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Trump ignora a Lula y declara terroristas a grupos criminales como el PCC y el CV por petición de Flávio Bolsonaro

Un viaje para una foto con impacto en las elecciones presidenciales brasileñas se ha convertido en un nuevo contratiempo diplomático entre Brasil y EE.UU. El Gobierno de Donald Trump ha clasificado oficialmente como organizaciones terroristas extranjeras a los grupos criminales brasileños Primer Comando de … la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) como respuesta a una petición personal del senador y precandidato presidencial Flávio Bolsonaro. El hijo de Jair Bolsonaro visitó la Casa Blanca para hacerse la foto y volver con argumentos que le ayuden a recuperar el liderazgo en las encuestas, mermado por un escándalo.
La noticia impactó directamente en el presidente Luiz Inácio Lula da Silva que también se encontró con Trump este mes en una visita oficial a EE.UU., donde discutió exactamente lo contrario, bajo la justificación de defender la soberanía brasileña. En una disputa en que la foto con Trump parece volverse importante para ambos candidatos, el mandatario estadounidense prefirió atender la agenda de su aliado ideológico ultraderechista en lugar de la diplomacia.

Las dos organizaciones señaladas por el Departamento de Estado, el PCC y el CV, nacieron en las cárceles brasileñas y controlan el narcotráfico en Brasil y en parte de Suramérica. El PCC, con origen en São Paulo, tiene más de 40.000 miembros y opera en cerca de 30 países, mientras que el CV mantiene su feudo en las favelas de Río de Janeiro. Ambas facciones han expandido sus redes de blanqueo de fondos y logística por casi todo el continente, convirtiéndose en corporaciones criminales transnacionales de enorme poder y violencia desmedida.

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Verónica Goyzueta

La resolución firmada el jueves por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sorprendió a la diplomacia brasileña, al situar a estas bandas criminales al mismo nivel legal que grupos yihadistas, lo que permite a Washington congelar activos, prohibir transacciones y denegar visados a sospechosos.
En el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia brasileña, se teme incluso que este estatus sea utilizado en el futuro como justificación legal para una eventual intervención militar estadounidense, un argumento que Lula le presentó a Trump.
Flavio Bolsonaro organizó su viaje a Washington a toda prisa después de verse envuelto en un escándalo de corrupción con impacto en las encuestas. El primogénito de Jair Bolsonaro estaba al frente de Lula hasta la primera quincena de mayo, pero filtraciones de WhatsApp revelaron que pidió sumas millonarias a Daniel Vorcaro, un banquero preso por corrupción, para financiar una película biográfica sobre su padre. A solo cinco meses de los comicios, Flavio pasó a tener su candidatura cuestionada y la foto con Trump le ha servido para contener una caída que venía en picado.

Reacción de Lula

El Gobierno de Lula da Silva reaccionó de inmediato con enorme malestar ante lo que considera un atropello unilateral. El viernes, el presidente brasileño, visiblemente contrariado durante un acto público, no escondió su profunda decepción con la Casa Blanca. «No aceptamos ser tratados como chavales», afirmó el mandatario que defiende que la lucha contra el narcotráfico debe gestionarse de forma soberana a través de las instituciones nacionales y rechazó que potencias extranjeras dicten las políticas de seguridad interna del país.

«No aceptamos ser tratados como chavales», ha reaccionado Lula, que defiende que la lucha contra el narcotráfico debe gestionarse de forma soberana

Por su parte, el Palacio del Planalto emitió un duro comunicado oficial en el que reprochó los viajes de la familia Bolsonaro a territorio estadounidense para enfrentar la autoridad estatal. El texto defiende que las medidas unilaterales debilitan la cooperación policial internacional y ponen en peligro la estabilidad financiera y los sistemas tecnológicos nacionales, con cautela para no parecer que está protegiendo a los narcotraficantes, una resbaladiza piel de plátano arrojada por Flavio Bolsonaro a Lula en un año electoral.
«La soberanía nacional no es negociable. Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos. Quienes definen cómo se clasifica y se combate el delito dentro de Brasil son los brasileños, con sus instituciones, sus leyes y sus fuerzas de seguridad», informó el Palacio del Planalto en un comunicado oficial.

Rechazado por el Congreso

Este tema espinoso sobre la catalogación terrorista de las facciones criminales ya había sido discutido y rechazado por el Congreso brasileño a finales del año pasado. Durante la tramitación del denominado Plan Antifacción en el Senado, la propuesta de equiparar estas bandas al terrorismo no prosperó por el temor de los parlamentarios a sanciones internacionales. Curiosamente, el senador Flávio Bolsonaro faltó a esa votación en la que sus aliados políticos defendieron la medida.
Desde la perspectiva jurídica de Brasil, estas organizaciones no persiguen fines ideológicos ni políticos, sino el lucro económico a través del crimen organizado. La legislación brasileña sobre terrorismo, aprobada en 2016, delimita el terrorismo exclusivamente a actos motivados por la xenofobia, el racismo o los prejuicios religiosos.
El presidente del Congreso brasileño, Rodrigo Pacheco, respaldó el viernes la tesis del Ejecutivo y criticó la decisión de Washington, considerándola un error conceptual que complica la cooperación bilateral en materia de seguridad. «Creo que es una decisión equivocada por parte de los Estados Unidos de América, y le corresponderá al Ministerio de Relaciones Exteriores llevar a cabo las negociaciones con EE.UU. y con otros países que puedan ayudarnos a combatir las organizaciones criminales. Esa clasificación no es necesariamente una ayuda», afirmó Rodrigo Pacheco, presidente del Senado de Brasil, en apoyo a la tesis ya aprobada en el pleno.

