Publicado: abril 14, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/final-viajero-billete-20260413041732-nt.html
La salida del poder de Viktor Orbán es una buena noticia para el proceso de integración continental. La contundente derrota en las urnas de su movimiento nacionalista-populista demuestra que esta ola no es eterna y que puede ser vencida en las urnas. Las instituciones … de Bruselas han intentado a lo largo de los años poner límites a un político iliberal, pero en ocasiones también le han dado fuelle. Orbán jugaba como nadie la carta del victimismo frente a la UE. La UE había denunciado sin mucho éxito las prácticas clientelistas para beneficiar a unos pocos leales con fondos comunitarios, los ataques a la libertad de expresión, la libertad de cátedra y la independencia judicial y la concentración de medios de comunicación en manos de sus aliados.
Viktor Orbán encarnaba el prototipo de hombre fuerte, capaz de gobernar 16 años con mano de hierro. Convertido a la vez en el caballo de Troya de Vladímir Putin y el mejor amigo de Donald Trump, en vez de plantear la salida de su país del club comunitario se había quedado como «viajero sin billete». Tal vez lo hacía aleccionado por los resultados negativos de la pésima negociación británica del Brexit. Aprovechaba las ventajas económicas y jurídicas de pertenecer a la UE, pero no cumplía sus normas básicas y bloqueaba decisiones importantes, desde la política migratoria a la solidaridad con Ucrania. Balázs Orbán, asesor del presidente, explicaba esta estrategia como «el corte del húsar», recordando a los soldados de caballería en desventaja numérica que atacaban de forma temeraria a un enemigo mucho mayor aprovechando el factor sorpresa.
Las elecciones del domingo en Hungría han creado un cierto dividendo europeo, que los líderes y las instituciones comunitarias deben aprovechar, en vez de añorar lo bien que se vivía contra Orbán. Se abre una ventana de oportunidad para aprobar reformas y medidas hasta ahora atascadas y demostrar que el liderazgo compartido europeo a veces funciona.
