Magyar reformará la Constitución para deshacerse del presidente de Hungría - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Magyar reformará la Constitución para deshacerse del presidente de Hungría

La confrontación entre el primer ministro húngaro, Péter Magyar, y el presidente de la República, Tamás Sulyok, se ha convertido en el primer gran choque institucional de la era postOrbán. Lo que comenzó como una exigencia de dimisión, que Magyar formuló antes … incluso de ser nombrado jefe del Gobierno, se ha transformado en un pulso personal, jurídico y simbólico sobre el futuro del Estado de derecho en Hungría.
Magyar acusa a Sulyok de haber sido cómplice pasivo de los abusos de Orbán y Sulyok le reprocha su «prepotencia». El ultimátum del 31 de mayo, fecha señalada por Magyar para que Sulyok dimitiese por «haber fallado repetidamente en su deber de representar la unidad de la nación húngara», expiraba el pasado fin de semana y Sulyok insistió el domingo en que no iba a dimitir. A primera hora del lunes, el primer ministro ha acudido personalmente al Palacio Sándor para una reunión in extremis que ha terminado sin acuerdo.

A su salida, Magyar ha elevado su órdago a la grande y ha anunciado una decisión sin precedentes: una reforma de la Ley Fundamental que le permitirá destituir al presidente, un proceso que llevará aproximadamente un mes y que evitará, ha dicho, «legislaciones personalizadas» pero permitirá «restaurar el Estado de derecho». Con su mayoría de más de dos tercios del Parlamento húngaro, puede abordar semejante estrategia.

Noticia relacionada

Guy Sorman

Aunque Sulyok no está asociado a ninguno de los escándalos de corrupción que tras el cambio de gobierno surgen como setas, Magyar acusa al presidente de haber legitimado con su silencio los abusos del poder. Cuando Orbán llamó «bichos» a sus adversarios políticos, Sulyok lo consideró «una opinión política», no un ataque a la dignidad democrática. Cuando restringió el derecho de reunión, no reaccionó. Cuando los servicios secretos llevaron a cabo operaciones de desprestigio contra el Partido Tisza, tampoco intervino. Cuando activistas opositores sufrieron agresiones físicas y verbales, el presidente no condenó los hechos. Cuando se produjo el ataque ruso con drones contra Mukachevo, la palabra «ruso» desapareció misteriosamente del comunicado presidencial.
Magyar ha exigido también la dimisión de otros altos cargos nombrados durante la era Fidesz, como el presidente del Tribunal Supremo, el jefe de la Oficina Judicial Nacional, el fiscal general, el presidente de la Autoridad de Competencia, el presidente del Tribunal de Cuentas y el jefe de la Autoridad de Medios. Todos ellos ignoraron el ultimátum. Para el primer ministro, esta resistencia coordinada demuestra que el viejo sistema sigue incrustado en las instituciones y que Sulyok es su pieza central.
Si Magyar logra destituir a Sulyok mediante una reforma constitucional habrá demostrado que el viejo sistema puede ser desmontado desde dentro. Si fracasa, el presidente se convertirá en el símbolo de la resistencia institucional al nuevo Gobierno. En palabras del primer ministro húngaro, la reforma constitucional que se pondrá en marcha hoy mismo en el Parlamento servirá para «eliminar a todos los títeres» que participaron en «desmantelar el estado de derecho y la democracia».

