Publicado: mayo 30, 2026, 6:00 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/mercados-y-bolsa/wall-street-se-apunta-los-8-000-pero-los-grandes-inversores-no-se-ponen-acuerdo-como-llegar_6976949_0.html
¿Seguirán subiendo las bolsas en la segunda mitad de 2026? ¿Es momento de seguir apostando por Estados Unidos o de buscar oportunidades en otros mercados? ¿Han recuperado atractivo los bonos? ¿Y hasta dónde puede llegar un S&P 500 que ya cotiza en máximos históricos? Los grandes bancos de inversión coinciden en una cosa. No creen que el rally de Wall Street haya terminado y contemplan los 8.000 puntos para final de año. En casi todo lo demás empiezan las discrepancias.
Wall Street contra el resto del mundo
La primera divergencia aparece en la geografía. Morgan Stanley mantiene una clara preferencia por Estados Unidos y considera que la economía seguirá ofreciendo el mejor soporte para los mercados. La firma prevé un crecimiento del 2,3% este año y del 2,6% el próximo, sin recesión en el horizonte, y apuesta por sectores como industriales, financieras, consumo discrecional, grandes compañías de computación en la nube y empresas de pequeña y mediana capitalización.
Fidelity, sin embargo, mira más allá de Wall Street. La gestora considera que los inversores deberían mantener una exposición significativa a mercados internacionales. La diferencia no está en si las bolsas seguirán subiendo, sino en qué mercados presentan una mejor combinación entre crecimiento esperado y valoración.
Las discrepancias también alcanzan a la construcción de cartera. JPMorgan cree que muchos inversores siguen demasiado refugiados en efectivo y deuda a corto plazo. Según la entidad, sus clientes mantienen cerca del 20% de su patrimonio en este tipo de activos pese a que la inflación estadounidense ronda el 3%, una combinación que erosiona la rentabilidad real del ahorro.
Esa reflexión lleva a otro de los grandes debates de 2026. ¿Siguen funcionando los bonos como protección cuando la inflación permanece elevada? JPMorgan cree que la respuesta es cada vez menos evidente. La entidad cuestiona la eficacia de la tradicional cartera 60/40, formada por acciones y bonos, y defiende incorporar activos reales como infraestructuras, inmuebles o materias primas para reforzar la diversificación.
BlackRock comparte parte de esa preocupación. La firma recuerda que los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo han ofrecido una protección menor de la habitual en un entorno marcado por las tensiones energéticas, la inflación persistente y unos déficits fiscales cada vez más elevados.
Tampoco existe unanimidad sobre el comportamiento del mercado en los próximos meses. Bank of America es la firma más prudente y advierte de una posible corrección entre junio y septiembre. Sus estrategas observan un deterioro de la amplitud del mercado, con menos compañías participando en las subidas recientes, una señal que históricamente suele aparecer cuando un rally pierde fuerza.
Sin embargo, resulta llamativo que todas estas diferencias terminen desembocando en conclusiones muy parecidas sobre el mercado estadounidense.
Lo que sí une a Wall Street
Goldman Sachs acaba de elevar su objetivo para el S&P 500 hasta los 8.000 puntos después de revisar al alza sus previsiones de beneficios. Bank of America contempla un nivel similar para final de año y Morgan Stanley sigue esperando una subida cercana al 12% durante los próximos doce meses.
Detrás de ese consenso aparece el principal punto de encuentro entre las grandes firmas. Los beneficios empresariales siguen sorprendiendo al alza. Goldman Sachs espera que el beneficio por acción agregado de las compañías del S&P 500 alcance los 340 dólares en 2026, una cifra que supondría un crecimiento interanual del 24% tras una temporada de resultados que volvió a superar las expectativas del mercado.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el otro gran argumento compartido. Hace un año la discusión giraba en torno a si las inversiones multimillonarias en centros de datos terminarían justificando las valoraciones del sector tecnológico. Hoy buena parte de Wall Street considera que ese impacto ya está llegando a las cuentas de resultados.
Goldman Sachs estima que las compañías beneficiadas por la inversión en infraestructura de IA aportarán aproximadamente la mitad del crecimiento de los beneficios del S&P 500 este año. JPMorgan también mantiene una visión especialmente optimista y considera que la IA puede convertirse en un ciclo de crecimiento de largo plazo con implicaciones mucho más amplias que las observadas hasta ahora.
La evolución del mercado refleja hasta qué punto esa tesis sigue dominando Wall Street. Entre las compañías más alcistas del S&P 500 en 2026 destacan varias empresas vinculadas al almacenamiento de datos y a los semiconductores.
Las coincidencias no terminan ahí. Morgan Stanley no espera una recesión en Estados Unidos durante los próximos dos años y el resto de entidades maneja escenarios similares. La inflación continúa apareciendo como uno de los riesgos más repetidos en los informes de mercado, aunque ya no ocupa el lugar central que tenía hace apenas un año.
Por eso, los objetivos incluso más ambiciosos han dejado de parecer excepcionales. Yardeni Research prevé 8.250 puntos para el S&P 500 y 22V Research eleva su estimación hasta los 8.100.
