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Mandelson prometió al Gobierno británico que no se arrepentiría de su nombramiento

«Si decidierais nombrarme, me aseguraría de que nunca os arrepintierais». La frase, escrita de puño y letra por Peter Mandelson en una carta dirigida al entonces ministro de Exteriores, David Lammy, el 18 de noviembre de 2024, resume el contenido político de los … más de 1.500 documentos que el Gobierno británico ha hecho públicos sobre su nombramiento como embajador del Reino Unido en Estados Unidos.
Lo que comenzó como un ejercicio de transparencia forzado por el Parlamento ha terminado convirtiéndose en una radiografía excepcional de las dinámicas internas del Ejecutivo de Keir Starmer, de las dudas que recorrían Downing Street durante su primer año en el poder y de la influencia que continuó ejerciendo una de las figuras más controvertidas y longevas del laborismo británico.

La publicación, compuesta por tres volúmenes que suman 1.504 páginas, incluye 340 correos electrónicos o cadenas de correos, 56 conversaciones de WhatsApp, 15 cartas y notas correspondientes a 26 reuniones. Según reconoció Darren Jones, secretario jefe de la Oficina del Gabinete, el proceso ha costado más de un millón de libras únicamente a su departamento.

Noticia relacionada

La divulgación se produce en un contexto delicado. Mandelson, uno de los arquitectos del Nuevo Laborismo junto a Tony Blair y una de las personalidades más influyentes de la política británica durante las últimas tres décadas, fue designado embajador en Washington en diciembre de 2024. Su nombramiento generó controversia desde el principio debido a su relación con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales que murió en prisión en 2019.
Nueve meses después de asumir el cargo, Mandelson fue destituido cuando nuevas revelaciones sobre esa relación desencadenaron una tormenta política que terminó por alcanzar al propio primer ministro. Actualmente permanece bajo investigación por presunta conducta indebida en cargo público. Él niega haber cometido delito alguno, sostiene que no actuó en beneficio personal y afirma estar cooperando con las autoridades. Parte de la documentación relacionada con su proceso de acreditación de seguridad continúa retenida a petición de la Policía Metropolitana mientras prosigue la investigación.
Precisamente ese expediente de seguridad constituye una de las principales incógnitas que sobrevuelan toda la controversia. Aunque el informe completo sigue sin publicarse, los documentos divulgados confirman que el proceso de verificación suscitó importantes debates entre funcionarios de diferentes áreas. Correos electrónicos intercambiados entre altos responsables muestran que los servicios encargados del procedimiento consideraban necesario que Mandelson completara el proceso ordinario de acreditación de máximo nivel antes de asumir plenamente sus funciones diplomáticas. En uno de esos mensajes, Ian Collard, responsable de seguridad del Foreign Office, advertía de que las autoridades estadounidenses probablemente verificarían el nivel de autorización concedido al futuro embajador antes de permitirle participar en conversaciones sensibles. «No informar correctamente sobre el nivel de acreditación podría tener consecuencias incómodas», escribió.

Reuniones con el M16

Los documentos muestran además que, mientras el proceso continuaba abierto, Mandelson recibió acceso a materiales clasificados y se planificaron reuniones con responsables de inteligencia, incluido Richard Moore, entonces director del MI6. Funcionarios implicados en la coordinación de esos encuentros llegaron a describir la situación como un caso «único», precisamente porque el procedimiento de verificación todavía no había concluido.
Sin embargo, si la cuestión del «vetting» (investigación de antecedentes penales) constituye el trasfondo institucional de la historia, el material que mayor repercusión política ha provocado se encuentra en centenares de mensajes intercambiados entre Mandelson y varios miembros del Gobierno. Las conversaciones revelan que el entonces embajador mantuvo una comunicación constante con ministros, asesores y altos funcionarios, a quienes trasladaba opiniones sobre estrategia política, gestión gubernamental, relaciones internacionales e incluso asuntos de política doméstica.
Entre los intercambios más significativos destacan los mantenidos con Pat McFadden, entonces ministro del Gabinete y actualmente titular de Trabajo y Pensiones. En mayo de 2025, McFadden preguntó a Mandelson qué debía hacer el Gobierno para recuperar la iniciativa política. La respuesta fue demoledora. «Todo parte de arriba. Keir carece de energía, igual que el conjunto del Gabinete», escribió Mandelson. A su juicio, las personas que rodeaban al primer ministro tenían «la cabeza en el sitio correcto», pero faltaban perfiles capaces de ejecutar eficazmente las decisiones.
Después, el tono de las críticas se endureció todavía más. En una conversación de julio de 2025, Mandelson describió la situación de Downing Street como la de una estructura «asediada», necesitada de una «renovación completa» y de una nueva inyección de propósito político. Los asesores del número 10, afirmaba, «no trabajan como un equipo, no están dirigidos y ninguno sabe realmente qué piensa o qué quiere Keir». «De hecho», dijo, «la mayoría ni siquiera cree que Keir sepa lo que quiere».
La documentación divulgada constituye la segunda gran entrega de los denominados «Mandelson Files», después de la primera remesa publicada el pasado marzo.