Desmontar el sistema Orbán desde dentro

La maniobra de Magyar es jurídicamente audaz. En lugar de iniciar un procedimiento de destitución, que podría interpretarse como una persecución política, modificará la Ley Fundamental para redefinir las condiciones del cargo y permitir la sustitución del presidente. Según ha explicado, no se trata de «privar» a Sulyok de su puesto, sino de «reformar el marco constitucional para que el jefe del Estado deje de ser un obstáculo para la regeneración democrática». Si Magyar logra destituir a Sulyok mediante una reforma constitucional, habrá demostrado que el viejo sistema puede ser desmontado desde dentro. Si fracasa, el presidente se convertirá en el símbolo de la resistencia institucional al nuevo gobierno.
Mientras dure el proceso, ha añadido, las leyes serán firmadas por el presidente del Parlamento, lo que evita un bloqueo institucional y garantiza que las reformas necesarias para desbloquear los fondos europeos puedan seguir adelante. El nuevo gobierno ya ha presentado la solicitud para formar parte de la Fiscalía Europea y el parlamento húngaro votará hoy la reducción a la mitad de la retribución del primer ministro y significativas reducciones también del sueldo de los diputados, como muestras fehacientes de la política de regeneración. Magyar visitará al canciller alemán en Berlín el martes y al presidente francés en París el miércoles, en una actividad diplomática muy intensa en la que está reposicionando a Hungría en Europa.
El partido Fidesz, de Orbán, ha acusado a Magyar de emitir un «ultimátum ilegal» y recuerda que Sulyok cumple su mandato legítimo, que dura hasta 2029. Pero su capacidad de reacción es mínima, en medio de una constante aparición de escándalos. El último lo componen las pruebas de que la anciana madre de Viktor Orbán y uno de sus hermanos retiraron sumas millonarias de la empresa minera de la familia, que se estaba beneficiando de contratos privilegiados, a la espera de que la Justicia se pronuncie sobre lo que por ahora son informaciones periodísticas.
El cargo de presidente de Hungría es en gran medida ceremonial, aunque Sulyok puede remitir las leyes al parlamento para su reconsideración o presentar legislación al Tribunal Constitucional, lo que podría ralentizar o bloquear la agenda reformista de Magyar. Ante la primera sesión plenaria del parlamento, ha anunciado que se endurecerá el sistema de declaración de bienes y se introducirán nuevos poderes de investigación para no «olvidar indicar un yate de lujo o un pabellón de caza», por ejemplo. Los poderes de la Autoridad de Integridad se ampliarán para tomar medidas más estrictas contra declaraciones de activos falsas o engañosas, que serán castigadas con dos años de prisión.

Publicado: junio 1, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/magyar-reforma-constitucion-deshacerse-presidente-hungria-20260601141858-nt.html

La confrontación entre el primer ministro húngaro, Péter Magyar, y el presidente de la República, Tamás Sulyok, se ha convertido en el primer gran choque institucional de la era postOrbán. Lo que comenzó como una exigencia de dimisión, que Magyar formuló antes incluso de ser nombrado jefe del Gobierno, se ha transformado en un pulso personal, jurídico y simbólico sobre el futuro del Estado de derecho en Hungría.

Magyar acusa a Sulyok de haber sido cómplice pasivo de los abusos de Orbán y Sulyok le reprocha su «prepotencia». El ultimátum del 31 de mayo, fecha señalada por Magyar para que Sulyok dimitiese por «haber fallado repetidamente en su deber de representar la unidad de la nación húngara», expiraba el pasado fin de semana y Sulyok insistió el domingo en que no iba a dimitir. A primera hora del lunes, el primer ministro ha acudido personalmente al Palacio Sándor para una reunión in extremis que ha terminado sin acuerdo.

A su salida, Magyar ha elevado su órdago a la grande y ha anunciado una decisión sin precedentes: una reforma de la Ley Fundamental que le permitirá destituir al presidente, un proceso que llevará aproximadamente un mes y que evitará, ha dicho, «legislaciones personalizadas» pero permitirá «restaurar el Estado de derecho». Con su mayoría de más de dos tercios del Parlamento húngaro, puede abordar semejante estrategia.

Noticia relacionada


  • Guy Sorman

Aunque Sulyok no está asociado a ninguno de los escándalos de corrupción que tras el cambio de gobierno surgen como setas, Magyar acusa al presidente de haber legitimado con su silencio los abusos del poder. Cuando Orbán llamó «bichos» a sus adversarios políticos, Sulyok lo consideró «una opinión política», no un ataque a la dignidad democrática. Cuando restringió el derecho de reunión, no reaccionó. Cuando los servicios secretos llevaron a cabo operaciones de desprestigio contra el Partido Tisza, tampoco intervino. Cuando activistas opositores sufrieron agresiones físicas y verbales, el presidente no condenó los hechos. Cuando se produjo el ataque ruso con drones contra Mukachevo, la palabra «ruso» desapareció misteriosamente del comunicado presidencial.

