La amenaza silenciosa de la enfermedad hepática: «Europa se enfrenta a una crisis sin precedentes» - Colombia
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La amenaza silenciosa de la enfermedad hepática: «Europa se enfrenta a una crisis sin precedentes»

Cuando pensamos en un enfermo del hígado suele venir a la cabeza alguien afectado por el alcoholismo o que sufre los estragos de la hepatitis. Sin embargo, en los últimos años Europa ha sufrido un cambio a este respecto, tan silencioso como alarmante. Se … calcula que, actualmente, una de cada tres personas en la Unión Europea y el Reino Unido podría vivir con la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), lo que popularmente se conoce como hígado graso de origen metabólico.
Es uno de los hallazgos de una ambiciosa serie de estudios liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicada esta semana en la revista ‘The Lancet Regional Health – Europe’.

Los 75 expertos de 30 países reunidos por el centro de estudios epidemiológicos impulsado por la Fundación «la Caixa» lanzan una seria advertencia: Europa se enfrenta a una crisis de salud pública sin precedentes debido a las enfermedades hepáticas crónicas. Además, advierten de la urgencia de sacarlas del ámbito exclusivo de la hepatología e integrarlas de forma más ambiciosa en los sistemas sanitarios del continente.

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Marina Ortiz

Elisa Pose, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora de esta serie de estudios, defiende la necesidad de un enfoque coordinado y, sobre todo, libre de prejuicios. «Al analizar estas causas de manera integrada, estos trabajos muestran por qué Europa necesita estrategias coordinadas de prevención, una detección más temprana, itinerarios asistenciales y un enfoque libre de estigmas que conecte la salud hepática con la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, las políticas sobre alcohol, la prevención del cáncer y las necesidades de las comunidades más desatendidas», explica.

El hígado graso —ligado a la obesidad, la diabetes tipo 2 o el sedentarismo— se ha convertido en la segunda causa de vida laboral perdida en Europa

El dato más demoledor del informe revela hasta qué punto esta enfermedad metabólica está transformando la epidemiología europea. El hígado graso —ligado a la obesidad, la diabetes tipo 2 o el sedentarismo— se ha convertido ya en la segunda causa principal de años de vida laboral perdidos en todo el continente, solo por detrás de la cardiopatía isquémica. Al cebarse con la población en edad de trabajar, el daño trunca vidas (y carreras) décadas antes que otras dolencias asociadas a la vejez.

El estilo de vida, la tormenta perfecta

El peso del metabolismo no viaja solo, sino que se cruza de forma peligrosa con los hábitos de consumo. Europa ostenta las tasas de consumo de alcohol por persona más altas del mundo, y cuando el alcohol se combina con dietas poco saludables, alimentos ultraprocesados o un exceso de peso, el hígado se convierte en una olla a presión.
Los autores calculan que el alcohol es responsable del 40% de las 287.000 muertes prematuras relacionadas con enfermedades hepáticas que se producen cada año en Europa, aunque admiten que la cifra real podría ser muy superior.

Se trata de una tragedia evitable, ya que existen herramientas que no se están aplicando

A este escenario se suma la persistencia de las hepatitis víricas: las hepatitis B y C siguen cobrándose un precio altísimo, representando más del 85% de las 57.000 muertes anuales relacionadas de forma combinada con el VIH, la tuberculosis y las propias hepatitis en la Unión Europea. Los autores insisten en que se trata de una tragedia evitable, ya que existen herramientas diagnósticas y terapéuticas que no se están aplicando con la velocidad necesaria.

El fallo de la medicina familiar

El gran cuello de botella de esta crisis se encuentra en las consultas de los médicos de cabecera. Al tratarse de una dolencia que no suele presentar síntomas claros hasta que el órgano está gravemente dañado, millones de europeos caminan por la calle sin diagnosticar.

«Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder»

Jeffrey V. Lazarus
ISGlobal / CUNY Graduate School

El epidemiólogo Jeffrey V. Lazarus, jefe del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal, profesor de la CUNY Graduate School de Nueva York y también coordinador de esta serie en ‘The Lancet’, se muestra tajante respecto al inmovilismo del sistema. «Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder», señala Lazarus. Para el experto, el error radica en la concepción actual de las revisiones rutinarias. «La atención primaria debe cambiar. No tiene sentido evaluar la presión arterial, el colesterol o el peso corporal y no valorar la fibrosis hepática», añade.
La propuesta de los científicos pasa por un cambio radical de paradigma: integrar la salud del hígado en las políticas generales de prevención del cáncer y de las enfermedades no transmisibles. Cuando la sanidad pública debate sobre el control de los ultraprocesados, el etiquetado del alcohol o el fomento del ejercicio, en realidad está debatiendo sobre el futuro de los hígados de su población, explican.
Los expertos abogan por la implantación masiva de herramientas de evaluación automatizadas y no invasivas en los centros de salud locales, lo que permitiría detectar la rigidez del tejido hepático de forma temprana antes de que evolucione hacia una cirrosis irreversible o un hepatocarcinoma.

El muro del estigma social

Más allá de los algoritmos y los análisis de sangre, la investigación liderada desde Barcelona pone el foco en una barrera invisible pero profundamente dañina para los pacientes: el juicio social. Quienes padecen estas dolencias a menudo se enfrentan a prejuicios que presentan la enfermedad como una consecuencia exclusiva de sus decisiones individuales, un estigma que acaba alejándoles del sistema sanitario y empeorando sus resultados médicos.
En la misma línea, el investigador Paul Brennan, de la Universidad de Dundee y también coordinador del trabajo, denuncia la tendencia histórica del sistema a descargar la culpa sobre el enfermo. «Durante demasiado tiempo hemos aceptado la normalización de un enfoque, promovido tanto por la sociedad en general como por grupos de presión de la industria, que responsabiliza a las personas y no a las deficiencias y responsabilidades colectivas de gobiernos e instituciones», critica Brennan, recordando que estas patologías castigan con especial dureza a las poblaciones más vulnerables y desfavorecidas socioeconómicamente.

Para estos científicos, salvar a las próximas generaciones de europeos del colapso hepático es realista

El consenso de los científicos firmantes es unánime: salvar a las próximas generaciones de europeos del colapso hepático es un objetivo realista, pero exige dejar de ver este órgano como una estructura aislada y empezar a entenderlo como el termómetro definitivo de nuestra salud metabólica y social.

Publicado: mayo 26, 2026, 6:15 am

Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/amenaza-silenciosa-enfermedad-hepatica-europa-enfrenta-crisis-20260525003000-nt.html

Cuando pensamos en un enfermo del hígado suele venir a la cabeza alguien afectado por el alcoholismo o que sufre los estragos de la hepatitis. Sin embargo, en los últimos años Europa ha sufrido un cambio a este respecto, tan silencioso como alarmante. Se calcula que, actualmente, una de cada tres personas en la Unión Europea y el Reino Unido podría vivir con la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), lo que popularmente se conoce como hígado graso de origen metabólico.

Es uno de los hallazgos de una ambiciosa serie de estudios liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicada esta semana en la revista ‘The Lancet Regional Health – Europe’.

Los 75 expertos de 30 países reunidos por el centro de estudios epidemiológicos impulsado por la Fundación «la Caixa» lanzan una seria advertencia: Europa se enfrenta a una crisis de salud pública sin precedentes debido a las enfermedades hepáticas crónicas. Además, advierten de la urgencia de sacarlas del ámbito exclusivo de la hepatología e integrarlas de forma más ambiciosa en los sistemas sanitarios del continente.

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  • Marina Ortiz

Elisa Pose, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora de esta serie de estudios, defiende la necesidad de un enfoque coordinado y, sobre todo, libre de prejuicios. «Al analizar estas causas de manera integrada, estos trabajos muestran por qué Europa necesita estrategias coordinadas de prevención, una detección más temprana, itinerarios asistenciales y un enfoque libre de estigmas que conecte la salud hepática con la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, las políticas sobre alcohol, la prevención del cáncer y las necesidades de las comunidades más desatendidas», explica.

El hígado graso —ligado a la obesidad, la diabetes tipo 2 o el sedentarismo— se ha convertido en la segunda causa de vida laboral perdida en Europa

El dato más demoledor del informe revela hasta qué punto esta enfermedad metabólica está transformando la epidemiología europea. El hígado graso —ligado a la obesidad, la diabetes tipo 2 o el sedentarismo— se ha convertido ya en la segunda causa principal de años de vida laboral perdidos en todo el continente, solo por detrás de la cardiopatía isquémica. Al cebarse con la población en edad de trabajar, el daño trunca vidas (y carreras) décadas antes que otras dolencias asociadas a la vejez.

