¿Seminarista o hereje? Un demócrata busca conquistar Texas a través de la religión - Colombia
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¿Seminarista o hereje? Un demócrata busca conquistar Texas a través de la religión

Ganar una elección en Texas es un sueño húmedo recurrente del Partido Demócrata en los últimos años. Han creído que la expansión del voto de minorías -sobre todo la hispana- les daría la oportunidad de conquistar este fortín republicano. El sueño se ha roto en … cada elección y ahora los demócratas ensayan una nueva ruta: un candidato que hace de la religión un elemento central de su vida y de su mensaje político.
Su nombre es James Talarico, tiene 37 años y cara de no haber roto un plato. Pero podría romper algo decisivo: la mayoría republicana en el Senado de EE.UU. Es el candidato demócrata para el escaño por Texas -cada estado tiene dos senadores y un tercio de la Cámara Alta se renueva cada dos años- que se decidirá en las elecciones legislativas de este otoño. Si Talarico gana, los demócratas podrían estar muy cerca de recuperar la mayoría en el Senado.

Talarico es un caso extraño entre los demócratas. El partido tiene una tradición amplia en pastores activistas, metidos a políticos. Pero es algo propio de la comunidad negra, con el gran ejemplo de Martin Luther King. Un joven blanco, nieto de un predicador baptista en el sur de Texas, es un fenómeno diferente.

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Enric Bonet

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ -desigualdad económica, apoyo al inmigrante, separación Iglesia-Estado, aborto, agenda LGBTQ- desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia. Para muchos, claro, esto es pura herejía.
Talarico es, a la vez, candidato al Senado y seminarista. Tiene una relación profunda con la iglesia presbiteriana a la que pertenece y se prepara para ordenarse en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, cerca de donde se crió y desarrolló su labor política.

Una iglesia alineada con valores izquierdistas

Para entender el maridaje entre un seminarista y posiciones como la defensa del aborto o los derechos ‘trans’, hay que conocer esta rama del cristianismo, una más en la infinidad de denominaciones que conviven en el país.
Una muestra es la propia parroquia de Talarico, St. Andrews, presbiteriana, en Austin. Su pastor es Jim Rigby, a quien Talarico califica, junto a su abuelo, como su «mayor influencia como cristiano», según ha contado a ‘The New York Times’. Rigby no usa pronombres masculinos con Dios porque lo considera «violento» hacia las mujeres. Tampoco usa la forma ‘Señor’ para referirse a Dios porque suena demasiado europeo, masculino y adinerado. En su iglesia, se llama «villano», «homófobo» y «capullo» al apóstol San Pablo. Y se usa una Biblia «inclusiva», traducida al feminismo, en la que Dios no creó a un hombre, Adán, sino a una «criatura terrestre».

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia

Talarico ha mantenido que no está de acuerdo en todo con Rigby (por ejemplo, él no usa esa Biblia, sino una convencional). Pero sí está en la línea de utilizar las Escrituras para defender sus posiciones progresistas: mantiene que «amar al prójimo» impide el maltrato al inmigrante indocumentado; que no hay rastro de prohibición del aborto en la Biblia y que Jesús tirando las mesas de los comerciantes en el templo es una invitación a la lucha contra la desigualdad económica.
Al contrario, ha condenado el llamado «nacionalismo cristiano», la facción ultraconservadora que ha ganado espacio en la América de Donald Trump. «No hay nada de cristiano en ello», ha dicho. «Es un culto al poder que se hace en el nombre de Jesús».
Para muchos en Texas, en especial en las ramas más extremistas de los evangélicos, Talarico es el Anticristo. Hay pastores texanos que lo han dicho de forma literal. Otros le han comparado con la serpiente del Edén. Y alguno ha llegado a pedir que le crucifiquen junto a Jesucristo.
Pero no todo el mundo piensa así en Texas: la imagen recatada de Talarico, su mensaje centrado en mejorar la vida de los votantes -dice que la división no es izquierda-derecha, sino entre los de arriba y los de abajo- y sus alusiones constantes a Dios le han dado un marchamo de moderación. Se impuso en las primarias demócratas a la favorita, Jasmine Crockett, una diputada, que al contrario que Talarico, centró su campaña en ataques a Trump. Y ahora se ha convertido en la gran sensación de la política de EE.UU. Joe Rogan, el presentador del podcast más popular del país, muy seguido entre votantes jóvenes de Trump, alabó en una entrevista su carácter pragmático y unitario y le animó a presentarse a presidente en el futuro.