Magyar ha exigido también la dimisión de otros altos cargos nombrados durante la era Fidesz, como el presidente del Tribunal Supremo, el jefe de la Oficina Judicial Nacional, el fiscal general, el presidente de la Autoridad de Competencia, el presidente del Tribunal de Cuentas y el jefe de la Autoridad de Medios. Todos ellos ignoraron el ultimátum. Para el primer ministro, esta resistencia coordinada demuestra que el viejo sistema sigue incrustado en las instituciones y que Sulyok es su pieza central.

Si Magyar logra destituir a Sulyok mediante una reforma constitucional habrá demostrado que el viejo sistema puede ser desmontado desde dentro. Si fracasa, el presidente se convertirá en el símbolo de la resistencia institucional al nuevo Gobierno. En palabras del primer ministro húngaro, la reforma constitucional que se pondrá en marcha hoy mismo en el Parlamento servirá para «eliminar a todos los títeres» que participaron en «desmantelar el estado de derecho y la democracia».

Desmontar el sistema Orbán desde dentro

La maniobra de Magyar es jurídicamente audaz. En lugar de iniciar un procedimiento de destitución, que podría interpretarse como una persecución política, modificará la Ley Fundamental para redefinir las condiciones del cargo y permitir la sustitución del presidente. Según ha explicado, no se trata de «privar» a Sulyok de su puesto, sino de «reformar el marco constitucional para que el jefe del Estado deje de ser un obstáculo para la regeneración democrática». Si Magyar logra destituir a Sulyok mediante una reforma constitucional, habrá demostrado que el viejo sistema puede ser desmontado desde dentro. Si fracasa, el presidente se convertirá en el símbolo de la resistencia institucional al nuevo gobierno.

Mientras dure el proceso, ha añadido, las leyes serán firmadas por el presidente del Parlamento, lo que evita un bloqueo institucional y garantiza que las reformas necesarias para desbloquear los fondos europeos puedan seguir adelante. El nuevo gobierno ya ha presentado la solicitud para formar parte de la Fiscalía Europea y el parlamento húngaro votará hoy la reducción a la mitad de la retribución del primer ministro y significativas reducciones también del sueldo de los diputados, como muestras fehacientes de la política de regeneración. Magyar visitará al canciller alemán en Berlín el martes y al presidente francés en París el miércoles, en una actividad diplomática muy intensa en la que está reposicionando a Hungría en Europa.

El partido Fidesz, de Orbán, ha acusado a Magyar de emitir un «ultimátum ilegal» y recuerda que Sulyok cumple su mandato legítimo, que dura hasta 2029. Pero su capacidad de reacción es mínima, en medio de una constante aparición de escándalos. El último lo componen las pruebas de que la anciana madre de Viktor Orbán y uno de sus hermanos retiraron sumas millonarias de la empresa minera de la familia, que se estaba beneficiando de contratos privilegiados, a la espera de que la Justicia se pronuncie sobre lo que por ahora son informaciones periodísticas.

El cargo de presidente de Hungría es en gran medida ceremonial, aunque Sulyok puede remitir las leyes al parlamento para su reconsideración o presentar legislación al Tribunal Constitucional, lo que podría ralentizar o bloquear la agenda reformista de Magyar. Ante la primera sesión plenaria del parlamento, ha anunciado que se endurecerá el sistema de declaración de bienes y se introducirán nuevos poderes de investigación para no «olvidar indicar un yate de lujo o un pabellón de caza», por ejemplo. Los poderes de la Autoridad de Integridad se ampliarán para tomar medidas más estrictas contra declaraciones de activos falsas o engañosas, que serán castigadas con dos años de prisión.

Artículos Relacionados