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Melania Trump pide la cabeza de Jimmy Kimmel por decir que tiene el «resplandor de una viuda»

Melania Trump ha hecho una rara incursión en la opinión pública para exigir que la cadena de televisión estadounidense ABC tome medidas contra Jimmy Kimmel, presentador de su ‘late night’, el tradicional formato nocturno de entrevistas y comedia. Kimmel es un crítico habitual de su … marido, Donald Trump, y su programa ya fue suspendido, con gran polémica, el año pasado.
La razón del enfado de la primera dama: un chiste que Kimmel profirió el pasado jueves y que tomó un tono macabro el sábado. El cómico dijo que Melania tiene el «resplandor de una viuda en espera», un juego de palabras en referencia al llamado «resplandor de una embarazada», la apariencia de una madre cuando está cerca de dar a luz.

Lo hizo en un segmento del programa en el que Kimmel recreaba la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que se iba a producir dos noches más tarde y que Trump iba a presidir por primera vez como presidente.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

La broma, como todo el mundo sabe, fue casi premonitoria. Esa cena no se llegó a celebrar porque un hombre irrumpió en el hotel Hilton, donde se celebraba, con la intención de matar al presidente y a los miembros de su Gobierno.
«La retórica violenta y de odio de Kimmel tiene la intención de dividir a nuestro país», reaccionó Melania en un mensaje en redes sociales este lunes. «Su monólogo sobre mi familia no es comedia, sus palabras son corrosivas y profundizan la enfermedad política que hay en EE.UU.».
Es evidente que Kimmel no podía saber lo que ocurriría dos días después de la emisión de su programa. Su comentario incidía en una broma recurrente en EE.UU.: que la primera dama no aguanta al presidente, que está deseando no tenerle a su lado.
Pero es también obvio que un chiste sobre la posible viudedad de la primera dama no se podía separar del infausto contexto de Trump: sobrevivió de milagro a un intento de asesinato en el verano de 2024 durante un mitin y tampoco estuvo lejos de perder la vida en otro atentado, tres meses después, mientras jugaba a golf.
«La gente como Kimmel no debería tener la oportunidad de entrar cada noche en nuestras casas para diseminar odio», prosiguió en su mensaje Melania. «Es un cobarde, Kimmel se esconde detrás de ABC porque sabe que su cadena le seguirá protegiendo».
La primera dama, sin decirlo de forma explícita, exigió la salida del presentador. «Ya basta. Es hora de que ABC tome una posición. Cuántas veces va a permitir el liderazgo de ABC ese comportamiento atroz de Kimmel, a expensas de nuestra comunidad».
En este caso, llueve sobre mojado. La cadena ABC ya suspendió durante una semana el programa de Kimmel por un comentario polémica sobre el asesinato de Charlie Kirk, un activista conservador de gran relevancia en EE.UU., la figura política que había hecho de puente entre Trump y el electorado joven.
Aquella suspensión, motivada por las presiones de la Administración Trump a la cadena de televisión, fue levantada en medio de una gran polémica y debate sobre la libertad de expresión y sus límites.
Kimmel no ha dejado de golpear a Trump y a su Gobierno desde su tribuna nocturna.
El programa en el que hizo el chiste sobre Melania fue un gran ejemplo. Ya se había mofado del presidente, acusándole de llevar pañales mojados cuando juega a golf, de tener un «pene como una seta» (aquello lo dijo la actriz Stormy Daniels, con quien tuvo relaciones extramatrimoniales), de tener testículos como «tomates podridos».
Pero quizá lo que más dolió a la primera dama fueron las referencias sobre Jeffrey Epstein. Mostró un cuadro con la foto de una conocida foto de la actual pareja presidencial con el malogrado pedófilo e insistió en que fue Epstein quien los presentó.
Hace un par de semanas, Melania salió a la palestra por este asunto. La relación de Trump con Epstein -un quebradero de cabeza para el presidente- le ha salpicado a ella y compartió un vídeo para defender que ella no tiene nada que ver en ese asunto.
Fue una reacción sorprendente para una primera dama que acostumbra a estar en el segundo plano, que apenas hace comentarios sobre su vida privada y que en el primer mandato evitó al máximo sus compromisos en la vida pública.
Ahora, sin embargo, la primera dama está teniendo un papel con más protagonismo en la Casa Blanca de Trump. En otoño, lideró negociaciones diplomáticas con Rusia y su presidente, Vladimir Putin, para la liberación de niños capturados en la guerra de Ucrania. Hace unos meses, presidió una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que nunca antes había hecho una primera dama. Y ahora parece cada vez más dispuesta a defender sus posiciones ante la opinión pública. Incluso a pedir la cabeza de un presentador de televisión.

