pausa, pero no resuelven las diferencias de fondo. El programa nuclear iraní ha sido durante años uno de los asuntos más difíciles de la diplomacia internacional. La Administración Obama necesitó casi dos años de conversaciones para alcanzar el acuerdo de 2015, que limitaba el enriquecimiento de uranio y establecía inspecciones, pero no eliminaba por completo el programa atómico. Ahora Trump sostiene que su acuerdo será más duro, pero no se conoce el texto y Teherán no ha aceptado públicamente los puntos que Washington filtra.

«Irán es el vencedor de la guerra con Estados Unidos»

Abás Araghchi
Ministro de Exteriores de Irán

El propio Trump añadió otro elemento de difícil ejecución. Según dijo, «cuando llegue el momento adecuado, cuando todo esté en calma», Estados Unidos entrará en Irán para recuperar el uranio altamente enriquecido que, según Washington, permanece enterrado bajo los escombros de instalaciones subterráneas bombardeadas por fuerzas estadounidenses. No está claro cómo se llevaría a cabo una operación así, con qué garantías ni bajo qué autoridad. Tampoco está claro que Irán esté dispuesto a aceptar la presencia estadounidense en su territorio para retirar material nuclear.
Fuerzas estadounidenses derribaron el sábado drones iraníes que, según responsables militares, se dirigían hacia barcos comerciales en el estrecho de Ormuz. El incidente demuestra que, aun con un memorando en negociación, las hostilidades pueden reanudarse o escalar por un error de cálculo. La tregua existe, pero se sostiene sobre una confianza mínima y con fuerzas militares de ambos países todavía activas en la zona.

El frente del Líbano

La negociación tampoco se limita al Golfo. Irán quiere que el arreglo incluya el frente libanés y un alto el fuego efectivo entre Israel y la milicia Hizbolá. Ese punto puede convertirse en uno de los principales obstáculos. Israel siguió bombardeando el sábado el sur del Líbano y al menos cinco personas murieron en nuevas operaciones. El Ejército israelí ordenó además la evacuación de otras veinte localidades, principalmente en la región de Jezzine, y pidió a sus habitantes desplazarse al norte del río Zahrani.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dejó clara la posición de su Gobierno. Afirmó que Israel no se retirará de las zonas de seguridad que ocupa en el Líbano, Siria y Gaza, incluso si hay acuerdo entre Estados Unidos e Irán. También defendió que Israel debe conservar libertad de acción para impedir que Teherán adquiera armas nucleares. Esa postura choca con las exigencias iraníes y complica cualquier marco regional. Teherán reclama la retirada israelí de territorio libanés y quiere que Hizbolá quede incluido en una tregua más amplia. Israel, por ahora, no acepta atarse las manos.
El cálculo de Benjamin Netanyahu añade otra capa de dificultad. Israel afronta elecciones previstas para octubre y el primer ministro llega a esa cita con la presión de una guerra prolongada, la amenaza de Hizbolá aún activa y la posibilidad de que Washington cierre un acuerdo que parte del aparato de seguridad hebreo considera peligroso.

Publicado: junio 13, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-anuncia-acuerdo-iran-teheran-enfria-firma-20260612200736-nt.html

Donald Trump aseguró este sábado en redes sociales que Estados Unidos e Irán firmarán el domingo un acuerdo de paz y que, inmediatamente después, el estrecho de Ormuz quedará «abierto para todos». El anuncio llegó después de que el presidente difundiera un mensaje del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, uno de los mediadores de la crisis, en el que afirmaba que las partes están «más cerca que nunca» de un acuerdo y que Islamabad se prepara para una «firma electrónica inmediata», seguida de conversaciones técnicas la próxima semana.

El mensaje de Trump elevó el optimismo en Washington, pero fue matizado casi de inmediato por Teherán. El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó ante medios estatales que «la firma del memorando de Islamabad no tendrá lugar el domingo», aunque dejó abierta la posibilidad de que pueda producirse «en los próximos días». El Ministerio de Exteriores iraní también aseguró que no hay planes para que el equipo negociador viaje de inmediato a Ginebra, Islamabad o cualquier otro destino.

La fórmula de la firma electrónica, que barajaba este fin de semana la Casa Blanca, resulta poco habitual para un pacto de esta dimensión, pero por ahora no parece previsto que las delegaciones de ambos países vayan a verse en persona.

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  • Pablo M. Díez

Trump quiere presentar el acuerdo como una victoria diplomática tras semanas de presión militar y bloqueo sobre Irán. Pakistán, que ha actuado como mediador, intenta aparecer como garante de una salida negociada. Teherán, en cambio, mantiene la cautela y evita cualquier imagen que pueda interpretarse como una firma bajo presión. A Estados Unidos le habría interesado una ceremonia formal, con una escenificación clara del acuerdo. Los iraníes, por ahora, no parecen dispuestos a participar en un acto de ese tipo.