Los escándalos sacuden al candidato en Maine

Si los demócratas tienen posibilidades en un estado republicano como Texas, lo contrario está ocurriendo en Maine. El candidato del partido, Graham Platner, un cultivador de ostras y exmarine, tiene muchas posibilidades de arrebatar el único escaño republicano en el Senado de los estados del Noreste, el que mantiene la senadora moderada Susan Collins. Pero a Platner no paran de explotarle escándalos: se puso un tatuaje nazi en la juventud y han aparecido alegaciones de que intercambió mensajes con contenido sexual durante la campaña del año pasado y varias mujeres le acusaron de comportamiento «tóxico» y «perturbador».

Los demócratas vuelven a soñar con una victoria en Texas no solo por el tirón que ha encontrado Talarico. También por el rival al que se enfrentará. Será el republicano Ken Paxton, el fiscal general, una figura polémica, que arrastra alegaciones de corrupción y escándalos maritales. Pero también es un aliado acérrimo de Trump, cuyo apoyo le valió para imponerse al candidato del ‘establishment’ conservador, el actual senador John Cornyn.
Los demócratas confían en que el perfil más extremista de Paxton les ayude a ganar una elección a nivel estatal, algo que no ocurre desde hace más de treinta años. Pero Talarico guarda muchos muertos en el armario de las redes sociales. Como cuando hablaba de que había «seis géneros» o, todavía peor en Texas, abogaba por reducir el consumo de carne. Ahora dice que se arrepiente de algunas declaraciones y que algunas «dan vergüenza ajena». Está por ver si Texas le perdona y si le compra su cristianismo progre.

Publicado: junio 7, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/seminarista-hereje-democrata-busca-conquistar-texas-traves-20260607013006-nt.html

Ganar una elección en Texas es un sueño húmedo recurrente del Partido Demócrata en los últimos años. Han creído que la expansión del voto de minorías -sobre todo la hispana- les daría la oportunidad de conquistar este fortín republicano. El sueño se ha roto en cada elección y ahora los demócratas ensayan una nueva ruta: un candidato que hace de la religión un elemento central de su vida y de su mensaje político.

Su nombre es James Talarico, tiene 37 años y cara de no haber roto un plato. Pero podría romper algo decisivo: la mayoría republicana en el Senado de EE.UU. Es el candidato demócrata para el escaño por Texas -cada estado tiene dos senadores y un tercio de la Cámara Alta se renueva cada dos años- que se decidirá en las elecciones legislativas de este otoño. Si Talarico gana, los demócratas podrían estar muy cerca de recuperar la mayoría en el Senado.

Talarico es un caso extraño entre los demócratas. El partido tiene una tradición amplia en pastores activistas, metidos a políticos. Pero es algo propio de la comunidad negra, con el gran ejemplo de Martin Luther King. Un joven blanco, nieto de un predicador baptista en el sur de Texas, es un fenómeno diferente.

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  • Enric Bonet

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ -desigualdad económica, apoyo al inmigrante, separación Iglesia-Estado, aborto, agenda LGBTQ- desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia. Para muchos, claro, esto es pura herejía.

Talarico es, a la vez, candidato al Senado y seminarista. Tiene una relación profunda con la iglesia presbiteriana a la que pertenece y se prepara para ordenarse en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, cerca de donde se crió y desarrolló su labor política.

Una iglesia alineada con valores izquierdistas

Para entender el maridaje entre un seminarista y posiciones como la defensa del aborto o los derechos ‘trans’, hay que conocer esta rama del cristianismo, una más en la infinidad de denominaciones que conviven en el país.

