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La Policía despliega cañones de agua en la segunda noche de disturbios en Belfast

Belfast ha vivido una segunda noche consecutiva de disturbios que obligó a la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) a desplegar cañones de agua contra los grupos de manifestantes violentos, en una nueva escalada de tensión desencadenada tras el brutal apuñalamiento a un hombre identificado … como Stephen Ogilvie el pasado lunes por parte de un solicitante de asilo sudanés. La agresión ha derivado en ataques contra inmigrantes, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y el desplazamiento de familias de minorías étnicas de sus hogares.
Los incidentes de la noche de este miércoles se concentraron principalmente en la rotonda de Sandyknowes, en Glengormley, a unos 13 km al noroeste del centro de Belfast, donde centenares de personas se enfrentaron durante horas a los agentes antidisturbios. La Policía informó de que los agentes fueron objeto de un ataque sostenido mediante el lanzamiento de ladrillos, botellas, trozos de madera y cócteles molotov.

Las imágenes difundidas por medios locales muestran a grupos de hombres vestidos de negro y con el rostro cubierto, arrancando vallas y destruyendo accesos residenciales y muros de propiedades para utilizar los materiales como proyectiles contra las líneas policiales.
Durante los disturbios volvieron a incendiarse contenedores y vehículos. Tras varias horas de tensión, la PSNI recurrió al uso de cañones de agua para dispersar a los manifestantes después de advertir por megafonía que la concentración debía disolverse. Los incidentes concluyeron hacia las 11.30 de la noche, cuando las fuerzas de seguridad lograron recuperar el control de la zona.

Noticia relacionada

Ivannia Salazar

Las autoridades confirmaron que varios agentes resultaron heridos durante los disturbios. Brendan Mullan, presidente de la Junta de Supervisión Policial de Irlanda del Norte, indicó que varios policías sufrieron lesiones provocadas por bombas incendiarias y advirtió de que el cuerpo policial continúa operando con una plantilla inferior a la considerada necesaria para garantizar una respuesta adecuada a situaciones de este tipo. Según explicó, la PSNI cuenta actualmente con unos 6.300 agentes frente a una necesidad estimada de 7.500 efectivos.
La viceprimera ministra de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, condenó los acontecimientos y aseguró que las escenas registradas en Belfast han «horrorizado y consternado absolutamente a todo el mundo». En declaraciones a la BBC, afirmó que, aunque algunas personas puedan albergar preocupaciones legítimas, existe un grupo determinado a provocar «violencia, vandalismo y desorden». Little-Pengelly también condenó cualquier acción motivada por el racismo y sostuvo que quienes participan en estos ataques están destruyendo sus propias comunidades.
En términos similares se expresó el secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, quien aseguró que las minorías étnicas han quedado «aterrorizadas» por los acontecimientos de los últimos días. «No hay ninguna justificación para esto», afirmó, y denunció que algunas personas han sido interceptadas en la carretera para preguntarles por su nacionalidad y recordó que familias enteras se han visto obligadas a abandonar sus hogares únicamente por el color de su piel.
El ministro insistió además en que el apuñalamiento del lunes constituye un caso individual y que la responsabilidad corresponde exclusivamente al presunto agresor, no a la comunidad sudanesa ni a otros inmigrantes. «Tenemos una larga y honorable tradición de ofrecer refugio a quienes huyen de la guerra y la persecución, y deberíamos sentirnos orgullosos de ello», añadió.

El caso detonante

El origen de la crisis se encuentra en la agresión sufrida por Stephen Ogilvie el pasado lunes. Y este miércoles compareció ante el Tribunal de Magistrados de Belfast Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años residente en la ciudad, acusado de intento de asesinato, amenazas de muerte contra una trabajadora sanitaria y posesión de un cuchillo en un lugar público. El juez Steven Keown rechazó concederle la libertad bajo fianza y ordenó su ingreso en prisión preventiva durante cuatro semanas.
Mientras las autoridades trataban de contener la violencia, la familia de Stephen Ogilvie difundió un nuevo llamamiento a la calma y rechazó que el ataque sufrido por su familiar sea utilizado para justificar actos de odio contra inmigrantes. «Queremos dejar absolutamente claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos y que la protesta pacífica es el único camino a seguir», señaló la familia en un comunicado. «No queremos que esta terrible tragedia sea utilizada para dividir a la gente o alimentar la hostilidad».
En esta segunda declaración difundida a través de la Policía, la familia denunció la circulación de información falsa sobre el estado de salud de Ogilvie y confirmó que permanece estable.
Ante la magnitud de los disturbios, el Gobierno británico ha confirmado que la Policía de Escocia prestará apoyo operativo a la PSNI, incluido el despliegue de unidades caninas especializadas en control del orden público.

