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La india Tata Motors retrasa la compra del negocio comercial de Iveco por razones regulatorias

Se cumplen diez meses desde que los dueños de Iveco, la familia Agnelli, dejaron atada la renovación accionarial del fabricante italiano con la venta de las dos principales patas de su negocio. Su división militar pasó a manos de su homóloga Leonardo y su área comercial viajó hasta la India tras alcanzar un acuerdo con Tata Motors. La primera opción, que llegó a interesar a Indra, se culminó en marzo, a cambio de 1.700 millones de euros; la segunda, tasada en 3.800 millones, sigue sin cerrar los flecos necesarios para incluirse en el consorcio indio que controla Jaguar Land Rover. Esta es una de las cuestiones que más resuenan entre los analistas del grupo indio, y entre los más de 4.000 trabajadores en sus plantas de Madrid y Valladolid. Hasta la fecha, el calendario apuntaba a «finales de marzo» para dar ‘carpetazo’ a la operación que sólo pende de aprobaciones regulatorias. Sin embargo, según ha podido constatar este medio en la última reunión con sus analistas, la dirección de Tata reconoce ahora un retraso en la compra y prevé que se extienda hasta el segundo trimestre de su ejercicio fiscal (el que va de julio a septiembre de 2026).El motivo de esta demora, según compartió el responsable financiero del grupo, GV Ramanan, obedece a que Tata aún no ha recibido las aprobaciones regulatorias de Francia y España, países en los que Iveco atesora una importante cuota de mercado. En el caso español, las fuentes consultadas apuntan a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) como el último gran examen a superar después de haber recibido el visto bueno de Bruselas. El ‘ok’ de la Comisión Europea se produjo en noviembre al concluir que la operación no plantea problemas de competencia en el mercado europeo.Entre la plantilla española se respira cierta cautela con este asunto después de que la dirección haya reiterado en varias ocasiones que esta operación no va a suponer ningún impacto en sus plantas a corto plazo. Más aún con el plan de inversiones plasmado que la multinacional italiana ha trazado en las fábricas españolas para asegurar la producción de las cabinas y el ensamblaje del nuevo camión Model Year 2028. Sí preocupa, no obstante, las negociaciones del convenio colectivo que, a juicio de UGT, se encuentran estancadas. «La dirección ha presentado sus resultados negativos en el primer trimestre de 2026 para argumentar que nuestras peticiones salariales son inasumibles y viendo inviable reducir la jornada, por los costes que supone. También han aludido a la complejidad de la venta de Iveco a Tata como factor de incertidumbre» explican desde el sindicato.En el plano financiero, Iveco notificó pérdidas de 74 millones de euros en el último trimestre, en contraste con los 60 millones que ganó un año atrás, pese a elevar ligeramente ingresos con 2.828 millones en ventas. Si bien, en estos ‘números rojos’ no se incluye la ganancia derivada de la venta del negocio de defensa. Desde el fabricante italiano justificaron sus pérdidas en su apuesta por priorizar la calidad, «que tuvo un impacto a corto plazo en la rentabilidad, pero generará efectos positivos a largo plazo en los productos». Tata acusa el impacto de la guerra en Irán Tata Motors, por su parte, ha enfrentado dificultades en el área de vehículos para pasajeros por los aranceles de Donald Trump -que le han costado cerca de 1.000 millones de euros- y el ciberataque que paralizó la producción de Jaguar Land Rover durante varias semanas. En este escenario, agravado por la mayor presión de los costes ante el conflicto de Oriente Próximo, ha llevado a la compañía a tomar medidas para mitigar el impacto, en forma de un aumento del 1,5% sobre los precios de sus vehículos comerciales.

Publicado: mayo 17, 2026, 6:00 am

La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/empresas/india-tata-motors-retrasa-compra-negocio-comercial-iveco-razones-regulatorias_6970480_0.html

Se cumplen diez meses desde que los dueños de Iveco, la familia Agnelli, dejaron atada la renovación accionarial del fabricante italiano con la venta de las dos principales patas de su negocio. Su división militar pasó a manos de su homóloga Leonardo y su área comercial viajó hasta la India tras alcanzar un acuerdo con Tata Motors. La primera opción, que llegó a interesar a Indra, se culminó en marzo, a cambio de 1.700 millones de euros; la segunda, tasada en 3.800 millones, sigue sin cerrar los flecos necesarios para incluirse en el consorcio indio que controla Jaguar Land Rover

Esta es una de las cuestiones que más resuenan entre los analistas del grupo indio, y entre los más de 4.000 trabajadores en sus plantas de Madrid y Valladolid. Hasta la fecha, el calendario apuntaba a «finales de marzo» para dar ‘carpetazo’ a la operación que sólo pende de aprobaciones regulatorias. Sin embargo, según ha podido constatar este medio en la última reunión con sus analistas, la dirección de Tata reconoce ahora un retraso en la compra y prevé que se extienda hasta el segundo trimestre de su ejercicio fiscal (el que va de julio a septiembre de 2026).

El motivo de esta demora, según compartió el responsable financiero del grupo, GV Ramanan, obedece a que Tata aún no ha recibido las aprobaciones regulatorias de Francia y España, países en los que Iveco atesora una importante cuota de mercado. En el caso español, las fuentes consultadas apuntan a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) como el último gran examen a superar después de haber recibido el visto bueno de Bruselas. El ‘ok’ de la Comisión Europea se produjo en noviembre al concluir que la operación no plantea problemas de competencia en el mercado europeo.

Entre la plantilla española se respira cierta cautela con este asunto después de que la dirección haya reiterado en varias ocasiones que esta operación no va a suponer ningún impacto en sus plantas a corto plazo. Más aún con el plan de inversiones plasmado que la multinacional italiana ha trazado en las fábricas españolas para asegurar la producción de las cabinas y el ensamblaje del nuevo camión Model Year 2028. Sí preocupa, no obstante, las negociaciones del convenio colectivo que, a juicio de UGT, se encuentran estancadas. «La dirección ha presentado sus resultados negativos en el primer trimestre de 2026 para argumentar que nuestras peticiones salariales son inasumibles y viendo inviable reducir la jornada, por los costes que supone. También han aludido a la complejidad de la venta de Iveco a Tata como factor de incertidumbre» explican desde el sindicato.

En el plano financiero, Iveco notificó pérdidas de 74 millones de euros en el último trimestre, en contraste con los 60 millones que ganó un año atrás, pese a elevar ligeramente ingresos con 2.828 millones en ventas. Si bien, en estos ‘números rojos’ no se incluye la ganancia derivada de la venta del negocio de defensa. Desde el fabricante italiano justificaron sus pérdidas en su apuesta por priorizar la calidad, «que tuvo un impacto a corto plazo en la rentabilidad, pero generará efectos positivos a largo plazo en los productos». 

Tata acusa el impacto de la guerra en Irán 

Tata Motors, por su parte, ha enfrentado dificultades en el área de vehículos para pasajeros por los aranceles de Donald Trump -que le han costado cerca de 1.000 millones de euros- y el ciberataque que paralizó la producción de Jaguar Land Rover durante varias semanas. En este escenario, agravado por la mayor presión de los costes ante el conflicto de Oriente Próximo, ha llevado a la compañía a tomar medidas para mitigar el impacto, en forma de un aumento del 1,5% sobre los precios de sus vehículos comerciales.

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