Publicado: abril 27, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/melania-trump-pide-cabeza-jimmy-kimmel-decir-20260427183220-nt.html

Melania Trump ha hecho una rara incursión en la opinión pública para exigir que la cadena de televisión estadounidense ABC tome medidas contra Jimmy Kimmel, presentador de su ‘late night’, el tradicional formato nocturno de entrevistas y comedia. Kimmel es un crítico habitual de su marido, Donald Trump, y su programa ya fue suspendido, con gran polémica, el año pasado.

La razón del enfado de la primera dama: un chiste que Kimmel profirió el pasado jueves y que tomó un tono macabro el sábado. El cómico dijo que Melania tiene el «resplandor de una viuda en espera», un juego de palabras en referencia al llamado «resplandor de una embarazada», la apariencia de una madre cuando está cerca de dar a luz.

Lo hizo en un segmento del programa en el que Kimmel recreaba la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que se iba a producir dos noches más tarde y que Trump iba a presidir por primera vez como presidente.

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  • Javier Ansorena

La broma, como todo el mundo sabe, fue casi premonitoria. Esa cena no se llegó a celebrar porque un hombre irrumpió en el hotel Hilton, donde se celebraba, con la intención de matar al presidente y a los miembros de su Gobierno.

«La retórica violenta y de odio de Kimmel tiene la intención de dividir a nuestro país», reaccionó Melania en un mensaje en redes sociales este lunes. «Su monólogo sobre mi familia no es comedia, sus palabras son corrosivas y profundizan la enfermedad política que hay en EE.UU.».

Es evidente que Kimmel no podía saber lo que ocurriría dos días después de la emisión de su programa. Su comentario incidía en una broma recurrente en EE.UU.: que la primera dama no aguanta al presidente, que está deseando no tenerle a su lado.

Pero es también obvio que un chiste sobre la posible viudedad de la primera dama no se podía separar del infausto contexto de Trump: sobrevivió de milagro a un intento de asesinato en el verano de 2024 durante un mitin y tampoco estuvo lejos de perder la vida en otro atentado, tres meses después, mientras jugaba a golf.

«La gente como Kimmel no debería tener la oportunidad de entrar cada noche en nuestras casas para diseminar odio», prosiguió en su mensaje Melania. «Es un cobarde, Kimmel se esconde detrás de ABC porque sabe que su cadena le seguirá protegiendo».

La primera dama, sin decirlo de forma explícita, exigió la salida del presentador. «Ya basta. Es hora de que ABC tome una posición. Cuántas veces va a permitir el liderazgo de ABC ese comportamiento atroz de Kimmel, a expensas de nuestra comunidad».

En este caso, llueve sobre mojado. La cadena ABC ya suspendió durante una semana el programa de Kimmel por un comentario polémica sobre el asesinato de Charlie Kirk, un activista conservador de gran relevancia en EE.UU., la figura política que había hecho de puente entre Trump y el electorado joven.

Aquella suspensión, motivada por las presiones de la Administración Trump a la cadena de televisión, fue levantada en medio de una gran polémica y debate sobre la libertad de expresión y sus límites.

Kimmel no ha dejado de golpear a Trump y a su Gobierno desde su tribuna nocturna.

El programa en el que hizo el chiste sobre Melania fue un gran ejemplo. Ya se había mofado del presidente, acusándole de llevar pañales mojados cuando juega a golf, de tener un «pene como una seta» (aquello lo dijo la actriz Stormy Daniels, con quien tuvo relaciones extramatrimoniales), de tener testículos como «tomates podridos».

Pero quizá lo que más dolió a la primera dama fueron las referencias sobre Jeffrey Epstein. Mostró un cuadro con la foto de una conocida foto de la actual pareja presidencial con el malogrado pedófilo e insistió en que fue Epstein quien los presentó.

Hace un par de semanas, Melania salió a la palestra por este asunto. La relación de Trump con Epstein -un quebradero de cabeza para el presidente- le ha salpicado a ella y compartió un vídeo para defender que ella no tiene nada que ver en ese asunto.

Fue una reacción sorprendente para una primera dama que acostumbra a estar en el segundo plano, que apenas hace comentarios sobre su vida privada y que en el primer mandato evitó al máximo sus compromisos en la vida pública.

Ahora, sin embargo, la primera dama está teniendo un papel con más protagonismo en la Casa Blanca de Trump. En otoño, lideró negociaciones diplomáticas con Rusia y su presidente, Vladimir Putin, para la liberación de niños capturados en la guerra de Ucrania. Hace unos meses, presidió una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que nunca antes había hecho una primera dama. Y ahora parece cada vez más dispuesta a defender sus posiciones ante la opinión pública. Incluso a pedir la cabeza de un presentador de televisión.

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