Publicado: mayo 18, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/consiste-nuevo-sindrome-china-comparten-trump-putin-20260518014145-nt.html
Durante la Guerra FrÃa, con toda su apocalÃptica paranoia nuclear, se acuñó el concepto pseudocientÃfico conocido como el sÃndrome de China. Se trataba de una hipótesis catastrófica sobre la fusión de un reactor nuclear en Estados Unidos y la más que improbable posibilidad … de que el material fundido atravesara la corteza de la Tierra y llegara hasta las antÃpodas del planeta, popularmente pero incorrectamente asociadas con China.
En mitad de la recalentada Guerra FrÃa que ahora sufrimos, empieza a ser posible hablar de un nuevo sÃndrome de China, según el cual lÃderes al frente de paÃses en declive intentan apuntalarse y beneficiarse de la República Popular de Huawei. Poco importa el gigantesco precio que hay que pagar a cambio del siempre interesado beneplácito de PekÃn. Aunque para estos lÃderes –que tienden a operar polÃticamente entre la precariedad y la corrupción– el interés nacional siempre es secundario frente al interés personal.
En el concurrido peregrinaje hacia la corte neoimperial de Xi Jinping, este martes le toca a VladÃmir Putin. Ambos están unidos por una «alianza sin lÃmites». Pero la realidad es que la Rusia que no ha conseguido ganar la guerra contra Ucrania es más dependiente que nunca de China. Poco importan las ensoñaciones geopolÃticas del Kremlin, según las cuales los rusos aportan una visión estratégica al estilo francés y los chinos facilitan el equivalente al músculo económico alemán.
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Pedro RodrÃguez
La semana pasada vimos a Donald Trump escenificando en PekÃn el dañino declive americano impulsado por MAGA. El régimen comunista, colocando a Estados Unidos al mismo nivel que China, ha conseguido que el presidente empantanado en Irán les haga servilmente la pelota, se olvide de sus aliados y suplique ayuda para desbloquear Ormuz y enterrar a los ayatolás, sin olvidarse en ningún momento de que sus compinches facturen.
En lo que respecta al Gobierno de España, al tratar a Taiwán como si fuera el Sáhara Occidental, se demuestra hasta qué punto algunos están dispuestos a sacrificar principios, alianzas y coherencia diplomática con tal de subirse a este nuevo Orient Express.