Publicado: junio 11, 2026, 4:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/policia-despliega-canones-agua-segunda-noche-disturbios-20260611101348-nt.html

Belfast ha vivido una segunda noche consecutiva de disturbios que obligó a la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) a desplegar cañones de agua contra los grupos de manifestantes violentos, en una nueva escalada de tensión desencadenada tras el brutal apuñalamiento a un hombre identificado como Stephen Ogilvie el pasado lunes por parte de un solicitante de asilo sudanés. La agresión ha derivado en ataques contra inmigrantes, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y el desplazamiento de familias de minorías étnicas de sus hogares.

Los incidentes de la noche de este miércoles se concentraron principalmente en la rotonda de Sandyknowes, en Glengormley, a unos 13 km al noroeste del centro de Belfast, donde centenares de personas se enfrentaron durante horas a los agentes antidisturbios. La Policía informó de que los agentes fueron objeto de un ataque sostenido mediante el lanzamiento de ladrillos, botellas, trozos de madera y cócteles molotov.

Las imágenes difundidas por medios locales muestran a grupos de hombres vestidos de negro y con el rostro cubierto, arrancando vallas y destruyendo accesos residenciales y muros de propiedades para utilizar los materiales como proyectiles contra las líneas policiales.

Durante los disturbios volvieron a incendiarse contenedores y vehículos. Tras varias horas de tensión, la PSNI recurrió al uso de cañones de agua para dispersar a los manifestantes después de advertir por megafonía que la concentración debía disolverse. Los incidentes concluyeron hacia las 11.30 de la noche, cuando las fuerzas de seguridad lograron recuperar el control de la zona.

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  • Ivannia Salazar

Las autoridades confirmaron que varios agentes resultaron heridos durante los disturbios. Brendan Mullan, presidente de la Junta de Supervisión Policial de Irlanda del Norte, indicó que varios policías sufrieron lesiones provocadas por bombas incendiarias y advirtió de que el cuerpo policial continúa operando con una plantilla inferior a la considerada necesaria para garantizar una respuesta adecuada a situaciones de este tipo. Según explicó, la PSNI cuenta actualmente con unos 6.300 agentes frente a una necesidad estimada de 7.500 efectivos.

La viceprimera ministra de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, condenó los acontecimientos y aseguró que las escenas registradas en Belfast han «horrorizado y consternado absolutamente a todo el mundo». En declaraciones a la BBC, afirmó que, aunque algunas personas puedan albergar preocupaciones legítimas, existe un grupo determinado a provocar «violencia, vandalismo y desorden». Little-Pengelly también condenó cualquier acción motivada por el racismo y sostuvo que quienes participan en estos ataques están destruyendo sus propias comunidades.

En términos similares se expresó el secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, quien aseguró que las minorías étnicas han quedado «aterrorizadas» por los acontecimientos de los últimos días. «No hay ninguna justificación para esto», afirmó, y denunció que algunas personas han sido interceptadas en la carretera para preguntarles por su nacionalidad y recordó que familias enteras se han visto obligadas a abandonar sus hogares únicamente por el color de su piel.

El ministro insistió además en que el apuñalamiento del lunes constituye un caso individual y que la responsabilidad corresponde exclusivamente al presunto agresor, no a la comunidad sudanesa ni a otros inmigrantes. «Tenemos una larga y honorable tradición de ofrecer refugio a quienes huyen de la guerra y la persecución, y deberíamos sentirnos orgullosos de ello», añadió.

El caso detonante

El origen de la crisis se encuentra en la agresión sufrida por Stephen Ogilvie el pasado lunes. Y este miércoles compareció ante el Tribunal de Magistrados de Belfast Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años residente en la ciudad, acusado de intento de asesinato, amenazas de muerte contra una trabajadora sanitaria y posesión de un cuchillo en un lugar público. El juez Steven Keown rechazó concederle la libertad bajo fianza y ordenó su ingreso en prisión preventiva durante cuatro semanas.

Mientras las autoridades trataban de contener la violencia, la familia de Stephen Ogilvie difundió un nuevo llamamiento a la calma y rechazó que el ataque sufrido por su familiar sea utilizado para justificar actos de odio contra inmigrantes. «Queremos dejar absolutamente claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos y que la protesta pacífica es el único camino a seguir», señaló la familia en un comunicado. «No queremos que esta terrible tragedia sea utilizada para dividir a la gente o alimentar la hostilidad».

En esta segunda declaración difundida a través de la Policía, la familia denunció la circulación de información falsa sobre el estado de salud de Ogilvie y confirmó que permanece estable.

Ante la magnitud de los disturbios, el Gobierno británico ha confirmado que la Policía de Escocia prestará apoyo operativo a la PSNI, incluido el despliegue de unidades caninas especializadas en control del orden público.

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