Publicado: mayo 30, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ivan-cepeda-20260530013521-nt.html
Con su hablar pausado y un tanto monocorde, con su vestimenta adusta, siempre de cuello Mao, colores básicos e incluso opacos, Iván Cepeda Castro es exactamente la otra cara de la moneda tanto de Paloma Valencia —siempre vociferante y exaltada— como de Abelardo de la Espriella … , entre galán de telenovela y maniquí de temporada, muy atento a la apariencia.
Pero las diferencias no son solo de forma, también de contenidos: Cepeda no solo es el heredero del gobernante Pacto Histórico (candidatura que logró a finales de 2025 con el 65% de los votos de la consulta interna), sino el artífice del gran acuerdo de la izquierda que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia de Colombia y que lo posiciona como su posible sucesor.
Pero, atención, no es simple continuidad: a diferencia del errático Petro, Iván Cepeda, de 63 años, es un hombre estructurado políticamente, con estudios de Filosofía en la Universidad de Sofía y una larga militancia en la izquierda colombiana. Por eso, prefiere leer sus discursos a improvisar y evita debates con sus adversarios para no desgastarse antes de tiempo, lo que para muchos, más que una estrategia de campaña, es señal de un talante poco democrático a pesar de su trayectoria como defensor de derechos humanos y del amplio debate ciudadano.
En un país de políticos exaltados, esa serenidad le ha dado el aura de ser hábil para mediar acuerdos —como sucedió durante las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC—, lo que muchos analistas ven con buenos ojos ante su eventual llegada a la Casa de Nariño sin mayorías en el Congreso y con una oposición que promete ser feroz. Sin embargo, este facilitador de procesos de paz arrastra el fracaso de las negociaciones con la guerrilla del ELN, mesas en las que ha participado desde 2014 y espera relanzar, así como de la política de Paz Total del actual gobierno, que dice va a profundizar —junto con las políticas sociales actuales— a pesar de los cero resultados y el violento impacto en la seguridad territorial.
Como otros candidatos punteros, Cepeda tiene experiencia en el Congreso, al que llegó en 2010 como Representante y desde 2014 tiene un asiento como senador, pero ninguna en la administración pública. Aunque siempre ha sido crítico con los gobiernos de centro y derecha, su visibilidad aumentó por ser la némesis de Álvaro Uribe Vélez, a quien ha acusado de tener nexos con el paramilitarismo, y por la guerra judicial que sostienen desde hace más de diez años, que terminó en 2025 en la condena y detención domiciliaria del expresidente por actos de falsedad procesal, y que aún no tiene punto final en los tribunales.
Contra la violencia de Estado
Si bien Cepeda puede ser nuevo en la administración pública, lejos está de ser un advenedizo de la izquierda. Lo suyo viene de cuna pues su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue un reconocido líder comunista, miembro de la Unión Patriótica y víctima de agentes del Estado en connivencia con los paramilitares. En 1994, saliendo de impartir clase en la universidad, Cepeda se encontró con su padre acribillado, lo que ha marcado su trayectoria política como denunciante de la violencia de Estado. Y aunque el país le reconoce esta lucha, también le cuestiona su silencio ante la violencia guerrillera, su ausencia a la hora de condenar la corrupción del gobernante Pacto Histórico o los excesos de las dictaduras cubana y venezolana. Pero él no se inmuta; con el apoyo frontal o velado del gobierno, se mantiene en las encuestas y en su línea de acción en espera de la segunda y definitiva vuelta. Este lunes, si no logra su sueño de ganar en primera vuelta, se verá con más claridad quién es Iván Cepeda.
