Publicado: junio 4, 2026, 4:45 am
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El mar Báltico se ha convertido en un habitual escenario de la guerra híbrida desestabilizadora rusa, con reiterados ataques a la libertad de navegación y a la Infraestructura Submarina Crítica. La OTAN ha respondido con el dispositivo de vigilancia reforzada Baltic Sentry, de … la que forman parte las maniobras Baltops, que comienzan hoy. Pero debido a que la Alianza tiene varios frentes abiertos, serán unas maniobras reducidas que proyectan una imagen de falta de recursos de la que Moscú toma nota.
Hace solo dos décadas, la OTAN era capaz de proyectar simultáneamente fuerzas en Afganistán, los Balcanes y el Mediterráneo. Hoy, la crisis en Ormuz y el despliegue estadounidense en el Pacífico, el Caribe y el Atlántico Norte impide cubrir las maniobras en el Báltico. En 1985, en plena Guerra Fría, unas maniobras aliadas similares en el Báltico reunieron 150 buques, en una situación de tensión comparable. Esta edición de Baltops reunirá a unos 20 barcos y unos 6.000 soldados.
En el caso de la participación española, la fragata Blas de Lezo (F-103), que había sido ofrecida inicialmente para integrar el Baltops, finalmente permanecerá en el Mediterráneo dentro de la Operación Sophia ampliada. El Ministerio de Defensa ha tenido que elegir entre vigilar el flanco sur, hacia Marruecos y el Sahel, o enviar un buque al Báltico. La Armada española, con apenas once fragatas y cinco patrulleros oceánicos, no puede atender todos los frentes.
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«Las maniobras más importantes del año en el Báltico arrancan esta semana con una fuerza naval mermada. La OTAN ha tenido que recortar su despliegue a la mitad, 20 buques y unos 6.000 efectivos de 15 naciones, porque sus marinas de guerra están atadas en otros teatros», ha explicado el contralmirante alemán Stephan Haisch, al frente del Cuartel General de la Fuerza de Tareas del Báltico (Commander Task Force Baltic).
«Sigue siendo un signo de la fortaleza y unidad de la Alianza, bajo liderazgo estadounidense y con amplia participación de la OTAN», intenta contrarrestar el efecto desgaste, tras confirmar que el destructor furtivo de última generación que el Pentágono solía destacar en estas aguas ha sido reasignado al Golfo Pérsico. Haisch subraya que Estados Unidos proporciona a Baltops el buque insignia «Mount Whitney».
Las maniobras pivotarán sobre la isla de Gotland
Las maniobras, que se prolongarán del 4 al 20 de junio, arrancarán en el Báltico occidental y se desplazarán después hacia el este. El objetivo declarado es ensayar la protección de las líneas de comunicación marítima y el reabastecimiento de las repúblicas bálticas, conectadas al resto de la OTAN solo por un estrecho corredor terrestre. En un conflicto real, la supervivencia de Estonia, Letonia y Lituania dependerá del control naval aliado. De ahí que el ejercicio pivote sobre la isla sueca de Gotland.
La presencia naval occidental en el Índico y el Golfo Pérsico ha crecido un 35% en los últimos doce meses, según datos del Military Balance del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), mientras que las operaciones de vigilancia en el Ártico, donde Rusia y China cooperan cada vez más, demandan destructores y rompehielos que antes recalaban en el Báltico.
Dado que la serie Baltops fue diseñada inicialmente como un ejercicio impulsado por Estados Unidos, su objetivo es demostrar la convergencia transatlántica en evolución dentro de la OTAN para llevar a cabo operaciones multidominio en la región del Mar Báltico. Viene sirviendo también para reforzar las asociaciones estratégicas, especialmente entre Estados Unidos y la OTAN, pero la disminución de aportaciones estadounidenses tiene precisamente el efecto contrario.
Uno de los grandes problemas de seguridad en el Báltico es actualmente la protección de las infraestructuras submarinas, principalmente cables de telecomunicaciones a través de los que viajan los datos de Internet. Dado que más del 95% de todo el tráfico de internet y datos se transporta bajo el mar, a través de 15 cables submarinos, y ante la incapacidad militar de proteger esa estructura, 17 países de Europa, Oriente Medio e Indo-Pacífico han unido fuerzas por primera vez para formar un acuerdo marco sobre la protección de los cables submarinos, en el marco del en el Diálogo Shangri-La en Singapur, el pasado fin de semana.
