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Qué hacer para combatir el 'efecto salero' de los brazos antes del verano

Alas de murciélago, efecto salero o brazos de columpio son expresiones habituales para referirse a la flacidez localizada en la cara interna de los brazos. Es un problema estético que afecta, especialmente a las mujeres, conforme pasan los años por una serie de factores. … En primavera y en verano los brazos adquieren protagonismo, al quedar descubiertos, y es entonces cuando se intensifican las consultas para resolver este inconveniente que puede llegar a limitar el uso de prendas con tirantes.
La doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina estética y fundadora de la clínica homónima, asegura que los brazos se han convertido en una de las principales demandas en estética corporal en los últimos años. «En primavera se ven más, pero también es donde antes se notan ciertos cambios. Hay que puntualizar que la flacidez en brazos no responde a un único factor, sino a la combinación de varios procesos biológicos que se intensifican con la edad».

Según la doctora, «a partir de los 30 años empezamos a perder masa muscular de forma progresiva, entre un 3% y un 8% por década. Esto implica que la piel pierde uno de sus principales soportes. A este proceso se suma la pérdida de colágeno, que disminuye un 1% al año a partir de los 25–30 años, lo que repercute directamente en la firmeza y elasticidad de la piel. Además, se produce una redistribución de la grasa corporal. La grasa localizada no siempre depende del peso. Hay pacientes delgadas que presentan acúmulos en brazos porque su cuerpo tiende a almacenar ahí. Es un proceso determinado por factores hormonales, genéticos y metabólicos».
El descolgamiento de la cara interna de los brazos responde así, principalmente, a tres factores: pérdida muscular, disminución de colágeno y acumulación de grasa. Además, Beltrán añade que esta zona es más susceptible al envejecimiento. «Tiene menos actividad muscular en la vida diaria, su piel es más fina y con menor capacidad de sostén y tiende a acumular grasa localizada resistente. Por eso es una zona donde el envejecimiento se hace especialmente visible».
Además en los últimos tiempos, hay que añadir otro factor que también fomenta la flacidez, tanto en el rostro, como en el cuerpo, y por lo tanto puede ser la causa del efecto salero en los brazos: el ozempic y otros medicamentos con semaglutida, al favorecer una pérdida rápida de peso.
Para evitar este fenómeno estético la recomendación es combinar una dieta equilibrada, en la que no puede faltar la proteína, el alimento imprescindible para el músculo, con la práctica de ejercicios físicos de fuerza localizados en esta zona: patadas de tríceps con marcuernas, fondos de banco, flexiones… Sin embargo, cuando ya hay flacidez evidente, los expertos aseguran que no es suficiente con las pesas. «El deporte es fundamental, pero no logra recuperar el colágeno perdido ni tensar una piel que ya ha perdido elasticidad», dice la doctora Beatriz Beltrán.

Cómo tratar la flacidez de los brazos

Es importante saber que no hay una única solución, sino que las alternativas son diversas, y que conviene dejarse asesorar por un especialista para que pueda hacer una recomendación personalizada. «Muchas pacientes creen que tienen flacidez cuando en realidad hay grasa localizada, o al revés. Sin un buen diagnóstico, el tratamiento no funciona. Además, en la mayoría de pacientes, la flacidez no es solo una cuestión de piel, sino el resultado de la combinación de grasa localizada, pérdida de colágeno y disminución del tono muscular. Por eso, el abordaje más eficaz combina distintas técnicas según el diagnóstico», explica Beltrán.
La doctora propone la combinación de radiofrecuencia y láser tensor, cuando el objetivo es estimular la producción de colágeno y recuperar firmeza. Cuando hay pérdida de masa muscular, tecnologías como Emsculpt Neo ayudan a trabajar el músculo de forma intensiva. Mientras que si el problema es la grasa localizada resistente, aconseja la criolipólisis médica que permite eliminarla mediante frío controlado.
El doctor Carlos Gómez, por su parte, apuesta por la combinación de radiofrecuencia y silicio orgánico. «El estímulo térmico que genera la radiofrecuencia sitúa la piel a una temperatura de más de 40 grados, una franja térmica en la cual se movilizan los fibroblastos, que son las células que producen más colágeno y elastina. Además, el cuerpo inicia un proceso de reparación que le lleva a formar nuevas fibras de colágeno y elastina que sujetan la piel y la ‘retraen’ para progresivamente acercarla más al músculo. Para actuar a nivel cutáneo, recurrimos a los precursores del colágeno y el silicio orgánico es el más potente a la hora de regenerar colágeno y elastina».
Finalmente, también se puede optar por la tecnología Wonder, disponible, por ejemplo, en los centros de Carmen Navarro, que utiliza una combinación de emisiones electromagnéticas, neuromusculares y radiofrecuencia. Estas ondas activan directamente los músculos, provocando 60.000 contracciones intensas en cada sesión de solo 25 minutos. Según la marca, esto equivale a varias horas de ejercicio físico intenso, pero sin sudar, sin dolor y sin moverse de la camilla. Este tratamiento consigue reducir la flacidez, y que los brazos se vean más firmes y tonificados, pero también estimular la circulación, eliminando líquidos y toxinas, y favoreciendo la producción natural de colágeno y elastina, esenciales para mantener la piel joven.

