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MU5735: el accidente aéreo que China oculta por «seguridad nacional»

En China, la solución al enigma de un avión que, sin motivo aparente, cae vertical del cielo al suelo está en una mano humana. Más de cuatro años después del misterioso accidente del vuelo MU5735, cuyos 132 ocupantes fallecieron, la investigación indica que el … desplome habría sido deliberado.
El Boeing 737-800 de China Eastern despegó a las 13.10 del 21 de marzo de 2022 de la ciudad meridional de Kunming y debería haber aterrizado a las 14.52 en Cantón (Guangzhou), pero a medio camino sufrió un percance todavía por esclarecer.

El aparato volaba con normalidad a 8.800 metros de altura cuando a las 14.20 comenzó un repentino descenso. Tras recuperar por un instante la estabilidad a 2.100 metros, volvió a caer en picado hasta alcanzar en los últimos segundos una velocidad de 566 kilómetros por hora, una abrupta línea recta que ya entonces los expertos calificaron de «muy inusual». El avión se desintegró al impactar contra una colina en el interior de la provincia de Guangxi.

Noticia relacionada

Jaime Santirso

La respuesta, implícita pero rotunda, está en el documento elaborado por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos –NTSB, por sus siglas en inglés–, difundido en respuesta a una solicitud ciudadana amparada por la ley de libertad de información. Este muestra que, en base a los datos obtenidos de las «cajas negras», los interruptores de combustible de los motores fueron apagados de manera simultánea antes de la caída, esto es, manipulados por alguien dentro de la cabina.
Sin embargo, el silencio oficial impera en China. Su Administración de Aviación Civil –CAAC–, destinataria original del informe, no ha dado explicaciones al respecto. La última actualización se remonta al segundo aniversario del accidente en 2024, cuando emitió un comunicado que reiteraba sus conclusiones previas: el organismo no había hallado problemas en el avión, en la tripulación ni en las condiciones meteorológicas. En junio de 2025 rehusó publicar sus hallazgos alegando que estos «podrían poner en peligro la seguridad nacional y la estabilidad social».

Interrogantes recurrentes

Estos nuevos detalles afianzan la especulación respecto a un supuesto suicidio de uno de los pilotos, hipótesis generalizada que ya llevó a la CAAC a emitir un desmentido. En su informe preliminar, el organismo afirmó que la tripulación tenía licencias válidas, estaba descansada y había superado los controles médicos pertinentes el mismo día del vuelo.
El secreto atañe incluso a la identidad de los hipotéticos responsables. Las autoridades chinas han ocultado quién se encontraba en el interior de la cabina, aunque ciertos detalles identificativos han trascendido a medios locales y portales especializados.

El accidente del MU5735 es el peor accidente aéreo de China desde 1994 y el tercero de su historia.

(EP)

El capitán era un varón de 32 años llamado Yang Hongda que acumulaba 6.700 horas de vuelo. Según las informaciones divulgadas, acababa de tener un hijo y su carrera profesional marchaba con normalidad. El primer oficial, por contra, había sido degradado y experimentaba problemas en los entrenamientos con simuladores. Este, de nombre Zhang Zhengping, tenía 59 años y 31.800 horas de vuelo, una cifra inusualmente alta para una persona con su rango y el tipo de aeronave en cuestión.
La confirmación podría constar en las cuatro grabaciones de voz que, pese a los daños, la NTSB pudo extraer del registrador de la cabina cuando el avión ya caía. Estos audios, no obstante, fueron remitidos a la CAAC sin que el organismo estadounidense conservara una copia, de acuerdo al protocolo vigente.

Un caso similar al de Germanwings

El MU5735 representa el peor accidente aéreo en China desde 1994 y el tercero de su historia. El siniestro presenta paralelismos evidentes con el caso Germanwings 9525. En marzo de 2015, el copiloto Andreas Lubitz, aquejado de problemas psicológicos que había ocultado a la aerolínea –y que también esperaba un hijo–, aprovechó una ausencia del piloto para encerrarse en la cabina del avión, con origen en Barcelona-El Prat y destino en Dusseldorf. Lubitz estrelló la nave contra los Alpes franceses, ocasionando la muerte de las 150 personas a bordo. La tragedia hizo que la Unión Europea acometiera una profunda y transparente investigación que permitiera evitar futuros accidentes de características similares.

Los hechos probados, en cualquier caso, coinciden con las sospechas planteadas desde el primer momento. «El avión hizo lo que alguien ordenó desde dentro de la cabina», informaba el diario ‘The Wall Street Journal’ citando a una fuente involucrada en las pesquisas, apenas dos meses después del accidente. De acuerdo a ese testimonio, la información contenida en las «cajas negras» evidenciaba que la caída habría sido provocada.
La CAAC respondió denunciando que los rumores habían «confundido gravemente al público» e «interferido en la investigación». Todas las imágenes del artículo compartidas en redes sociales chinas fueron eliminadas por la censura estatal. Cuatro años después, las familias de las víctimas siguen sin saber por qué aquel aciago 21 de marzo se estrelló el avión en el que volaban sus seres queridos.