Publicado: mayo 29, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-ignora-lula-declara-terroristas-grupos-criminales-20260529204854-nt.html

Un viaje para una foto con impacto en las elecciones presidenciales brasileñas se ha convertido en un nuevo contratiempo diplomático entre Brasil y EE.UU. El Gobierno de Donald Trump ha clasificado oficialmente como organizaciones terroristas extranjeras a los grupos criminales brasileños Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) como respuesta a una petición personal del senador y precandidato presidencial Flávio Bolsonaro. El hijo de Jair Bolsonaro visitó la Casa Blanca para hacerse la foto y volver con argumentos que le ayuden a recuperar el liderazgo en las encuestas, mermado por un escándalo.

La noticia impactó directamente en el presidente Luiz Inácio Lula da Silva que también se encontró con Trump este mes en una visita oficial a EE.UU., donde discutió exactamente lo contrario, bajo la justificación de defender la soberanía brasileña. En una disputa en que la foto con Trump parece volverse importante para ambos candidatos, el mandatario estadounidense prefirió atender la agenda de su aliado ideológico ultraderechista en lugar de la diplomacia.

Las dos organizaciones señaladas por el Departamento de Estado, el PCC y el CV, nacieron en las cárceles brasileñas y controlan el narcotráfico en Brasil y en parte de Suramérica. El PCC, con origen en São Paulo, tiene más de 40.000 miembros y opera en cerca de 30 países, mientras que el CV mantiene su feudo en las favelas de Río de Janeiro. Ambas facciones han expandido sus redes de blanqueo de fondos y logística por casi todo el continente, convirtiéndose en corporaciones criminales transnacionales de enorme poder y violencia desmedida.

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  • Verónica Goyzueta

La resolución firmada el jueves por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sorprendió a la diplomacia brasileña, al situar a estas bandas criminales al mismo nivel legal que grupos yihadistas, lo que permite a Washington congelar activos, prohibir transacciones y denegar visados a sospechosos.

En el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia brasileña, se teme incluso que este estatus sea utilizado en el futuro como justificación legal para una eventual intervención militar estadounidense, un argumento que Lula le presentó a Trump.

Flavio Bolsonaro organizó su viaje a Washington a toda prisa después de verse envuelto en un escándalo de corrupción con impacto en las encuestas. El primogénito de Jair Bolsonaro estaba al frente de Lula hasta la primera quincena de mayo, pero filtraciones de WhatsApp revelaron que pidió sumas millonarias a Daniel Vorcaro, un banquero preso por corrupción, para financiar una película biográfica sobre su padre. A solo cinco meses de los comicios, Flavio pasó a tener su candidatura cuestionada y la foto con Trump le ha servido para contener una caída que venía en picado.

Reacción de Lula

El Gobierno de Lula da Silva reaccionó de inmediato con enorme malestar ante lo que considera un atropello unilateral. El viernes, el presidente brasileño, visiblemente contrariado durante un acto público, no escondió su profunda decepción con la Casa Blanca. «No aceptamos ser tratados como chavales», afirmó el mandatario que defiende que la lucha contra el narcotráfico debe gestionarse de forma soberana a través de las instituciones nacionales y rechazó que potencias extranjeras dicten las políticas de seguridad interna del país.

«No aceptamos ser tratados como chavales», ha reaccionado Lula, que defiende que la lucha contra el narcotráfico debe gestionarse de forma soberana

Por su parte, el Palacio del Planalto emitió un duro comunicado oficial en el que reprochó los viajes de la familia Bolsonaro a territorio estadounidense para enfrentar la autoridad estatal. El texto defiende que las medidas unilaterales debilitan la cooperación policial internacional y ponen en peligro la estabilidad financiera y los sistemas tecnológicos nacionales, con cautela para no parecer que está protegiendo a los narcotraficantes, una resbaladiza piel de plátano arrojada por Flavio Bolsonaro a Lula en un año electoral.

«La soberanía nacional no es negociable. Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos. Quienes definen cómo se clasifica y se combate el delito dentro de Brasil son los brasileños, con sus instituciones, sus leyes y sus fuerzas de seguridad», informó el Palacio del Planalto en un comunicado oficial.

Rechazado por el Congreso

Este tema espinoso sobre la catalogación terrorista de las facciones criminales ya había sido discutido y rechazado por el Congreso brasileño a finales del año pasado. Durante la tramitación del denominado Plan Antifacción en el Senado, la propuesta de equiparar estas bandas al terrorismo no prosperó por el temor de los parlamentarios a sanciones internacionales. Curiosamente, el senador Flávio Bolsonaro faltó a esa votación en la que sus aliados políticos defendieron la medida.

Desde la perspectiva jurídica de Brasil, estas organizaciones no persiguen fines ideológicos ni políticos, sino el lucro económico a través del crimen organizado. La legislación brasileña sobre terrorismo, aprobada en 2016, delimita el terrorismo exclusivamente a actos motivados por la xenofobia, el racismo o los prejuicios religiosos.

El presidente del Congreso brasileño, Rodrigo Pacheco, respaldó el viernes la tesis del Ejecutivo y criticó la decisión de Washington, considerándola un error conceptual que complica la cooperación bilateral en materia de seguridad. «Creo que es una decisión equivocada por parte de los Estados Unidos de América, y le corresponderá al Ministerio de Relaciones Exteriores llevar a cabo las negociaciones con EE.UU. y con otros países que puedan ayudarnos a combatir las organizaciones criminales. Esa clasificación no es necesariamente una ayuda», afirmó Rodrigo Pacheco, presidente del Senado de Brasil, en apoyo a la tesis ya aprobada en el pleno.

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