Publicado: mayo 25, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/estilo/belleza/combatir-efecto-salero-brazos-verano-20260525154912-nt.html

Alas de murciélago, efecto salero o brazos de columpio son expresiones habituales para referirse a la flacidez localizada en la cara interna de los brazos. Es un problema estético que afecta, especialmente a las mujeres, conforme pasan los años por una serie de factores. En primavera y en verano los brazos adquieren protagonismo, al quedar descubiertos, y es entonces cuando se intensifican las consultas para resolver este inconveniente que puede llegar a limitar el uso de prendas con tirantes.

La doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina estética y fundadora de la clínica homónima, asegura que los brazos se han convertido en una de las principales demandas en estética corporal en los últimos años. «En primavera se ven más, pero también es donde antes se notan ciertos cambios. Hay que puntualizar que la flacidez en brazos no responde a un único factor, sino a la combinación de varios procesos biológicos que se intensifican con la edad».

Según la doctora, «a partir de los 30 años empezamos a perder masa muscular de forma progresiva, entre un 3% y un 8% por década. Esto implica que la piel pierde uno de sus principales soportes. A este proceso se suma la pérdida de colágeno, que disminuye un 1% al año a partir de los 25–30 años, lo que repercute directamente en la firmeza y elasticidad de la piel. Además, se produce una redistribución de la grasa corporal. La grasa localizada no siempre depende del peso. Hay pacientes delgadas que presentan acúmulos en brazos porque su cuerpo tiende a almacenar ahí. Es un proceso determinado por factores hormonales, genéticos y metabólicos».

El descolgamiento de la cara interna de los brazos responde así, principalmente, a tres factores: pérdida muscular, disminución de colágeno y acumulación de grasa. Además, Beltrán añade que esta zona es más susceptible al envejecimiento. «Tiene menos actividad muscular en la vida diaria, su piel es más fina y con menor capacidad de sostén y tiende a acumular grasa localizada resistente. Por eso es una zona donde el envejecimiento se hace especialmente visible».

Además en los últimos tiempos, hay que añadir otro factor que también fomenta la flacidez, tanto en el rostro, como en el cuerpo, y por lo tanto puede ser la causa del efecto salero en los brazos: el ozempic y otros medicamentos con semaglutida, al favorecer una pérdida rápida de peso.

Para evitar este fenómeno estético la recomendación es combinar una dieta equilibrada, en la que no puede faltar la proteína, el alimento imprescindible para el músculo, con la práctica de ejercicios físicos de fuerza localizados en esta zona: patadas de tríceps con marcuernas, fondos de banco, flexiones… Sin embargo, cuando ya hay flacidez evidente, los expertos aseguran que no es suficiente con las pesas. «El deporte es fundamental, pero no logra recuperar el colágeno perdido ni tensar una piel que ya ha perdido elasticidad», dice la doctora Beatriz Beltrán.

Cómo tratar la flacidez de los brazos

Es importante saber que no hay una única solución, sino que las alternativas son diversas, y que conviene dejarse asesorar por un especialista para que pueda hacer una recomendación personalizada. «Muchas pacientes creen que tienen flacidez cuando en realidad hay grasa localizada, o al revés. Sin un buen diagnóstico, el tratamiento no funciona. Además, en la mayoría de pacientes, la flacidez no es solo una cuestión de piel, sino el resultado de la combinación de grasa localizada, pérdida de colágeno y disminución del tono muscular. Por eso, el abordaje más eficaz combina distintas técnicas según el diagnóstico», explica Beltrán.

La doctora propone la combinación de radiofrecuencia y láser tensor, cuando el objetivo es estimular la producción de colágeno y recuperar firmeza. Cuando hay pérdida de masa muscular, tecnologías como Emsculpt Neo ayudan a trabajar el músculo de forma intensiva. Mientras que si el problema es la grasa localizada resistente, aconseja la criolipólisis médica que permite eliminarla mediante frío controlado.

El doctor Carlos Gómez, por su parte, apuesta por la combinación de radiofrecuencia y silicio orgánico. «El estímulo térmico que genera la radiofrecuencia sitúa la piel a una temperatura de más de 40 grados, una franja térmica en la cual se movilizan los fibroblastos, que son las células que producen más colágeno y elastina. Además, el cuerpo inicia un proceso de reparación que le lleva a formar nuevas fibras de colágeno y elastina que sujetan la piel y la ‘retraen’ para progresivamente acercarla más al músculo. Para actuar a nivel cutáneo, recurrimos a los precursores del colágeno y el silicio orgánico es el más potente a la hora de regenerar colágeno y elastina».

Finalmente, también se puede optar por la tecnología Wonder, disponible, por ejemplo, en los centros de Carmen Navarro, que utiliza una combinación de emisiones electromagnéticas, neuromusculares y radiofrecuencia. Estas ondas activan directamente los músculos, provocando 60.000 contracciones intensas en cada sesión de solo 25 minutos. Según la marca, esto equivale a varias horas de ejercicio físico intenso, pero sin sudar, sin dolor y sin moverse de la camilla. Este tratamiento consigue reducir la flacidez, y que los brazos se vean más firmes y tonificados, pero también estimular la circulación, eliminando líquidos y toxinas, y favoreciendo la producción natural de colágeno y elastina, esenciales para mantener la piel joven.

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