Publicado: junio 1, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/mandelson-prometio-gobierno-britanico-arrepentiria-nombramiento-20260601181656-nt.html

«Si decidierais nombrarme, me aseguraría de que nunca os arrepintierais». La frase, escrita de puño y letra por Peter Mandelson en una carta dirigida al entonces ministro de Exteriores, David Lammy, el 18 de noviembre de 2024, resume el contenido político de los más de 1.500 documentos que el Gobierno británico ha hecho públicos sobre su nombramiento como embajador del Reino Unido en Estados Unidos.

Lo que comenzó como un ejercicio de transparencia forzado por el Parlamento ha terminado convirtiéndose en una radiografía excepcional de las dinámicas internas del Ejecutivo de Keir Starmer, de las dudas que recorrían Downing Street durante su primer año en el poder y de la influencia que continuó ejerciendo una de las figuras más controvertidas y longevas del laborismo británico.

La publicación, compuesta por tres volúmenes que suman 1.504 páginas, incluye 340 correos electrónicos o cadenas de correos, 56 conversaciones de WhatsApp, 15 cartas y notas correspondientes a 26 reuniones. Según reconoció Darren Jones, secretario jefe de la Oficina del Gabinete, el proceso ha costado más de un millón de libras únicamente a su departamento.

Noticia relacionada

La divulgación se produce en un contexto delicado. Mandelson, uno de los arquitectos del Nuevo Laborismo junto a Tony Blair y una de las personalidades más influyentes de la política británica durante las últimas tres décadas, fue designado embajador en Washington en diciembre de 2024. Su nombramiento generó controversia desde el principio debido a su relación con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales que murió en prisión en 2019.

Nueve meses después de asumir el cargo, Mandelson fue destituido cuando nuevas revelaciones sobre esa relación desencadenaron una tormenta política que terminó por alcanzar al propio primer ministro. Actualmente permanece bajo investigación por presunta conducta indebida en cargo público. Él niega haber cometido delito alguno, sostiene que no actuó en beneficio personal y afirma estar cooperando con las autoridades. Parte de la documentación relacionada con su proceso de acreditación de seguridad continúa retenida a petición de la Policía Metropolitana mientras prosigue la investigación.

Precisamente ese expediente de seguridad constituye una de las principales incógnitas que sobrevuelan toda la controversia. Aunque el informe completo sigue sin publicarse, los documentos divulgados confirman que el proceso de verificación suscitó importantes debates entre funcionarios de diferentes áreas. Correos electrónicos intercambiados entre altos responsables muestran que los servicios encargados del procedimiento consideraban necesario que Mandelson completara el proceso ordinario de acreditación de máximo nivel antes de asumir plenamente sus funciones diplomáticas. En uno de esos mensajes, Ian Collard, responsable de seguridad del Foreign Office, advertía de que las autoridades estadounidenses probablemente verificarían el nivel de autorización concedido al futuro embajador antes de permitirle participar en conversaciones sensibles. «No informar correctamente sobre el nivel de acreditación podría tener consecuencias incómodas», escribió.

Reuniones con el M16

Los documentos muestran además que, mientras el proceso continuaba abierto, Mandelson recibió acceso a materiales clasificados y se planificaron reuniones con responsables de inteligencia, incluido Richard Moore, entonces director del MI6. Funcionarios implicados en la coordinación de esos encuentros llegaron a describir la situación como un caso «único», precisamente porque el procedimiento de verificación todavía no había concluido.

Sin embargo, si la cuestión del «vetting» (investigación de antecedentes penales) constituye el trasfondo institucional de la historia, el material que mayor repercusión política ha provocado se encuentra en centenares de mensajes intercambiados entre Mandelson y varios miembros del Gobierno. Las conversaciones revelan que el entonces embajador mantuvo una comunicación constante con ministros, asesores y altos funcionarios, a quienes trasladaba opiniones sobre estrategia política, gestión gubernamental, relaciones internacionales e incluso asuntos de política doméstica.

Entre los intercambios más significativos destacan los mantenidos con Pat McFadden, entonces ministro del Gabinete y actualmente titular de Trabajo y Pensiones. En mayo de 2025, McFadden preguntó a Mandelson qué debía hacer el Gobierno para recuperar la iniciativa política. La respuesta fue demoledora. «Todo parte de arriba. Keir carece de energía, igual que el conjunto del Gabinete», escribió Mandelson. A su juicio, las personas que rodeaban al primer ministro tenían «la cabeza en el sitio correcto», pero faltaban perfiles capaces de ejecutar eficazmente las decisiones.

Después, el tono de las críticas se endureció todavía más. En una conversación de julio de 2025, Mandelson describió la situación de Downing Street como la de una estructura «asediada», necesitada de una «renovación completa» y de una nueva inyección de propósito político. Los asesores del número 10, afirmaba, «no trabajan como un equipo, no están dirigidos y ninguno sabe realmente qué piensa o qué quiere Keir». «De hecho», dijo, «la mayoría ni siquiera cree que Keir sepa lo que quiere».

La documentación divulgada constituye la segunda gran entrega de los denominados «Mandelson Files», después de la primera remesa publicada el pasado marzo.

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