El estilo de vida, la tormenta perfecta

El peso del metabolismo no viaja solo, sino que se cruza de forma peligrosa con los hábitos de consumo. Europa ostenta las tasas de consumo de alcohol por persona más altas del mundo, y cuando el alcohol se combina con dietas poco saludables, alimentos ultraprocesados o un exceso de peso, el hígado se convierte en una olla a presión.

Los autores calculan que el alcohol es responsable del 40% de las 287.000 muertes prematuras relacionadas con enfermedades hepáticas que se producen cada año en Europa, aunque admiten que la cifra real podría ser muy superior.

Se trata de una tragedia evitable, ya que existen herramientas que no se están aplicando

A este escenario se suma la persistencia de las hepatitis víricas: las hepatitis B y C siguen cobrándose un precio altísimo, representando más del 85% de las 57.000 muertes anuales relacionadas de forma combinada con el VIH, la tuberculosis y las propias hepatitis en la Unión Europea. Los autores insisten en que se trata de una tragedia evitable, ya que existen herramientas diagnósticas y terapéuticas que no se están aplicando con la velocidad necesaria.

El fallo de la medicina familiar

El gran cuello de botella de esta crisis se encuentra en las consultas de los médicos de cabecera. Al tratarse de una dolencia que no suele presentar síntomas claros hasta que el órgano está gravemente dañado, millones de europeos caminan por la calle sin diagnosticar.

«Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder»

Jeffrey V. Lazarus

ISGlobal / CUNY Graduate School

El epidemiólogo Jeffrey V. Lazarus, jefe del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal, profesor de la CUNY Graduate School de Nueva York y también coordinador de esta serie en ‘The Lancet’, se muestra tajante respecto al inmovilismo del sistema. «Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder», señala Lazarus. Para el experto, el error radica en la concepción actual de las revisiones rutinarias. «La atención primaria debe cambiar. No tiene sentido evaluar la presión arterial, el colesterol o el peso corporal y no valorar la fibrosis hepática», añade.

La propuesta de los científicos pasa por un cambio radical de paradigma: integrar la salud del hígado en las políticas generales de prevención del cáncer y de las enfermedades no transmisibles. Cuando la sanidad pública debate sobre el control de los ultraprocesados, el etiquetado del alcohol o el fomento del ejercicio, en realidad está debatiendo sobre el futuro de los hígados de su población, explican.

Los expertos abogan por la implantación masiva de herramientas de evaluación automatizadas y no invasivas en los centros de salud locales, lo que permitiría detectar la rigidez del tejido hepático de forma temprana antes de que evolucione hacia una cirrosis irreversible o un hepatocarcinoma.

El muro del estigma social

Más allá de los algoritmos y los análisis de sangre, la investigación liderada desde Barcelona pone el foco en una barrera invisible pero profundamente dañina para los pacientes: el juicio social. Quienes padecen estas dolencias a menudo se enfrentan a prejuicios que presentan la enfermedad como una consecuencia exclusiva de sus decisiones individuales, un estigma que acaba alejándoles del sistema sanitario y empeorando sus resultados médicos.

En la misma línea, el investigador Paul Brennan, de la Universidad de Dundee y también coordinador del trabajo, denuncia la tendencia histórica del sistema a descargar la culpa sobre el enfermo. «Durante demasiado tiempo hemos aceptado la normalización de un enfoque, promovido tanto por la sociedad en general como por grupos de presión de la industria, que responsabiliza a las personas y no a las deficiencias y responsabilidades colectivas de gobiernos e instituciones», critica Brennan, recordando que estas patologías castigan con especial dureza a las poblaciones más vulnerables y desfavorecidas socioeconómicamente.

Para estos científicos, salvar a las próximas generaciones de europeos del colapso hepático es realista

El consenso de los científicos firmantes es unánime: salvar a las próximas generaciones de europeos del colapso hepático es un objetivo realista, pero exige dejar de ver este órgano como una estructura aislada y empezar a entenderlo como el termómetro definitivo de nuestra salud metabólica y social.

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