Una muestra es la propia parroquia de Talarico, St. Andrews, presbiteriana, en Austin. Su pastor es Jim Rigby, a quien Talarico califica, junto a su abuelo, como su «mayor influencia como cristiano», según ha contado a ‘The New York Times’. Rigby no usa pronombres masculinos con Dios porque lo considera «violento» hacia las mujeres. Tampoco usa la forma ‘Señor’ para referirse a Dios porque suena demasiado europeo, masculino y adinerado. En su iglesia, se llama «villano», «homófobo» y «capullo» al apóstol San Pablo. Y se usa una Biblia «inclusiva», traducida al feminismo, en la que Dios no creó a un hombre, Adán, sino a una «criatura terrestre».

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia

Talarico ha mantenido que no está de acuerdo en todo con Rigby (por ejemplo, él no usa esa Biblia, sino una convencional). Pero sí está en la línea de utilizar las Escrituras para defender sus posiciones progresistas: mantiene que «amar al prójimo» impide el maltrato al inmigrante indocumentado; que no hay rastro de prohibición del aborto en la Biblia y que Jesús tirando las mesas de los comerciantes en el templo es una invitación a la lucha contra la desigualdad económica.

Al contrario, ha condenado el llamado «nacionalismo cristiano», la facción ultraconservadora que ha ganado espacio en la América de Donald Trump. «No hay nada de cristiano en ello», ha dicho. «Es un culto al poder que se hace en el nombre de Jesús».

Para muchos en Texas, en especial en las ramas más extremistas de los evangélicos, Talarico es el Anticristo. Hay pastores texanos que lo han dicho de forma literal. Otros le han comparado con la serpiente del Edén. Y alguno ha llegado a pedir que le crucifiquen junto a Jesucristo.

Pero no todo el mundo piensa así en Texas: la imagen recatada de Talarico, su mensaje centrado en mejorar la vida de los votantes -dice que la división no es izquierda-derecha, sino entre los de arriba y los de abajo- y sus alusiones constantes a Dios le han dado un marchamo de moderación. Se impuso en las primarias demócratas a la favorita, Jasmine Crockett, una diputada, que al contrario que Talarico, centró su campaña en ataques a Trump. Y ahora se ha convertido en la gran sensación de la política de EE.UU. Joe Rogan, el presentador del podcast más popular del país, muy seguido entre votantes jóvenes de Trump, alabó en una entrevista su carácter pragmático y unitario y le animó a presentarse a presidente en el futuro.

Los escándalos sacuden al candidato en Maine

Si los demócratas tienen posibilidades en un estado republicano como Texas, lo contrario está ocurriendo en Maine. El candidato del partido, Graham Platner, un cultivador de ostras y exmarine, tiene muchas posibilidades de arrebatar el único escaño republicano en el Senado de los estados del Noreste, el que mantiene la senadora moderada Susan Collins. Pero a Platner no paran de explotarle escándalos: se puso un tatuaje nazi en la juventud y han aparecido alegaciones de que intercambió mensajes con contenido sexual durante la campaña del año pasado y varias mujeres le acusaron de comportamiento «tóxico» y «perturbador».

Los demócratas vuelven a soñar con una victoria en Texas no solo por el tirón que ha encontrado Talarico. También por el rival al que se enfrentará. Será el republicano Ken Paxton, el fiscal general, una figura polémica, que arrastra alegaciones de corrupción y escándalos maritales. Pero también es un aliado acérrimo de Trump, cuyo apoyo le valió para imponerse al candidato del ‘establishment’ conservador, el actual senador John Cornyn.

Los demócratas confían en que el perfil más extremista de Paxton les ayude a ganar una elección a nivel estatal, algo que no ocurre desde hace más de treinta años. Pero Talarico guarda muchos muertos en el armario de las redes sociales. Como cuando hablaba de que había «seis géneros» o, todavía peor en Texas, abogaba por reducir el consumo de carne. Ahora dice que se arrepiente de algunas declaraciones y que algunas «dan vergüenza ajena». Está por ver si Texas le perdona y si le compra su cristianismo progre.

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