El texto definitivo no se ha hecho público. Según las filtraciones conocidas, lanzadas el viernes, el memorando incluiría tres elementos inmediatos: la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes y una prórroga de 60 días del alto el fuego. Ese plazo serviría para iniciar una negociación mucho más compleja sobre el programa nuclear iraní, las sanciones de Estados Unidos y el futuro papel de Teherán en una ruta marítima clave para el comercio energético mundial.

Ormuz es el punto más urgente. El Estrecho conecta el golfo Pérsico con el de Omán y por sus aguas transita una parte considerable del comercio mundial de petróleo y gas. Su cierre o interrupción ha elevado la tensión con gobiernos, navieras y mercados energéticos pendientes de cada movimiento. Trump aseguró que, una vez firmado el acuerdo, quedará «abierto para todos». Irán, sin embargo, estudia establecer un sistema de tasas para garantizar el tránsito seguro, una posibilidad que preocupa a empresas y gobiernos por el precedente que puede crear en una vía marítima de importancia estratégica.

Newsletter

Trump presentó el posible acuerdo como una alternativa al pacto nuclear firmado por Barack Obama en 2015. «Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario: un muro para el arma nuclear», escribió en la red Truth Social. También sostuvo que «Irán ya no quiere armas nucleares» y que la relación con Teherán es ahora «muy distinta y mejor» que con administraciones anteriores. Sus asesores han defendido que el texto contempla el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la retirada y destrucción del uranio altamente enriquecido y un régimen de inspecciones.

«Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario a lo firmado por Obama en 2015: un muro para el arma nuclear»

Donald Trump

Presidente de EE.UU.

Esa versión dista mucho de la que transmiten los iraníes. En Teherán, el ministro de Exteriores, Abás Araghchi, declaró a medios estatales que «Irán es el vencedor de la guerra con Estados Unidos». El régimen quiere vender el memorando como una prueba de resistencia, no como una concesión. La batalla por el relato es ya parte de la negociación. Washington insiste en que la presión militar ha obligado a Irán a aceptar límites. Teherán responde que ha resistido los ataques, ha preservado su estructura de poder y se sienta a negociar sin aceptar una rendición.

Las conversaciones técnicas pueden abrir una pausa, pero no resuelven las diferencias de fondo. El programa nuclear iraní ha sido durante años uno de los asuntos más difíciles de la diplomacia internacional. La Administración Obama necesitó casi dos años de conversaciones para alcanzar el acuerdo de 2015, que limitaba el enriquecimiento de uranio y establecía inspecciones, pero no eliminaba por completo el programa atómico. Ahora Trump sostiene que su acuerdo será más duro, pero no se conoce el texto y Teherán no ha aceptado públicamente los puntos que Washington filtra.

«Irán es el vencedor de la guerra con Estados Unidos»

Abás Araghchi

Ministro de Exteriores de Irán

El propio Trump añadió otro elemento de difícil ejecución. Según dijo, «cuando llegue el momento adecuado, cuando todo esté en calma», Estados Unidos entrará en Irán para recuperar el uranio altamente enriquecido que, según Washington, permanece enterrado bajo los escombros de instalaciones subterráneas bombardeadas por fuerzas estadounidenses. No está claro cómo se llevaría a cabo una operación así, con qué garantías ni bajo qué autoridad. Tampoco está claro que Irán esté dispuesto a aceptar la presencia estadounidense en su territorio para retirar material nuclear.

Fuerzas estadounidenses derribaron el sábado drones iraníes que, según responsables militares, se dirigían hacia barcos comerciales en el estrecho de Ormuz. El incidente demuestra que, aun con un memorando en negociación, las hostilidades pueden reanudarse o escalar por un error de cálculo. La tregua existe, pero se sostiene sobre una confianza mínima y con fuerzas militares de ambos países todavía activas en la zona.

El frente del Líbano

La negociación tampoco se limita al Golfo. Irán quiere que el arreglo incluya el frente libanés y un alto el fuego efectivo entre Israel y la milicia Hizbolá. Ese punto puede convertirse en uno de los principales obstáculos. Israel siguió bombardeando el sábado el sur del Líbano y al menos cinco personas murieron en nuevas operaciones. El Ejército israelí ordenó además la evacuación de otras veinte localidades, principalmente en la región de Jezzine, y pidió a sus habitantes desplazarse al norte del río Zahrani.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dejó clara la posición de su Gobierno. Afirmó que Israel no se retirará de las zonas de seguridad que ocupa en el Líbano, Siria y Gaza, incluso si hay acuerdo entre Estados Unidos e Irán. También defendió que Israel debe conservar libertad de acción para impedir que Teherán adquiera armas nucleares. Esa postura choca con las exigencias iraníes y complica cualquier marco regional. Teherán reclama la retirada israelí de territorio libanés y quiere que Hizbolá quede incluido en una tregua más amplia. Israel, por ahora, no acepta atarse las manos.

El cálculo de Benjamin Netanyahu añade otra capa de dificultad. Israel afronta elecciones previstas para octubre y el primer ministro llega a esa cita con la presión de una guerra prolongada, la amenaza de Hizbolá aún activa y la posibilidad de que Washington cierre un acuerdo que parte del aparato de seguridad hebreo considera peligroso.

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