Publicado: mayo 10, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/accidente-aereo-china-oculta-seguridad-nacional-20260508023639-nt.html

En China, la solución al enigma de un avión que, sin motivo aparente, cae vertical del cielo al suelo está en una mano humana. Más de cuatro años después del misterioso accidente del vuelo MU5735, cuyos 132 ocupantes fallecieron, la investigación indica que el desplome habría sido deliberado.

El Boeing 737-800 de China Eastern despegó a las 13.10 del 21 de marzo de 2022 de la ciudad meridional de Kunming y debería haber aterrizado a las 14.52 en Cantón (Guangzhou), pero a medio camino sufrió un percance todavía por esclarecer.

El aparato volaba con normalidad a 8.800 metros de altura cuando a las 14.20 comenzó un repentino descenso. Tras recuperar por un instante la estabilidad a 2.100 metros, volvió a caer en picado hasta alcanzar en los últimos segundos una velocidad de 566 kilómetros por hora, una abrupta línea recta que ya entonces los expertos calificaron de «muy inusual». El avión se desintegró al impactar contra una colina en el interior de la provincia de Guangxi.

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  • Jaime Santirso

La respuesta, implícita pero rotunda, está en el documento elaborado por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos –NTSB, por sus siglas en inglés–, difundido en respuesta a una solicitud ciudadana amparada por la ley de libertad de información. Este muestra que, en base a los datos obtenidos de las «cajas negras», los interruptores de combustible de los motores fueron apagados de manera simultánea antes de la caída, esto es, manipulados por alguien dentro de la cabina.

Sin embargo, el silencio oficial impera en China. Su Administración de Aviación Civil –CAAC–, destinataria original del informe, no ha dado explicaciones al respecto. La última actualización se remonta al segundo aniversario del accidente en 2024, cuando emitió un comunicado que reiteraba sus conclusiones previas: el organismo no había hallado problemas en el avión, en la tripulación ni en las condiciones meteorológicas. En junio de 2025 rehusó publicar sus hallazgos alegando que estos «podrían poner en peligro la seguridad nacional y la estabilidad social».

Interrogantes recurrentes

Estos nuevos detalles afianzan la especulación respecto a un supuesto suicidio de uno de los pilotos, hipótesis generalizada que ya llevó a la CAAC a emitir un desmentido. En su informe preliminar, el organismo afirmó que la tripulación tenía licencias válidas, estaba descansada y había superado los controles médicos pertinentes el mismo día del vuelo.

El secreto atañe incluso a la identidad de los hipotéticos responsables. Las autoridades chinas han ocultado quién se encontraba en el interior de la cabina, aunque ciertos detalles identificativos han trascendido a medios locales y portales especializados.


El accidente del MU5735 es el peor accidente aéreo de China desde 1994 y el tercero de su historia.


(EP)

El capitán era un varón de 32 años llamado Yang Hongda que acumulaba 6.700 horas de vuelo. Según las informaciones divulgadas, acababa de tener un hijo y su carrera profesional marchaba con normalidad. El primer oficial, por contra, había sido degradado y experimentaba problemas en los entrenamientos con simuladores. Este, de nombre Zhang Zhengping, tenía 59 años y 31.800 horas de vuelo, una cifra inusualmente alta para una persona con su rango y el tipo de aeronave en cuestión.

La confirmación podría constar en las cuatro grabaciones de voz que, pese a los daños, la NTSB pudo extraer del registrador de la cabina cuando el avión ya caía. Estos audios, no obstante, fueron remitidos a la CAAC sin que el organismo estadounidense conservara una copia, de acuerdo al protocolo vigente.

Un caso similar al de Germanwings

El MU5735 representa el peor accidente aéreo en China desde 1994 y el tercero de su historia. El siniestro presenta paralelismos evidentes con el caso Germanwings 9525. En marzo de 2015, el copiloto Andreas Lubitz, aquejado de problemas psicológicos que había ocultado a la aerolínea –y que también esperaba un hijo–, aprovechó una ausencia del piloto para encerrarse en la cabina del avión, con origen en Barcelona-El Prat y destino en Dusseldorf. Lubitz estrelló la nave contra los Alpes franceses, ocasionando la muerte de las 150 personas a bordo. La tragedia hizo que la Unión Europea acometiera una profunda y transparente investigación que permitiera evitar futuros accidentes de características similares.

Los hechos probados, en cualquier caso, coinciden con las sospechas planteadas desde el primer momento. «El avión hizo lo que alguien ordenó desde dentro de la cabina», informaba el diario ‘The Wall Street Journal’ citando a una fuente involucrada en las pesquisas, apenas dos meses después del accidente. De acuerdo a ese testimonio, la información contenida en las «cajas negras» evidenciaba que la caída habría sido provocada.

La CAAC respondió denunciando que los rumores habían «confundido gravemente al público» e «interferido en la investigación». Todas las imágenes del artículo compartidas en redes sociales chinas fueron eliminadas por la censura estatal. Cuatro años después, las familias de las víctimas siguen sin saber por qué aquel aciago 21 de marzo se estrelló el avión en el que volaban sus seres queridos.

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