Publicado: mayo 6, 2026, 6:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/reino-unido-mide-desgaste-bipartidismo-elecciones-clave-20260506010133-nt.html
El Reino Unido afronta este 7 de mayo una cita electoral que, pese a que no implica la renovación del Parlamento de Westminster, tiene una dimensión política relevante, en la que se combinan elecciones locales en Inglaterra con la renovación de los parlamentos descentralizados de … Escocia y Gales, un escenario que permitirá observar la evolución del comportamiento electoral en distintas capas territoriales y medir el desgaste de los dos grandes partidos que han estructurado históricamente el sistema político británico.
Casi 25.000 candidatos compiten por ser elegidos para más de 5.000 escaños en 136 ayuntamientos de toda Inglaterra. En Escocia, los 129 escaños del Parlamento de Holyrood se someten a elección, mientras que en Gales los votantes elegirán a un total de 96 miembros del Senedd.
La atención está concentrada, de manera inevitable, sobre el primer ministro, Keir Starmer, cuyo liderazgo se somete este jueves a un termómetro positivo, en un momento en que las encuestas más recientes apuntan a un retroceso tanto del Partido Laborista como del Partido Conservador (tory), acompañado por un avance de Reform UK, el partido de Nigel Farage, cuya estrategia se ha centrado en capitalizar el descontento acumulado en torno al coste de vida, la presión migratoria y la percepción de desconexión entre las élites políticas y amplios sectores del electorado.
El propio Starmer ha tratado de enmarcar la cita electoral en términos de gestión y estabilidad. En declaraciones recogidas por la prensa local, aseguró que «hemos sentado las bases de una recuperación económica sostenida, pero somos conscientes de que muchas familias aún no sienten ese progreso en su día a día».
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Rosalía Sánchez
Papel de los ‘tories’
Desde el lado conservador, la narrativa ha pivotado en torno a la crítica al Ejecutivo y a la necesidad de reconstruir la credibilidad tras los años de inestabilidad que han seguido al Brexit y la pandemia de Covid-19. Un portavoz ‘tory’ señaló que «los votantes están expresando una frustración legítima con un Gobierno que prometió cambio y no lo ha consumado al ritmo esperado», pero el propio partido arrastra un desgaste significativo que limita su capacidad de presentarse como una alternativa clara a los laboristas. La propia líder conservadora, Kemi Badenoch, ha afirmado que «la era de los dos partidos ha dado paso a una era multipartidista, pero lo cierto es que ninguno de estos nuevos partidos ni los laboristas tienen un plan para el país». En su opinión, «lo sorprendente es que un Gobierno laborista que llegó hace menos de dos años con una victoria aplastante se haya vuelto tan impopular. Pensaban que gobernar era fácil. No lo es», dijo, y añadió que «quienes saben gobernar, quienes saben gestionar, son los conservadores.»
En este contexto de erosión del bipartidismo, destaca el ascenso de Farage, que en declaraciones a la BBC, afirmó que «lo que estamos viendo es una ruptura del viejo sistema, con votantes de izquierda y derecha que ya no se sienten representados por los partidos tradicionales». Los datos demoscópicos confirman esta tendencia, con un incremento de su apoyo en circunscripciones históricamente conservadoras y laboristas.
La última encuesta de YouGov sitúa a Reform UK en cabeza con un 25% de intención de voto, mientras que el Partido Laborista queda rezagado con un 18%. Los ‘tories’ también parecen encaminados hacia unos resultados decepcionantes, con apenas un 17%, mientras que los Liberal Demócratas obtiene un 14%, y los Verdes aspiran a incrementar su representación municipal con un 15%, que podría ser más bajo después de que su líder, Zack Polanski, haya sido objeto de fuertes críticas en los últimos días.
El político atraviesa una polémica en plena campaña electoral después de que se cuestionaran algunas de sus credenciales públicas, en particular una afirmación falsa sobre haber sido portavoz de la Cruz Roja Británica, algo que la propia organización desmintió. Y según ‘The Times’, Polanski no era miembro del Consejo Nacional de Hipnoterapia, pese a haber asegurado que lo era, una controversia que se suma a episodios anteriores, una especialmente llamativa. Y es que según un artículo publicado en 2013 en ‘The Sun’, el político afirmaba ofrecer servicios de hipnosis para el aumento de pecho, un hecho por el que ha pedido disculpas en varias ocasiones.
También ha estado en la mira después de que criticara en redes sociales la actuación policial durante la detención del responsable del ataque terrorista y antisemita de la semana pasada en Londres, diciendo que eran «difíciles de ver» las imágenes del hombre siendo «golpeado» y «esposado». La Policía Metropolitana rechazó esa versión y defendió que los agentes actuaron conforme a los protocolos ante un individuo armado que suponía un riesgo inmediato, que fue reducido mediante el uso de un dispositivo táser y técnicas de contención, en una intervención que las autoridades consideran proporcionada a la gravedad de la amenaza.
Movimiento independentista
Por otro lado, el resultado de las elecciones en Escocia será interpretado como un indicador del estado del movimiento independentista. Los nacionalistas del SNP llegan a la cita en un contexto más complejo que en ciclos anteriores, marcado por el desgaste en el Gobierno y por debates internos sobre la estrategia a seguir tras el bloqueo del referéndum de independencia.
Las encuestas sugieren que el SNP podría mantener su posición como primera fuerza, aunque con una pérdida de apoyo respecto a convocatorias anteriores, lo que abriría la puerta a un avance del laborismo en territorio escocés, que ha tratado de reconstruir su base electoral tras años de retroceso. El líder laborista, Anas Sarwar, llegó a pedir hace unos meses la dimisión de Starmer, que no ha realizado visitas de campaña en Escocia.
Las encuestas sugieren que los nacionalistas del SNP podrían mantener su posición como primera fuerza en Escocia
Desde el SNP, distintas voces han insistido en la necesidad de interpretar estas elecciones en clave de mandato político, y la línea argumental del partido ha sido consistente en señalar que cada elección constituye una oportunidad para reafirmar la voluntad de autogobierno de Escocia. Cabe destacar que esta es la quinta elección nacional a la que John Swinney concurre como líder de los nacionalistas.
En Gales, el escenario presenta características distintas. El Partido Laborista ha mantenido históricamente una posición dominante en el Parlamento galés, pero las encuestas apuntan a una competencia más abierta, con un posible avance de los conservadores y de fuerzas regionalistas como Plaid Cymru. El último sondeo de YouGov sitúa a Plaid Cymru en condiciones de convertirse en la fuerza más votada en Gales, con una proyección de 43 escaños y en torno al 33% del voto, por delante de Reform UK, que alcanzaría 34 escaños y cerca del 29%, en un Parlamento donde la mayoría absoluta se sitúa en 49 escaños.
La propia ministra principal galesa, Eluned Morgan, ha advertido del impacto negativo que puede tener el liderazgo de Starmer en las perspectivas del partido, al señalar que el ‘premier’ «aparece como un problema en las conversaciones puerta a puerta», hasta el punto de que podría costarle a los laboristas el control del Senedd por primera vez en su historia.
Morgan, en una valoración inusualmente crítica, evitó además respaldar a Starmer más allá de «este momento», y aunque consideró que no sería «útil» apartarlo ahora, eludió pronunciarse sobre si debería liderar el partido en las próximas elecciones generales.
